- La categoría EB-2 está "current" en la Tabla B del Boletín de Visas marzo 2026 por primera vez desde 2022.
- Menos aprobaciones en 2025 y pausas en emisión de visas causaron acumulación de números disponibles.
- Beneficio principal para quienes están físicamente en EE. UU.: pueden presentar ajuste de estatus y solicitar permisos.
- Las suspensiones afectan mayormente consulados; ajustes de estatus en EE. UU. siguen disponibles como vía estratégica.
- La situación es volátil; oportunidades temporales requieren evaluación rápida y preparación estratégica del caso.
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Por el Lcdo. Jean-Paul Castro Lamberty
Abogado de inmigración, fundador de CALAM Immigration Law PLLC y Vicepresidente del Business & Investment Committee de AILA, Central Florida Chapter
Desde el inicio de la llamada administración “Trump 2.0”, el panorama migratorio federal ha estado marcado por una volatilidad inusual. Más que una montaña rusa, ha sido una secuencia de ajustes restrictivos, reinterpretaciones administrativas y medidas ejecutivas con efectos inmediatos. En ese contexto, la más reciente tardía publicación del Boletín de Visas de marzo de 2026 introduce un giro que, aunque sorprendente en apariencia, resulta explicable.
Por primera vez desde 2022, la categoría EB-2 se encuentra current para propósitos de la Tabla B (Dates for Filing). Para entender la dimensión de este cambio, es necesario analizar sus causas estructurales.
¿Por qué ocurrió esto en primer lugar?
Primero, aquellos días de demanda exorbitante y altas aprobaciones ya son cosa del pasado. El gobierno ha ido encontrando la manera de ir cerrando el cerco, y hacer uso de su discrecionalidad para aprobar o denegar solicitudes. Hay reportes no oficiales que demuestran una caída marcada en el porcentaje de aprobaciones durante el año 2025. Menos aprobaciones implican menos visas utilizadas. Y menos visas utilizadas generan acumulación de números disponibles dentro del límite anual.
En otras palabras: la contracción de aprobaciones produce disponibilidad numérica.
En segundo lugar, el travel ban del verano pasado y extendido en diciembre, deteniendo por completo la expedición de visas de inmigrante a personas de sobre una veintena de países.
Tercero, la pausa en la adjudicación de beneficios migratorios para personas de esas nacionalidades anunciada el 1ro de enero, con efectos retroactivos. Es decir, por más que alguien haya presentado su solicitud en tiempo y antes de que todas estas medidas entraran en efecto, al tomar en cuenta los prolongados tiempos de procesamiento regulares y el retraso que venía existiendo durante los pasados casi cuatro años, el aplicante quedó atrapado en el trámite burocrático.
Cuarto, la más reciente pausa en la expedición de visas de inmigrantes para personas de 75 países, donde al igual que el ejemplo anterior, por más que el trámite haya madurado para llegar a la fase final, todo queda suspendido indefinidamente.
El resultado agregado de estas medidas es un fenómeno numérico: visas disponibles que no están siendo utilizadas.
¿A quién beneficia realmente este escenario?
Principalmente a quienes ya se encuentran físicamente en Estados Unidos bajo algún estatus migratorio válido. El hecho de que la categoría esté “current” permite que ciertos solicitantes puedan presentar su ajuste de estatus sin tener que esperar los largos intervalos que, hasta hace poco, podían extenderse por casi dos años entre una etapa y otra del proceso.
En términos prácticos, esto significa algo muy concreto: la posibilidad de solicitar permiso de trabajo y permiso de viaje mientras el caso está pendiente y entrar a la fila de recibir propiamente la green card. Para un profesional que desea estabilidad laboral, movilidad internacional y planificación familiar, esa diferencia no es menor.
No obstante, como toda oportunidad en inmigración, esta también requiere estrategia. Presentar el ajuste de estatus junto con una petición I-140 implica que ambos procesos están conectados. Si la petición base no prospera, el ajuste tampoco lo hará. Por eso, más que nunca, la preparación del caso debe ser sólida, coherente y cuidadosamente estructurada desde el inicio. A su vez, el estado migratorio subyacente del aplicante y el tiempo que le quede de validez juega más notoriedad que nunca.
También es importante señalar otro elemento relevante: muchas de las suspensiones actuales afectan principalmente la emisión de visas en consulados en el extranjero. Hasta el momento, no se ha anunciado una paralización equivalente para ajustes de estatus dentro de Estados Unidos. Esa diferencia crea un espacio estratégico que puede favorecer a quienes ya están en el país y califican para este tipo de proceso, a pesar de que pertenezcan a los países cuya expedición de visas de inmigrante está en pausa.
Es importante subrayar que el avance a “current” se refiere a la posibilidad de radicar solicitudes, no necesariamente a la aprobación inmediata de la residencia permanente. En otras palabras, se abre la puerta procesal, pero la adjudicación final continúa sujeta a revisión, tiempos administrativos y disponibilidad real de números al momento de decidir.
¿Se mantendrá este escenario?
La experiencia reciente demuestra que la política migratoria actual no se caracteriza por su estabilidad. Lo que hoy representa una ventana estratégica podría ajustarse o retroceder en cualquier momento. USCIS conserva discreción para determinar qué tabla del Boletín de Visas utilizar para aceptar solicitudes de ajuste de estatus, y esa decisión puede cambiar mes a mes según criterios administrativos y presión política.
Además, existen litigios pendientes que podrían impactar directa o indirectamente las pausas, restricciones y políticas adoptadas en los últimos meses. El panorama sigue evolucionando.
En este contexto, la conclusión no es actuar con alarma, pero tampoco con pasividad. Las oportunidades en inmigración rara vez son permanentes. Cuando el sistema abre una puerta, aunque sea parcialmente, la clave está en evaluar con rapidez, estrategia y fundamento si ese momento es el adecuado para su caso.
Desde esta tribuna continuaremos analizando cada movimiento relevante y sus implicaciones prácticas para la comunidad legal y para quienes buscan construir su futuro en Estados Unidos.


