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Las realidades del bullying y cómo los abogados pueden contribuir a erradicarlo

bullying MADEl programa de servicio público Bullyproof , de la división de abogados jóvenes de la American Bar Association, provee información educativa para empoderar a educadores, estudiantes y abogados jóvenes para erradicar el fenómeno llamado “bullying”. Precisamente con ese propósito, auspiciaron el foro “»Introducción a las controversias jurídicas relacionadas con el “bullying”: consejos prácticos de quienes están en primera fila.»

En la actividad la jueza Lee Bussart explicó la diferencia entre acoso y bullying. La jurista definió el acoso como un compartimiento abusivo que también envuelve una característica entre raza, color, nacionalidad, sexo, género o discapacidad, las cuales están protegidas por la ley federal.

“Hay muchas situaciones de bullying que no van a clasificar en estas categorías”, señaló Bowles. “El acoso es una definición muy estrecha cuando miras lo que esta protegido realmente por estas leyes federales. Tenemos muchos tipos de comportamiento agresivo, cruel que no clasificaría en esta categoría”.

Por otra parte, el bullying es un comportamiento más ampliamente definido. Es un comportamiento agresivo y repetitivo que envuelve un desbalance de poder entre el abusador y el abusado.

Las leyes estatales varían en las formas en que tratan el bullying en las escuelas, pero en la mayoría de ellas se requiere que exista un protocolo anti-bullying. No obstante, Bowles acotó que las leyes de bullying son vagas e inefectivas. La magistrado explicó no “estaba segura” que las leyes podían ofrecer remedios justos a las víctimas.

“Ciertamente las leyes pueden contribuir a erradicarlo, pero este es realmente un problema social que requerirá un cambio en como visualizamos el problema”.

Ted Farley, director ejecutivo del proyecto “It gets better Project” explicó que los jueces en Estados Unidos ven solo una fracción y que en la mayoría de las instancias las víctimas lo ocultan.

“Como comunidad es nuestra responsabilidad el velar por ese tipo de situaciones y trata de crear un ambiente en el que aquellos quee quizás han sido abusadores por alguna razón, se reconozcan y conversen sobre el tema», sostuvo.

Farley también desalentó el uso de políticas de “cero tolerancia” donde se suspende o expulsa a los estudiantes de forma automática, pues se ha probado que dichos castigos no son efectivos en que el abusador cambia su conducta.

“Estudiantes que son acosados son más propensos a ser castigados, que el abusador”, explicó.

Bowles agregó que cuando se reporta “bullying”, las escuelas deben tomar acción inmediata y apropiada investigando y eliminando el ambiente hostil.

Finalmente, Farley agregó que los abogados y abogadas pueden ser de mucha ayuda al contribuir que en las escuelas y universidades se adopten políticas anti-bullying o que provean servicios pro bono a poblaciones en riesgo de sufrir bullying tales como la comunidad LGBTT, niños en hogares sustitutos, o personas jovenes con disapacidades.

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