La práctica legal luego de María

por el Lcdo. Donald R. Milán Guindín

Have nothing in your houses that you do not know to be useful, or believe to be beautiful.
– William Morris

Con contadas excepciones muy pocas personas en Puerto Rico habían vivido o experimentado la debacle que nos dejó el huracán María. Todos los habitantes de nuestra linda Isla se han visto afectados, incluyendo la profesión legal en su plano personal y profesional. La falta de electricidad, agua, servicio de Internet, comunicaciones y la poca disponibilidad de combustible y alimentos nos ha traído a la atención lo frágiles que somos ante los eventos atmosféricos. Luego del paso de María y el éxodo de personas, muchos abogados han perdido parte de su clientela y enfrentarán las complicaciones que ello trae. A esto debe añadirse que muchos de nuestros Tribunales han estado y estarán un tiempo considerable sin operar, lo cual resultará en una disminución en ingresos. El escenario antes descrito debe llevar a toda la profesión legal, sin importar el tamaño de su práctica, a repensar su forma de hacer negocios y sus finanzas personales. Dividiré tal análisis en tres puntos: costo operacional, capacidad operacional y bienes propios.

Costo operacionalasuntos como la localización de la oficina, costo de alquiler, utilidades y gastos extraordinarios, deben ser examinados con detenimiento para determinar dónde puede realizarse un ajuste con el fin de crear alguna economía. Igualmente, debe examinarse el uso de la vestimenta; vivimos en el Caribe, resulta innecesario y costoso vestir de traje a diario cuando no se nos requiere de nuestra presencia en un Tribunal. El dicho “el hábito hace al monje” ha quedado fuera de moda, sugiero “el sentido de humanidad, el conocimiento y los libros hacen al monje”.

Capacidad operacional: se debe evaluar qué mejoras o equipos pueden realizarse o instalarse en nuestras oficinas para asegurar de alguna forma el servicio de luz, agua e Internet en ocasión de otro evento atmosférico. Existen alternativas viables para garantizar la operación de una oficina por algunas horas al día.

Bienes propios: quienes han estado sin recibir ingresos a causa de María habrán tenido la oportunidad de conocer qué le es de utilidad en sus vidas y qué no. Ciertamente, muchas cosas materiales que poseemos han perdido su utilidad y encanto en estos días, sin mencionar que los ingresos no alcanzan para poseerlas. Los abogados deben examinar todas sus pertenencias y sus obligaciones personales. La profesión legal –como muchas otras- ha caído en la trampa de la competencia por mostrar bienes materiales.

Añado al análisis, muy probablemente, la profesión legal tenga que repensar en la forma de valorar y facturar por sus servicios. Muchas personas necesitan ayuda legal, pero no tendrán los medios para obtenerla.

Hoy resulta muy cierto que Puerto Rico se encuentra en un momento histórico, donde aflorará lo mejor y lo peor de las personas. Ya notará el lector quién es su verdadero amigo, luego de semanas de María. Exhorto a la profesión legal a que sea un ente de cambio para el bien de nuestra Isla. Igualmente, debemos todos aprender de situaciones como la que vivimos para ser mejores profesionales y seres humanos.

Foto: Airman 1st Class Caleb Nunez

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