Los 10 aspectos más difíciles de ser abogado

Muchas películas o series televisivas representan a los abogados como profesionales exitosos, con mucho dinero y con el poder ilimitado de resolver los problemas de sus clientes. Si bien la profesión legal puede generar grandes satisfacciones, también requiere de mucha tolerancia para lidiar con los aspectos no tan positivos.

A continuación algunos de los aspectos más difíciles de ser abogado:

  1. El estrés. Términos que cumplir, la presión de los clientes, trabajo por largas horas, el estudio de leyes y reglas que cambian constantemente, son parte de los aspectos estresantes que los abogados deben manejar en su práctica. Por otro lado están los préstamos estudiantiles que se deben pagar, el trabajo pro bono y hasta la ingratitud de los clientes— algunas de las razones por las cuales muchos abogados dejan la profesión.
  2. Trabajo por largas horas. Muchas son las razones — exceso de trabajo, falta de personal por llevar una práctica privada pequeña, así como cantidad excesiva de casos—  por las cuales un abogado puede estar trabajando durante largas horas. En algunos bufetes grandes los abogados trabajan un promedio de más de 50 horas a la semana, lo que les dificulta tener un buen balance en sus vidas.
  3. Deudas de préstamos estudiantiles. El costo de la educación en una escuela de Derecho ha superado la inflación en los últimos años. La matrícula, incluso en las escuelas de Derecho menos competitivas, puede alcanzar una cantidad de más de $40,000 al año. Entrar en la práctica con una deuda de préstamo estudiantil exorbitante es cada vez más común.  Los nuevos graduados a menudo no ganan lo suficiente para pagar sus deudas. Un título de abogado ya no se considera un boleto a la seguridad financiera.
  4. Competitividad en el mercado. Los abogados de hoy día enfrentan uno de los peores mercados de trabajo de la historia. A pesar de que ya no hay tantas oportunidades de trabajo como antes, las escuelas de Derecho continúan reclutando estudiantes. Algunos abogados han tenido que aceptar trabajos con salarios mediocres para poder tener su sustento. Ello ha provocado que muchos abogados busquen opciones alternativas al trabajo legal tradicional.
  5. Los clientes no pagan como antes. Los clientes se han vuelto cada vez más conscientes de sus gastos legales. En la actualidad, los clientes exigen más por su dinero, además han obligado a que los abogados mantengan precios competitivos o por debajo de lo que usualmente costaban los servicios.
  6. Cambios en los paradigmas legales. La práctica del Derecho ha cambiado dramáticamente durante los últimos años, al nivel de que ya los abogados no tienen el monopolio de la práctica legal. En la actualidad existen páginas de Internet que proveen información detallada sobre cómo defenderse o presentar demandas, así como instrucciones y modelos para presentar mociones. Por otro lado, existe el “Programa de Acceso para Litigantes por Derecho Propio“, que ofrece información y orientación general sobre el sistema judicial y los procedimientos judiciales y facilita que las personas se representen por derecho propio en sus casos. Aunque ese tipo de recursos no asegura que se reciban los mismos resultados que podría ofrecer la asistencia de un abogado educado y entrenado, disminuye el número de clientes que requiere los servicios de representación legal.
  7. Tecnología. La tecnología también ha transformado la práctica del Derecho, obligando a que los abogados generen destrezas y conocimiento en distintas plataformas tecnológicas. Ello dificulta el acceso para abogados que no tengan destrezas tecnológicas. Por otro lado, algunas de estas herramientas en ocasiones reemplazan la labor de un abogado.
  8. Subcontratación. La subcontratación de trabajo legal a países extranjeros es una realidad económica. A medida que se envía más trabajo legal a paralegales u otro tipo de empresas legales que trabajan por debajo del costo, la práctica tradicional de la abogacía se ve afectada.
  9. Pobre imagen pública. ¿Alguna vez has escuchado chistes sobre abogados? La realidad es que en el imaginario cultural, el abogado se percibe como un generador de pleitos por dinero, o una figura que complica situaciones para su lucro personal. Este tipo de imágenes ha provocado la erosión de la reputación de los abogados y a su vez, la desconfianza de la gente. Por ejemplo, mucho se dice sobre el hábito de los abogados de la sobre facturación y la presentación de demandas frívolas, lo que a veces funciona como muralla para que los clientes requieran los servicios de uno.
  10. Malos clientes. A pesar de que un abogado puede —en la mayoría de los casos— elegir si atenderá un caso, no siempre se sabe si la persona será buen o mal cliente. Muchos no pagan o no siguen las instrucciones de sus abogados, otros mienten o pretenden que se logren todas sus expectativas aunque no sean reales. Así que muchos clientes terminan siendo antipáticos o difíciles y hay que manejar la relación con ellos con “pinzas” mientras se les da la mejor representación que se les pueda ofrecer. Eso no es tarea fácil.

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