- Proponer ampliar el uso de la mediación en Puerto Rico, especialmente en la etapa apelativa, tomando como referencia el programa CAMP.
- Destacar que la mediación ofrece un espacio alterno al modelo adversativo para buscar soluciones prácticas y evaluar riesgos, costos y consecuencias del litigio.
- Recomendar replantear el rol de la abogacía y fortalecer centros de mediación existentes con mecanismos reglamentarios para referidos desde tribunales de apelación.
En su instalación como académico numerario de la Academia Puertorriqueña de Jurisprudencia y Legislación, el licenciado Jaime E. Toro Monserrate planteó la conveniencia de ampliar el uso de la mediación en Puerto Rico y considerar mecanismos dirigidos específicamente a controversias en etapa apelativa.
Una mirada al modelo federal de mediación
Toro Monserrate dedicó su discurso de instalación a examinar la mediación como herramienta para la solución de controversias y utilizó como referencia el Civil Appeals Management Program (CAMP) del Tribunal de Apelaciones de Estados Unidos para el Primer Circuito.
Según explicó, el programa opera al amparo de la Regla 33 del procedimiento apelativo federal y permite celebrar reuniones dirigidas, entre otros objetivos, a simplificar asuntos en controversia y explorar posibles acuerdos entre las partes.
El nuevo académico destacó que la mediación ofrece un espacio distinto al modelo adversativo tradicional. En su planteamiento, este mecanismo permite que las partes participen en la búsqueda de soluciones prácticas y evalúen los riesgos, costos y consecuencias de continuar un litigio.
Durante la ponencia también recurrió a Antígona, de Sófocles, como punto de partida para discutir los efectos de la intransigencia en la solución de conflictos y la importancia de la comunicación, la prudencia y la disposición para reconsiderar posiciones.
Propone considerar mediación en la etapa apelativa
Toro Monserrate sostuvo que existen modelos que podrían servir de referencia para ampliar el uso de la mediación en las acciones civiles de Puerto Rico. Entre las alternativas mencionó la posibilidad de una intervención temprana en las apelaciones civiles y de utilizar recursos judiciales para facilitar esos procesos.
También señaló que una mayor utilización de la mediación requiere un replanteamiento del papel de la abogacía, con mayor atención a la solución del problema subyacente y no únicamente a obtener una victoria en el litigio.
En el discurso de respuesta, el académico Rafael Martínez Torres coincidió en que debe considerarse el modelo CAMP para el sistema judicial local. Como alternativa a la creación de una nueva estructura, planteó la posibilidad de fortalecer los centros de mediación de conflictos existentes en el Poder Judicial y establecer un mecanismo reglamentario para recibir referidos desde los foros apelativos.
Toro Monserrate concluyó agradeciendo su incorporación a la Academia Puertorriqueña de Jurisprudencia y Legislación y expresando su compromiso de colaborar con la institución.



