Derecho UPR: Discurso de graduación 2013 por la decana Vivian Neptune

Mensaje de graduación 2013 en Conmemoración del Centenario de la Escuela de Derecho
Teatro de la Universidad de Puerto Rico – 5 de junio de 2013
por Vivian I. Neptune Rivera (Decana)

Centenario Derecho UPRBuenos días a todos y a todas y bienvenidos. El Centenario de la Escuela de Derecho es el marco de la graduación de la clase 2013. De manera especial y emblemática nos reunimos en este hermoso Teatro para conceder su título a nuestros estudiantes que por los pasados años han trabajado arduamente para obtener su grado. Conmemorando a los que antes que ellos pasaron por las aulas de nuestra Escuela, celebramos esta colación de grados con la presencia de las autoridades universitarias, miembros del claustro, del Colegio de Abogados y Abogadas, miembros de la Judicatura y los familiares y amigos de nuestros queridos graduandos y graduandas.

La historia de nuestra Escuela se remonta al lunes, 22 de septiembre de 1913 cuando 21 estudiantes comenzaron sus estudios en el Departamento de Leyes o Colegio de Leyes como se conocía anteriormente, en un salón del antiguo Memorial Hall, actual edificio Baldorioty, con un solo profesor impartiendo todos los cursos. Tres años después en junio de 1916, se celebró la graduación de 18 de sus primeros estudiantes. Hoy, 203 graduandos y graduandas componen la clase 2013 y otorgamos Grados Conjuntos en Derecho y Administración de Empresas, Doble Título con Barcelona, Diploma de Estudios Internacionales con la Universidad de Amberes y Maestría en Derecho.

Al ser la Clase del año del Centenario, todas las miradas están puestas sobre ustedes. Ustedes sintetizan lo mejor de la experiencia académica al combinar, en muchas ocasiones, la carga académica con responsabilidades laborales, familiares y actividades extra curriculares de servicio que los han hecho mejores abogados y abogadas comprometidos con el cambio social.

El entorno social y cultural al que se enfrentan al graduarse dista mucho del que encontraron generaciones anteriores de egresados. Cada vez el mercado es más competitivo, y se apuesta a la autogestión, al desarrollo de micro empresas, a la innovación al prestar servicios legales de maneras noveles, y a la creación de alianzas de colaboración. En esa práctica del derecho que emprenderán de hoy en adelante, más que nunca, es necesario que pongan en práctica la empatía, el ponerse en el lugar del otro para entender su dolor, su desesperación cuando acude a buscar ayuda legal y el proponerle soluciones noveles y colaborativas.

Como Escuela les hemos brindado las herramientas académicas teóricas y prácticas para atender esas necesidades. Pero es la fibra moral más íntima, esa que desarrollaron con la guía de sus padres y madres, abuelos y abuelas, tíos, primos, hermanos y hermanas y toda esa familia extendida que hoy está aquí aplaudiendo sus logros, la que dictará la pauta de la ruta ética de su carrera. Esa fibra moral, cincelada por los valores que desde sus primeros años de vida fue inculcada por esa red de apoyo, es la que servirá de barómetro cada vez que tengan que tomar una decisión difícil: entre aceptar o no un caso, entre adoptar o no una estrategia, entre concentrarse en los resultados olvidando los métodos, o por el contrario, brindar un sitial especial a la manera y el proceso empleado para obtener un resultado.

El legado de la Clase 2013, lo juzgará la Clase del 2113, cuando otros y otras celebren el segundo centenario de la Escuela de Derecho. Ya no estaremos aquí físicamente, pero la historia que forjen de aquí en adelante sí estará presente. Igual que hoy cuando conmemoramos la fundación de nuestra Escuela hace 100 años y nos deleitamos al revisar los anales de la historia con las aportaciones al mundo político, social y cultural que nuestros estudiantes han realizado, el camino que tracen de hoy en adelante, será conmemorado por los que agradecerán las elecciones que realizaron durante su carrera profesional y los valores que los hicieron decidir a nombre y a favor de quién, pusieron sus servicios a disposición.

Nosotros, los miembros de la facultad y de la administración de la Escuela, somos aves de paso en esta institución centenaria. Otros y otras continuarán la labor de la enseñanza y delimitarán nuevas estrategias y proyectos de crecimiento. Es sirviéndoles a ustedes día a día, compartiendo la enseñanza en materias sustantivas y prácticas, y haciendo el balance entre los requisitos de acreditación y acceso a la profesión con lo que es justo, humano y sencillamente cotidiano, que todos ponemos nuestro empeño, nuestra pasión y dedicación.

No son necesarias validaciones externas. La meta sólo la cumplimos cuando ustedes triunfan. Y otros impartirán la enseñanza en los próximos 10, 50, 100 años, pero la semilla sembrada hoy dará su fruto, y las aportaciones de todos los aquí presentes a la formación de cada uno de ustedes estará latente.

Los que estamos aquí esta mañana amamos la docencia, el compartir el conocimiento, el aportar al desarrollo profesional de cada uno de ustedes a veces de manera muy directa y personal, y otras, de manera tangencial pero con la misma entrega, pasión y compromiso. Ustedes los estudiantes, son la razón de ser de la Universidad. Ustedes los estudiantes son la razón de ser de nuestra Escuela de Derecho y por ustedes es que estamos aquí.

Como Decana, cada graduación ha tenido para mí un significado muy especial. En el 2011, porque como interina, y luego de momentos muy difíciles que vivió el recinto y que han tomado años en sanar, me inicié en la parte protocolaria de la graduación siendo uno de los momentos más hermosos de mi carrera académica. En el 2012, fue la primera clase que se graduó siendo ya Decana en propiedad. Y hoy ustedes, la Clase del Año del Centenario, ya tienen un lugar muy especial en mi corazón. Con ustedes compartimos la bienvenida a la Escuela de Derecho, las actividades de Pro Bono y Enlace con Escuelas Públicas cuando estudiantes que como yo, que provienen de escuelas públicas, comparten lo aprendido y como sus vidas han sido tocadas y transformadas por el acceso al conocimiento legal, gracias a alguno de ustedes que en su tiempo libre –si es que eso existe para un estudiante de derecho– se dedicaron a realizar. Verlos a ustedes transformado las vidas de los ciudadanos que acuden a la Clínica de Asistencia Legal y las vidas de los estudiantes de escuela superior participantes de Enlace, nos llena de confianza. Nos llena de esperanza.

Es la colación de grados, cuando ustedes ya se nos van, y ahora nos visitarán como egresados y egresadas, que toca la fibra más profunda de todos los miembros de nuestra facultad. Porque ustedes representan la nueva generación de abogados y abogadas; ustedes representan nuestras esperanzas de que el cambio sí es posible y de que el conocimiento del derecho los hará seres comprometidos con las necesidades de los demás.

A mis graduandos y graduandas les pido, que la indiferencia nunca se apodere de la noción de justicia que hoy ustedes atesoran. Que valoren el poder de impacto que en las vidas de los más necesitados, la representación legal que ustedes le brinden puede hacer. Que nunca olviden que el conocimiento es poder; y que el compartirlo con las nuevas generaciones de estudiantes es nuestra responsabilidad.

Felicitamos a todos los que han hecho posible que hoy 5 de junio de 2013, los graduandos y graduandas de la Escuela de Derecho de la Universidad de Puerto Rico reciban su Juris Doctor, Maestría en Derecho, Grados Conjuntos y Doble Título. Hoy, el relevo generacional y profesional continúa y hacemos el pase de batón a la clase 2013. Continúen haciendo la diferencia y sembrando de oportunidades el mañana. Confiamos en sus talentos, capacidad académica y valores. El segundo centenario apenas comienza. Ustedes son nuestro orgullo. ¡Felicitaciones!

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