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Estudiantes de Derecho se insertan en proceso de recuperación económica de la isla

De izquierda a derecha: Carlos Carrión, André Palerm, Paul Cortés y William Sewell.
De izquierda a derecha: Carlos Carrión, André Palerm, Paul Cortés y William Sewell. Foto por: Gabriel Herrera

Durante el pasado mes de abril, el gobernador de Puerto Rico Alejandro García Padilla presentó el mensaje sobre la situación del estado del país en el que mostró en cifras el estado precario en que se encuentra la economía de Puerto Rico. El mensaje incluyó una serie de propuestas conducidas a pagar la deuda que actualmente posee el gobierno, producir recaudos y crear empleos. Parte de las medidas presentadas fueron propuestas por la Mesa de Acción para la Competitividad y el Crecimiento, un grupo compuesto de 20 personas de la sociedad civil y tres representantes del gobierno, quienes tenían la responsabilidad de analizar y proponer –mediante un informe escrito– acciones concretas y viables para atender cuatro asuntos fundamentales que provocan el estancamiento y el retroceso del desarrollo económico nacional: la baja tasa de participación laboral, la economía subterránea, la emigración de la juventud y el envejecimiento de la población.

Con miras a que el proceso fuera más participativo y democrático, el grupo multisectorial creó una plataforma de Internet en que la ciudadanía en general podía someter ideas encaminadas a atacar los puntos antes mencionados. Las ideas serían posteriormente evaluadas. Fue mediante esta plataforma que los estudiantes de segundo año de la Escuela de Derecho de la Universidad de Puerto Rico, André Palerm, William Sewell, Paul Cortés y Carlos Carrión, sometieron una idea que se destacó entre las miles presentadas, siendo escogida como una de las medidas principales para lograr convertir la energía renovable en una fuente de innovación y manufactura local.

La propuesta en cuestión sugiere la creación de un Instituto de Creación y Manufactura de Alta Tecnología de Energía Renovable que no sólo atienda la problemática de crisis energética por la que atraviesa el país, sino que ataque el problema de fuga de talento joven, un factor con el que se identificaron puesto que son estudiantes prontos a graduarse.

Estudiantes de Derecho se insertan en proceso de recuperación económica de la isla
Foto por: Gabriel Herrera

“Cuando me enteré sobre la Mesa de Acción pensé en reunirme con algunos compañeros para trabajar y que pudiéramos proponer algo. Desde el inicio ya teníamos la preocupación sobre la fuga de talento, así que a base de eso creamos varias ideas y decidimos cuál era la mejor. Ahora mismo estamos exportando estudiantes brillantes, que le estamos proveyendo educación para exportarlos. La idea era que queríamos retener esas mentes brillantes que se van por falta de oportunidad porque entendemos que muchas veces no es necesariamente porque quieres, sino que es falta de oportunidad. No tienen aquí dónde trabajar”, expresó André Palerm, quien inicialmente convocó un grupo amplio de estudiantes que se redujo a los cuatro colaboradores finales.

A pesar de que los estudiantes cursan estudios en Derecho, poseen distintos trasfondos académicos. Mientras que Sewell y Cortés tienen un bachillerato en Relaciones Internacionales, Palerm tiene un bachillerato en Ciencias Ambientales y Carrión una maestría en Política Territorial y Urbanismo. Esta diversidad fue útil a la hora de dividir los temas de investigación. La investigación, a su vez, los dirigió a la elección del proyecto que decidieron elaborar, afirmó William Sewell.

“Había un consenso preliminar en el grupo de que la economía en Puerto Rico se debe mover hacia la producción. Entendemos que la economía de consumo no es sostenible hasta cierto punto. A partir de ese análisis identificamos que en Puerto Rico tenemos el talento creativo pero también la mano de obra. Finalmente pensamos, ¿qué problemáticas están sucediendo hoy día en Puerto Rico? Una crisis energética”, explicó Sewell sobre el proceso de creación la idea.

Finalmente concluyeron que lo ideal era enlazar al sector privado con las universidades para que, con la guía y supervisión del gobierno, trabajen en conjunto con los miembros de la comunidad a escala regional. Aunque mucho se ha hablado sobre la fuga de talento de universitarios, los jóvenes afirman que también abandonan el país personas que son mano útil en la manufactura y que tienen un grado bajo de escolaridad, por lo que era necesario retenerlos en la isla.

«Como consecuencia del desarrollo de la alta tecnología surge la necesidad de trabajo de manufactura que requiere menos cualificaciones de escolaridad. Esto tiene un impacto beneficioso porque no es un monocultivo. Es positivo porque el concepto de desarrollo económico sostenible implica que se van a atender distintos sectores de la sociedad. Nos preocupa tanto atender a ese sector laboral que no está tan altamente cualificado, que tiene menos escolaridad y que contrario a lo que la gente piensa, también se está yendo de Puerto Rico», señaló Carrión.

Según la propuesta de los estudiantes, el Instituto de Investigación y Manufactura de Alta Tecnología de Energía Renovable estará conformado por un grupo de especialistas que apoye las investigaciones y sus resultados, con miras a la creación de empresas y a la producción de prototipos industriales. Para ello, el instituto establecería una alianza entre estudiantes de ingeniería egresados de la Universidad de Puerto Rico recinto de Mayagüez y estudiantes y profesores de programas de ingeniería de Estados Unidos. Se espera que al final del proceso de investigación se logre implantar la producción y comercialización de la tecnología desarrollada por la iniciativa conjunta en algún municipio o región de Puerto Rico, y que la patente del invento se quede en Puerto Rico. La patente particularmente servirá para atraer inversionistas y generar empleos.

El Instituto le brindaría apoyo a investigadores y emprendedores que no dispongan de los recursos adecuados para comercializar o llevar sus proyectos a una etapa posterior mediante varios servicios: (1) asistencia técnica y científica, (2) asistencia técnica en comercialización, mercados y propiedad intelectual, (3) apoyo en la identificación de financiamiento, (4) asistencia en el desarrollo y la construcción de prototipos, etc.

Según Paul Cortés, el modelo propuesto por el grupo puede replicarse en otros ámbitos económicos, pero para lograr el éxito necesita estar libre de toda atadura política. Además, su enfoque particular beneficiaría a los municipios de forma independiente, reduciendo a su vez los gastos de energía de los mismos.

“La idea no es que se quede en un producto que se va a poder vender, sino que hay algún tipo de ciclo de retroalimentación. Que el propio gobierno municipal compre la tecnología que se produzca y lo use para su beneficio y para reducir los costos de energía en Mayagüez, donde iniciaría el proyecto”, concluyó.

Según el informe sometido por el gobernador, la propuesta de los estudiantes será ejecutada a través del Fideicomiso de Ciencia, Tecnología e Innovación, a cargo de Iván Ríos Mena.

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