Cuando el abogado de la parte contraria se comporta como su peor enemigo

Muchos años de práctica no son necesarios para acumular historias sobre abogados de la parte contraria que actúan como los peores enemigos de sus colegas. A veces me parece que los niños compañeros de preescolar de mi hijo se tratan con mucha más amabilidad y respeto que algunos abogados que he conocido.

Nunca olvidaré una historia que escuché cuando era una joven abogada. Un socio de mi empresa y un colega suyo, abogado de la parte contraria en un caso, se enojaron tanto durante una deposición que comenzaron a lanzarse lápices el uno al otro. Diez años más tarde, no recuerdo todos los detalles, pero recuerdo sentirme profundamente avergonzada por el comportamiento de mi colega.

Es fácil pensar en estas experiencias como historias de guerra y trazar maneras de vengarnos del abogado que se comportó de forma horrible con nosotros. Sin embargo, la manera en que lidiamos con un abogado adverso es un asunto que debemos tomar con seriedad. Ello puede definirle como abogado. Si aprende a manejar una situación como esa adecuadamente, sin duda alguna le servirá mejor a sus clientes, y además, se elevará su reputación entre sus pares. Si no lo hace, perderá el control de sus asuntos y desperdiciará más tiempo y energía tratando de vengarse por el mal comportamiento en vez de representar adecuadamente a sus clientes.

Retroceder para considerar cómo se puede manejar mejor al colega difícil puede ayudarle a ser un mejor abogado y darle más paz en una profesión estresante. Así que de inicio, consideremos algunos de estos abogados “mala fe” que podríamos encontrarnos en el camino. Esto es a base de mi experiencia y las de mis colegas. También daré algunas ideas sobre como enfrentarlos.

  1. El gritónUsted llama a su nuevo abogado adversario para presentarse y en cuestión de minutos, usted ya está alejando el teléfono de su oído, mientras su oponente le alza la voz sin piedad. Antes de sucumbir a la tentación de gritarle de vuelta, considere cuál es el beneficio de esa dinámica. Quizás consiga un momento de satisfacción, pero ha enviado un mensaje a su oponente de que puede controlar el tono de sus interacciones. Ha perdido el control de algo más que su temperamento. Si maneja la situación tranquilamente, terminará la conversación sin haber perdido el control. Una vez hice esto, le dije a mi oponente que no apreciaba su tono y le dejé saber que yo pondría fin a la llamada si no podíamos discutir el asunto con más calma. Luego se disculpó y nuestras interacciones mejoraron después de eso. No tenga miedo de respirar profundo y pensar por un segundo antes de responder. Sepa que si mantiene su calma, ganará confianza en su capacidad para lidiar con estas situaciones difíciles.
  2.  El tramposoUsted está tomando una de sus primeras deposiciones, y comienza a preguntarle al testigo las preguntas básicas del fondo. El abogado de la otra parte, que es mucho mayor, hace una serie de objeciones. Su tono es pura condescendencia. Además, vira los ojos, da suspiros exagerados, o cae en su silla como si estuviera perdiendo su tiempo preciado. Tiene que tomar una decisión. Podría agredirle y perder la paciencia con el abogado y/o el testigo. ¿Adelantará su caso o hará más probable que el deponente se abra y le dé la información que necesita? Es más probable que su creciente hostilidad haga que el testigo se enoje y resista a todas sus preguntas. Además, sus comentarios serán grabados en el récord, lo que luego su colega podrá usar en su contra. El mejor camino aquí es permanecer tranquilo, incluso agradable. Ignore las tácticas de su oponente y sigua centrado en obtener la información que necesita. Sonría y dígale al testigo con confianza que conteste las preguntas. Después de un tiempo, el testigo se acostumbrará a responder independientemente de las objeciones, y cuando su oponente vea que su ritmo permanece intacto, se calmará. No obstante, si el abogado adverso se vuelve muy abusivo, tiene algunas opciones: (1) Usted puede notar el comportamiento físico inapropiado en el registro. “Quiero señalar que la Lcda. X estaba inclinada sobre la mesa en mi dirección sacudiendo el puño y gritando cuando hizo esa última declaración”; (2) También puede llamar al juez. No dude en llevar las Reglas de Procedimiento Civil y el número de teléfono del juez con usted para realizar cualquier declaración. Por supuesto, esta opción debe ser ejercida con moderación. Sea discreto si considera interrumpir la agenda cargada de un juez. Los jueces normalmente esperan que el abogado pueda lidiar con asuntos internos de esta índole.
  3. El registrador de conversaciones telefónicasUno de mis favoritos es el registrador de conversaciones telefónicas. Su oponente es agradable mientras habla con usted por teléfono, e incluso puedes sentir que sus conversaciones son productivas. En cuestión de minutos, luego de colgar, recibirá una carta enviada por fax o por correo electrónico “confirmando” su conversación y malinterpretando o sacando de contexto todo lo que se ha dicho. Se lee como si su oponente estuviera escribiendo mientras usted hablaba. Mientras que puede ser capaz de ignorar estas cartas, a menudo requieren una respuesta. Esta es sólo otra trampa que puede conducir a horas de interminable redacción de cartas documentando su lado de cada conversación. Si usted factura su tiempo, su factura podría inflarse ridículamente por estas actividades, y su cliente sufrirá. Si usted trabaja a base de contingencia, perderá un tiempo preciado que podría haber sido consumido en la preparación de su caso. Usted no necesita participar de este ciclo miserable. Usted puede tomar el control de la situación aconsejando a su oponente que aunque usted aprecia la conveniencia de hablar con él o ella por teléfono, tendrá que realizar todas las comunicaciones futuras por escrito, dado los malentendidos significativos que surgen cada vez que hablar con él o ella por teléfono. Al menos yo prefiero poder hablar con mis oponentes por teléfono, pero el correo electrónico y la tecnología de fax hacen que las comunicaciones escritas resulten más fáciles.
  4. El ingenuoUsted ha estado tratando con un oponente incontrolable durante casi dos años de litigio. Esta persona le ha molestado, tomado el pelo y ha intentado engañar a cada paso. En el primer día de juicio, usted no puede decir su nombre sin enojarse. En su opinión, su oponente es un personaje del Infierno de Dante. Obviamente, cada persona que conoce a esta persona tan malvada lo despreciará de la misma manera, ¿verdad? No cuente con eso. En el momento en que esta persona entra en la sala del tribunal, es angelical. Él es el cuadro de la gentilidad y el profesionalismo. “Sí, su señoría, sí vuestro honor”, salen desde su humilde lengua. Usted intenta controlar sus payasadas con objeciones para demostrar al juzgador su mal carácter. Su frustración y enemistad acumulada durante dos largos años le hacen parecer poco profesional ante el juez y el jurado. Él ha ganado el juicio antes de que el juzgador comience las deliberaciones. Este es quizás el escenario más difícil. En esta situación, debe evitar la trampa desde el principio. Sea amable, agradable, firme en su enfoque, y nunca deje ver su frustración. Si su resolución es fuerte, el comportamiento abusivo puede mejorar. Entienda el juego desde el principio, y no deje que sus emociones le hagan participar en la lucha. Su oponente no ganará ningún poder sobre usted o el caso si usted se niega a permitir que establezca el tono de sus interacciones.
  5. Mantener la perspectiva: La mayoría de nosotros nos encontraremos lidiando con un oponente que actúa como un idiota en algún momento de nuestras carreras. Tenga en cuenta que el mal comportamiento es una herramienta que otros pueden utilizar para manipular sus emociones y su enfoque en un caso. Para los defensores apasionados, mantener la perspectiva es siempre un desafío, pero es una que bien vale la pena abordar.

Esta columna fue publicada originalmente en AmericanBar.org, por la abogada Deena Bard.

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