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COLUMNA – El grillete: una medida de empobrecimiento al ciudadano

Columna del Lcdo. Donald R. Milán Guindín.

Por el Lcdo. Donald R. Milán Guindín

De una primera lectura, el título de esta nota le resultaría antipático a muchas personas, pero no deja de ser cierto – permítanme poner el asunto en contexto. Imagine -amigo lector- que usted es denunciado por un delito no violento y el juez le ordena la colocación de un grillete electrónico e impone el llamado “lockdown 24-7”. Añádale a ese escenario que usted vive a menos de 30 minutos de la residencia de la parte perjudicada o de otra ubicación identificada por esta; tendrá que encontrar otro lugar donde vivir de lo contrario va preso. Este último mandato -o más bien prerrogativa- del Programa de Servicios con Antelación a Juicio (PSAJ / OSAJ) es una mera recomendación colocada en un “bulletin board” con una tachuela que se le ha dado “increíble peso jurídico” sin tenerlo. Hasta ese momento, usted presumiblemente pagó una fianza monetaria, fue enviado a casa de algún familiar (con la incomodidad que eso pueda implicar para ese núcleo familiar), tiene un grillete colocado en su tobillo (el cual tiene un costo) y debe permanecer dentro de cuatro paredes por el tiempo que dure su caso – lo cual promedia en 2 años. No olvide -también- que le está pagando a un abogado para que lo represente. Si usted trabaja por cuenta propia o de manera informal le aseguro que será muy difícil obtener un horario de salida para que ejerza su oficio – al menos no rápidamente. Y si todo esto ocurre cuando usted está sin trabajo podría encontrarse con la irónica solicitud de PSAJ o del Tribunal de que muestre evidencia de que va para alguna entrevista de trabajo antes de autorizar su salida. Imagine quién le daría una carta indicando que usted va para una entrevista de trabajo a sabiendas de que usted tiene un grillete. No puede pasarse por alto que en Puerto Rico se discrimina en el ámbito laboral contra las personas que tiene récord criminal o que están siendo procesados criminalmente. Si, por el contrario, usted se encuentra trabajando – funcionarios de PSAJ llamarán a su patrono para investigar sus condiciones de empleo e inevitablemente saldrá a relucir que usted tiene un grillete y está siendo procesado. Añado, coordinar que autoricen sus salidas; para asuntos médicos o reunirse con su abogado (las cuales son las únicas que normalmente conceden) es un verdadero lío.

Con lo anterior no postulo que el grillete deba ser eliminado, pero debe ser colocado de manera excepcional. Sí postulo que la condición de “lockdown 24-7” sea eliminada. Equivale a una detención preventiva en la mayor parte de las ocasiones irrazonable. Asimismo, el grillete tiene una carga emocional enorme sobre la persona; lo avergüenza (a él y a su familia), ej. le impide ponerse un pantalón corto y salir a ejercitarse, en ocasiones suena y alerta a quien desconocía de ese hecho de que “por ahí va un delincuente con grillete”. Para muestra – unos botones; (1) a un norteamericano que llevaba residiendo en la Isla unos 10 años y que operaba un negocio propio se le colocó un grillete impidiendo que por varios meses pudiese salir a trabajar, (2) un caballero -ya entrado en edad- se vio forzado en alquilar un pequeño apartamento por unos meses en donde permaneció día y noche hasta que su caso terminó favorablemente en una etapa temprana, y (3) un caballero (con varias condiciones de salud) perdió varias citas con su cardiólogo debido a que la torre médica donde ubicaba su oficina quedaba a 10 minutos de una zona de exclusión identificada por la parte perjudicada. Pregúntese, amigo lector; ¿Cuántos tienen la capacidad económica para alquilar un apartamento, mantener todas sus obligaciones al día y no trabajar por unos meses o tal vez por más de un año? Es decir, el grillete y el “lockdown 24-7” mal colocados empobrecen al ciudadano de forma monetaria, física y emocionalmente.

En la medida en que sea tan discrecional la colocación del grillete y el “lockdown 24-7” a falta de mejores y claros criterios continuaremos viendo el empobrecimiento de los ciudadanos que son sometidos al proceso judicial penal. Cuando se empobrece a un acusado se lacera su derecho a defenderse adecuadamente – en ocasiones obligándolo a la “ruta fácil y rápida” de la alegación de culpabilidad como salida. A esos fines, deberían establecerse criterios claros para los jueces y para PSAJ sobre la colocación del grillete y el “lockdown 24-7”.

Las opiniones expresadas en esta columna son responsabilidad exclusiva de los autores y no reflejan necesariamente las de Microjuris.com.

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