NOTICIAS

Un llamado al debate sobre las constituciones puertorriqueñas

Los panelistas dialogaron, el pasado miércoles, en el Museo de Arte de Puerto Rico, sobre el libro Las Constituciones de Puerto Rico, escrito por el licenciado Cox Alomar. Esta es la primera publicación de la Editorial de la Universidad de Oxford que aborda el derecho constitucional puertorriqueño. 

Por Valeria Alicea Guzmán 

En una amistosa conversación, los profesores Rafael Cox Alomar, Carlos Díaz Olivo, y el juez asociado del Tribunal Supremo de Puerto Rico Ángel Colón Pérez coincidieron en que nuevo libro sobre el constitucionalismo puertorriqueño invita al debate y la reflexión. 

Los panelistas dialogaron, el pasado miércoles, en el Museo de Arte de Puerto Rico, sobre el libro Las Constituciones de Puerto Rico, escrito por el licenciado Cox Alomar. Esta es la primera publicación de la Editorial de la Universidad de Oxford que aborda el derecho constitucional puertorriqueño. 

«El título del libro realmente es una invitación al debate. Lo hice con toda la mala intención. ‘Las Constituciones de Puerto Rico’, ¿acaso alguna de ellas ha sido nuestra?. […] Esto es una historia que realmente trata de desmenuzar los elementos de lo que ha sido nuestra trayectoria  y eso es lo que pongo ante la consideración del país en esta ocasión», destacó Cox Alomar, quien es abogado constitucionalista.

Por su parte, el juez Colón Pérez, quien redactó el prólogo del libro, comentó que el análisis de la obra debe comenzar desde el título.

«Este título invita porque históricamente el debate y estudio de nuestras constituciones, por la relación política que tenemos con los Estados Unidos, se ha limitado a examinar la Constitución de los Estados Unidos, la Constitución de Puerto Rico y, en algunas ocasiones, vamos a la Ley 600, la Ley Foraker, la Ley Jones. Pero no. El doctor Cox Alomar va atrás y va bien atrás», explicó el togado.

El juez detalló que Cox Alomar, en el texto, discute la Constitución de Bayona, el Consejo de Indias y el Estatuto Real. Resaltó que también examina las constituciones españolas. 

«No conforme entra en la carta autonómica de 1898. Todavía inquieto va al tratado de París y todo esto discutiéndolo al detalle. Entra a la Ley Jones, entra a la Ley Foraker, entra a la Ley 600. Termina en la Constitución del Estado Libre Asociado y entonces se detiene a analizar lo que ha sido las interpretaciones del Tribunal Supremo», añadió Colón Pérez. 

Según Díaz Olivo, la Constitución, además de ser un documento jurídico, es uno social y político. 

«Rafael Cox Alomar se da la tarea de atar todas esas piezas constitucionales que de una manera u otra han tenido un efecto en nuestra historia y atarlas, las piezas constitucionales, a la historia de Puerto Rico. Lo hace atándolo a los personajes que hay en las metrópolis respectivas con los personajes que hay en Puerto Rico y tiene la virtud de hacerlo de una forma condensada», compartió el profesor Díaz Olivo.

Díaz Olivo también elogió la valentía del autor por el análisis crítico que hace sobre el tema. 

«En una entrevista [Cox Alomar dijo] que el título era una provocación y él ha hecho una provocación. Tengo que decir que muy valiente y muy atrevido, porque según va avanzando comienza con más velocidad y más fuerza a hacer señalamientos críticos», sostuvo Díaz Olivo.  

Casos insulares

Además de dialogar sobre el análisis que hace Cox Alomar sobre el contexto histórico de Puerto Rico en el siglo XIX, el juez y los profesores argumentaron sobre los casos insulares. 

«Los casos insulares, Sánchez-Valle, Aurelius, más recientemente Vaello-Madero te reiteran que estamos bajo la cláusula territorial, pero para mí el problema mayor ha sido el establecimiento, y yo creo que el autor va por esa línea, en el establecimiento en el país de Promesa y la Junta de Control Fiscal», indicó el juez. 

Colón Pérez mencionó que una de las causas que motiva el cuestionamiento del déficit democrático es el establecimiento de una ley y un ente fiscalizador que no es electo por el pueblo. 

«Una Junta de Control Fiscal que tiene incluso el poder de dejar sin efecto una ley o leyes aprobadas por la legislatura y firmadas por el gobernador. Ahí ciertamente es que empieza un problema grave y ni hablar del problema o la incapacidad de comunicación  no tan solo por el idioma, sino en muchas facetas que ha tenido la Junta con el país y los poderes políticos», agregó el togado. 

Con relación a los casos insulares, Díaz Olivo aseguró que el problema es que «Estados Unidos está muy cómodo con ellos».

«Ellos en su mente resolvieron que los territorios están en manos del Congreso, el Congreso es el que decide si lo integra o no lo integra y eso está resuelto. […] Eso está en un compartimiento separado de todo el esquema de análisis constitucional estadounidense y, por lo tanto, cualquier planteamiento que nosotros hagamos sobre esa realidad no progresa porque eso está resuelto», expresó Díaz Olivo. 

Díaz Olivo indicó que, en el libro, Cox Alomar señala que la solución no está en el Tribunal Supremo, sino que es un problema político. 

«La manera de confrontar a Estados Unidos con esto, porque eso si le duele y nosotros lo tocamos así pero tampoco nos atrevemos a decirlo porque hasta nos avergüenza decirlo, es un problema racial. Nosotros estamos siendo discriminados racial y étnicamente y eso cuando uno le mete el dedo a Estados Unidos en el ojo, eso les duele», afirmó Díaz Olivo

La posibilidad de enmendar la Constitución

El profesor Cox Alomar mencionó que en Puerto Rico la constitución actual tiene unas limitaciones impuestas por el Congreso de Estados Unidos. «No se puede enmendar la constitución local de tal manera que sea contraria a la constitución americana ni a la Ley 600 ni al estatuto de relaciones federales, esa es la Sección 3 del Artículo 7».  

«Aquí tenemos que comenzar a perder el miedo a la posibilidad de la convocatoria, una constituyente amplia para evaluar aspectos estructurales. No me refiero a la Carta de Derechos. Yo no quiero trastear con la Carta de Derechos necesariamente. Yo creo que la Carta de Derechos nuestra es el activo más importante que tiene el constitucionalismo puertorriqueño. […] Nosotros tenemos otros problemas, tenemos una falta de democracia. […] Aquí lo que hace falta es más democracia, más participación del pueblo», dijo Cox Alomar.  

Por otro lado, aunque Colón Pérez resaltó que todo documento debe pasar por un proceso de autoevaluación y revisión, aseguró que le preocupa el momento en que se haga. 

«¿Por qué? Porque el remedio, al final del día, puede ser peor que la enfermedad. Como ustedes señalan, nosotros tenemos una carta de derecho de avanzada, nosotros tenemos una constitución que en su todo, mirándola como un todo, no como cláusulas individuales, es un documento de avanzada. ¿Qué legislatura en particular va a estar a cargo del proceso? ¿Cuáles son los intereses que le va a presentar al pueblo? Porque en ese ejercicio podemos ganar nuevos derechos, pero igual podemos perder mucho. Esa es mi preocupación», manifestó el juez.  

En el caso de Díaz Olivo, el profesor reiteró que una de las virtudes de la obra de Cox Alomar es que destaca que el problema de Puerto Rico es uno político. «De una falta de soberanía propia y que hemos estado dependiendo de unos documentos constitucionales que no son nuestros ni responden a nuestra realidad. […] Esto es una colonia, nosotros no mandamos aquí y eso es lo que hay que atender». 

Por su parte, Cox Alomar destacó que no se debe esperar a resolver el tema del estatus para resolver problemas de la vida cotidiana y de la convivencia política cotidiana. 

El conversatorio, que fue moderado por la licenciada Sonia Vélez Colón, está disponible en el siguiente enlace

Para adquirir el libro puede hacerlo a través de este enlace.