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¿Por escrito razones de despido? Analizamos las implicaciones

El abogado laboral Jaime Sanabria Montañez reiteró que el exigir una carta de despido, de aprobarse, puede tener unas ventajas y desventajas, pero que el proyecto debe ser enmendado antes de llegar a ese análisis. 

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Por Valeria Alicea Guzmán 

Ante la radicación del Proyecto de la Cámara 1687, que busca enmendar la Ley Núm. 80 de 1976, el licenciado Jaime Sanabria Montañez indicó que la medida es arcaica y puede añadir burocracia a la forma de hacer negocios. 

El abogado laboral expuso que muchas veces las decisiones de despedir a una persona son más complejas y no necesariamente pueden ser expuestas con facilidad en una carta. 

«Al poner por escrito las razones para despedir una persona, el patrono podría exponerse a pleitos de difamación o libelo porque dependiendo de las razones que ofrezcan el empleado podría alegar que es mentira y lo están difamando. Al tú forzar al patrono a poner eso por escrito podrías exponerlo a reclamaciones de esa índole», aseguró.  

La pieza legislativa propone exigir que patronos en la empresa privada le notifiquen a las personas empleadas las razones para el despido a través de correo electrónico o personalmente por escrito. 

«Al exigir una carta de despido se le quita flexibilidad y dinamismo a los procesos organizacionales de una empresa, pero al mismo tiempo podría ser una ventaja porque haces pensar a la persona dos o tres veces antes de despedirte y ponerlo por escrito. A algunos patronos les permitirá tomar decisiones un poco más razonadas”, resaltó. 

Sanabria Montañez comentó que entiende la razón por la que se busca que se le explique siempre a las personas trabajadoras el motivo del despido. No obstante, mencionó que la forma en que se redactó la pieza legislativa es contradictoria con la Ley Núm 80-1976.  

Según el abogado, la medida contradice otras disposiciones como la relacionada con el periodo probatorio. Contó que el efecto de la enmienda sería derogar o eliminar el periodo probatorio, que permite a los patronos despedir a «cualquier persona, cuando quieran, por lo que sea». 

«La realidad es que yo soy partidario de la filosofía de que uno es dueño de lo que calla y esclavo de lo que dice. Realmente muchas veces tú decides no hacerlo por escrito para protegerte y no cerrarte puertas a posibles a argumentos legales que puedas hacer», sostuvo.

Sin atemperarse a los tiempos

El licenciado aseguró tener sentimientos mixtos por el proyecto porque no es tan moderno como debería ser. 

Resaltó que la medida solo contempla como manera de notificación los correos electrónicos o una carta impresa. Sin embargo, mencionó que en la actualidad se utilizan otros medios electrónicos que se pueden añadir como mensajes de texto, Whatsapp o Slack. 

«Entonces, creo que no deben limitarlo a esas dos cosas. Pudiera decir medios electrónicos.  Hoy día la manera de comunicarse en el lugar de trabajo puede tener múltiples formas que no son necesariamente las dos que mencionan. Con ese simple cambio, a lo mejor podemos modernizarlo un poco mejor», dijo. 

Por otro lado, Sanabria Montañez enumeró algunos beneficios de la carta de despido para los empleados y las empleadas. 

Primero, expresó que es bueno que el empleado conozca las razones de su despido para poder solicitar, sin problema alguno, los beneficios de desempleo y saber si es elegible a los mismos.

Para el licenciado, una carta de despido es beneficiosa para la persona empleada porque le permite tener una reunión más efectiva con las personas que lo asesoren sobre su futuro laboral y decidir si presentar o no un caso ante el tribunal.

«Creo que este punto es beneficioso tanto para el empleado como para el patrono. A ambos le establece, si está por escrito, una manera más fácil de comprobar cuándo empieza a transcurrir el término de prescripción para entablar una reclamación», agregó. 

 

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