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Por Lcda. Maristella Collazo-Soto
Desde que tenemos memoria, la práctica de crear, vender y utilizar artículos falsificados que se hacen pasar por marcas famosas ha existido.
La tentación es grande e inevitable tanto para los manufactureros de imitaciones como para los consumidores.
Lo anterior, debido a que con el tiempo las capacidades de crear imitaciones, que a un ojo de consumidor promedio pueden engañar, han mejorado exponencialmente. Entonces con esta práctica ilegal, un consumidor puede adquirir una pulsera imitando Cartier por $100 en lugar de $5,000 o una cartera imitando Dior por $200 en lugar de $3,500.
El efecto de esta práctica no es solo la usurpación legal de una marca y plusvalía que no le pertenecen a ese tercero que la está imitando, sino que también incluye la disminución en la distintividad y exclusividad que muchas de las marcas sufren como resultado directo de falsificaciones.
En el lenguaje cotidiano, a esta práctica se le conoce como utilizar copias o imitaciones, pero su nombre oficial o su término técnico son falsificaciones o piraterías y sus violaciones conllevan responsabilidades civiles, criminales y/o pecuniarias.
Con frecuencia las personas que conocen sobre estas prácticas de falsificaciones marcarias identifican productos falsificados y no saben qué, si algo, hacer con esa información. Lamentablemente, esta práctica esta en aumento precisamente por falta de herramientas para denunciar o identificar fuentes de falsificaciones.
No obstante, Ferrari S.p.A. («Ferrari»), entidad dueña de las marcas Ferrari, en una movida ingeniosa ha creado una herramienta novel para intentar controlar y minimizar las prácticas de falsificaciones marcarias con sus marcas. Se trata del programa de recompensa de anti-piratería de Ferrari (el «Programa»).
En el Programa, solamente podrán participar personas naturales y mayores de 18 años. Para participar, deben someter un reporte que incluya: la información de la entidad o localidad donde identificaron la alegada infracción marcaria por vía de una falsificación, junto con una descripción de los productos identificados y la evidencia fotográfica de los mismos.
El equipo de Ferrari evaluará cada reporte y, si la infracción marcaria es real (y por ende los productos identificados son falsificaciones) y es una infracción sobre la cual Ferrari no tenía conocimiento, la persona que haya sometido el reporte recibirá un regalo de parte de Ferrari.
La plataforma del Programa no detalla en qué consiste el regalo, pero sí especifica que será un regalo Ferrari. Esta estrategia resulta interesante y será de gran valor ver qué resultados obtiene una marca famosa con una plataforma como esta, donde le hace tan accesible a los consumidores poder identificar prácticas comerciales de falsificaciones o piraterías.
Si resulta exitosa, tal vez es el futuro de los esfuerzos de anti-piratería a nivel mundial para tratar de disminuir esta práctica que devalúa y afecta las marcas famosas a nivel mundial.
La plataforma para someter los reportes a Ferrari se encuentra aquí
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