Joven abogado lucha por derechos de la comunidad negra y los marginados

Bryan Stevenson, Abogado y autor de Just Mercy

Bryan Stevenson, abogado y autor de Just Mercy

Cuando Bryan Stevenson tenía 20 años, vivía en Atlanta y hacía labor comunitaria en el Comité de Defensa de los Prisioneros del Sur. Una de esas tardes estacionó su auto fuera de su apartamento y permaneció en el carro escuchando música cuando un policía se acercó a su carro, le alumbró con una linterna y le apuntó con una pistola. El policía le gritó, “¡muévete o te vuelo la cabeza!”. Stevenson señaló que los oficiales sospechaban que era un ladrón y le amenazaron- todo por su color de piel ya que es negro.

El incidente motivó a Stevenson a retar el prejuicio racial y las desigualdades e inequidad económicas en el sistema de justicia norteamericano.

“Esto sólo reforzó lo que ya yo sabía desde siempre, que tenemos un sistema de justicia criminal que te trata mejor si eres rico y culpable que si eres pobre e inocente”, expresó Stevenson. “La otra cosa que hizo este incidente por mí fue el recordar que tenemos una actitud acerca de otras personas que está moldeada racialmente y no podemos escapar, aún cuando vayamos a escuela y tengamos buenas notas o vayamos a la escuela de Derecho y obtengamos un grado en Derecho”.

De interés: Conferencia “We Need to Talk About Injustice” por Bryan Stevenson (TED 2012)

El abogado se graduó de la Escuela de Derecho de Harvard y ha litigado seis casos ante el Tribunal Supremo de los Estados Unidos. Uno de sus éxitos es una decisión que declaró inconstitucional el sentenciar a niños menores de 17 años a sentencias de cadena perpetua sin oportunidad de libertad bajo palabra.

En el memorial recientemente publicado Just Mercy: A Story of Justice and Redemption, Stevenson describió su juventud cuando vivía en un barrio pobre y segregado en Delaware y cómo logró convertirse en un abogado que representa a aquellos que han sido abandonados. Sus clientes son en su mayoría personas que están condenadas a muerte, niños abusados y abandonados que fueron procesados como adultos y ubicados en prisiones para adultos, donde fueron abusados sexualmente y golpeados. También representa a personas con enfermedades mentales cuyas condiciones les han provocado estar en prisiones donde no se han atendido sus necesidades.

En más de uno de sus casos, Stevenson ayudó a exonerar un hombre que estaba condenado a muerte. Walter McMillian fue encontrado culpable de matar una mujer de 18 años, Ronda Morrison, que fue encontrada bajo un estante de ropa en una tintorería en Alaska en 1986. Tres testigos de raza blanca testificaron contra McMillian, mientras seis testigos de raza negra testificaron que éste estaba en la iglesia en una actividad especial durante el momento en que se cometió el delito. McMillian fue encontrado culpable y estuve en el corredor de la muerte por seis años.

Stevenson decidió tomar el caso pero un juez intentó persuadirlo de ello.

“Yo pienso que la evidencia que había contra el señor McMillian era muy artificial. La policía no pudo resolver el crimen y había demasiada presión sobre ellos y sobre el fiscal para que realizaran un arresto por lo que sintieron que debían acusar a alguien”.

Con la representación de Stevenson, McMillian fue exonerado en el año 1993. Eventualmente fue liberado, pero ello le marcó de por vida, sufriendo de una condición de salud mental, hasta la fecha de su muerte el año pasado.

“Este es uno de los pocos casos en que he trabajado donde recibí amenazas de muerte y amenazas de bomba porque estábamos tratando de liberar a este hombre que era claramente inocente. Esto revela el problema que atraviesa nuestro sistema de justicia criminal”, señaló Stevenson.

La policía instruyó testigos para testificar falsamente contra McMillian

Los policías encargados del caso instruyeron a los testigos sobre cómo testificar las mentiras que sostendrían la convicción de McMillian y hasta grabaron dichas lecciones. En la grabación se puede escuchar a uno de los testigos diciendo. “así que quieres que culpe de asesinato a una persona inocente… no me siento bien con eso”.

El oficial de la policía le respondió, “bueno, si no quieres testificar, te pondremos en el corredor de la muerte también”.

Esta amenaza no quedó en simplemente palabras. Los policías arrestaron al testigo y lo llevaron al corredor de la muerte por una semana, hasta que este accedió a testificar. Otros testigos recibieron dinero a cambio de su testimonio.

“Fue una labor retante porque aún cuando presentamos toda esa evidencia y presentamos una coartada fuerte, los jueces no quisieron otorgar el remedio”.

Sobre los efectos duraderos de las condenas erróneas y la demencia de McMillian

“Una de las cosas que me duele es que hemos subestimado el trauma, las dificultades que creamos en este país  cuando encarcelamos personas injustamente, cuando les condenamos injustamente.

No se puede amenazar con matar a alguien cada día año tras año y no hacerles daño, no traumatizarles, no romperlas de alguna forma muy profunda. Sin embargo, cuando las personas inocentes son liberadas, actuamos como si deberían estar agradecidas de que no se les ejecutó. Muchas veces ni siquiera se les compensa, no se les ayuda, les cuestionamos y tenemos dudas acerca de ellos. No se puede separar y humillar a las personas década tras década sin crear lesiones de larga duración”, sostuvo Stevenson.

El pasado 20 de noviembre Stevenson se presentó en Democracy Now donde habló sobre Just Mercy, el asesinato de Michael Brown en Ferguson y el porqué lo opuesto a la justicia es la pobreza.

 Por Zoán T. Dávila Roldán

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