Supremo federal aclara: Pérdida de memoria sobre delito no exime cumplimiento de condena

Descarga el documento: Dunn v. Madison

El Tribunal Supremo de los Estados Unidos dejó sin efecto una sentencia de un tribunal apelativo federal que determinaba que un reo no podía ser sometido a la pena de muerte porque su deteriorado estado de salud no le permitía recordar que había cometido ese delito.

El Supremo federal determinó que no existe precedente sobre capacidad mental que prevenga la ejecución de un prisionero por no recordar el delito cometido, sino que sólo se ha considerado cuando el convicto no tiene la capacidad para entender los conceptos de crimen y castigo. Aunque tres de los jueces determinaron que el caso presentaba una controversia que debía atenderse, coincidieron en que el caso no proveía el mejor vehículo para una evaluación apropiada.

Según The Washington Post, en abril de 1985 el demandante, Vernon Madison, le disparó en la cabeza a un oficial de la Policía de Mobile (Alabama) dos veces luego de que este se personara a su hogar para atender un incidente de violencia doméstica. Hoy día, Madison tiene 67 años, y desde su convicción, ha sufrido varios derrames que le han provocado una demencia vascular, así como otras condiciones físicas y mentales. El hombre también perdió su visión y tiene dificultad para hablar. Asimismo, no puede caminar de forma independiente y padece de incontinencia. Estos problemas también han provocado que el hombre no recuerde el momento en que cometió el delito por el cual se le condenó a muerte.

Una vez la ejecución de Madison fue programada en el 2016, sus abogados presentaron un habeas explicando que los últimos derrames le provocaron al hombre pérdida de la memoria. Durante la vista, un psicólogo del estado testificó que a pesar de que Madison había perdido memoria sobre el delito cometido, este entendía que el estado de Alabama lo ejecutaría por el delito que cometió. Sin embargo, el perito psicólogo que testificó en defensa de Madison, explicó que aunque este entendía que sería ejecutado, no recordaba la secuencia de eventos desde la ofensa hasta el arresto. Tampoco recordaba el juicio en el que fue declarado culpable.

Un tribunal estatal denegó la petición de Madison explicando que no existía precedente alguno que obligara a dejar sin efecto la pena de muerte. Sin embargo, un panel de jueces de un tribunal apelativo federal no estuvo de acuerdo, resolviendo que el hombre “no entendía de forma racional la conexión entre el delito y su ejecución”.

Esa es la decisión que el Tribunal Supremo dijo el lunes que estaba errada. En una opinión sin firma, los jueces dijeron que el tribunal de apelaciones excedió su autoridad bajo la ley federal, la Ley de Antiterrorismo y Pena de Muerte Efectiva de 1996, que rige la revisión de las condenas a muerte.

Según la decisión, los tribunales federales pueden involucrarse sólo cuando la decisión del tribunal inferior sea contraria a la disposición de una ley federal claramente establecida o se aplique de manera irracional. Los jueces señalaron que no había ningún precedente que estableciera claramente que un recluso debe recordar la comisión de su crimen.

 

 

 

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