Tribunal determina que mujer acosada y agredida en égida puede demandar bajo la Ley de Vivienda Justa

Un tribunal apelativo federal dejó sin efecto una sentencia en la cual se desestimaba la demanda de una mujer que demandó a una égida por violar la Ley de Vivienda Justa (FHA, por sus siglas en inglés), por no protegerla del acoso y la violencia llevada a cabo por otros residentes.

La decisión fue tomada por el Séptimo Circuito de Chicago, que estableció que la FHA crea una causa de acción no sólo por discrimen intencional por el arrendatario sino cuando este falla en tomar los pasos necesarios para evitar el discrimen por parte de otros residentes.

El caso fue reseñado en el Washington Post. Marsha Wetzel, quien demandó a la égida Glen St. Andrew Living Community localizada en Illinois, alegó que el abuso comenzó luego de que esta se mudara a las facilidades en el 2014 y le contara a otra de las residentes que había vivido por 30 años con su pareja, una mujer que murió poco tiempo antes.

De acuerdo a la demanda, una vez esta reveló dicha información, otros residentes comenzaron a insultarla con términos homofóbicos y a gritarle que las lesbianas se quemarían en el infierno. La misma residente a quien la mujer le contó sobre su pareja, le indicó que celebraba la noche en que ocurrió la masacre de la discoteca Pulse, donde murieron más de una veintena de jovenes de la comunidad LGBTT. Otro residente la chocó contra una mesa, y la golpearon en la cabeza mientras acudía a la sala de correo.

Wetzel informó el abuso al personal de la égida, quienes dijeron que los incidentes fueron accidentales y tacharon a Wetzel de mentirosa. Los empleados luego tomaron represalias, según la demanda, relegando a Wetzel a un comedor menos deseado, prohibiéndole en general que saliera del vestíbulo, deteniendo su servicio de limpieza y acusándola falsamente de fumar en su habitación en un esfuerzo por establecer un caso de desalojo.

La égida sostuvo que un propietario no es responsable bajo la FHA por represalias y por no detener el acoso del inquilino a menos que haya sido motivado por una actitud discriminatoria. Los demandados también argumentaron que la ley no cubre los reclamos de hostigamiento por parte de inquilinos que ya ocupan un hogar. Un juez federal estuvo de acuerdo con todos esos argumentos y desestimó la demanda.

Sin embargo, el Séptimo Circuito, en una opinión de la juez Diane Wood, no estuvo de acuerdo con esos argumentos y reestableció la demanda. “Leemos la FHA de manera más amplia que el tribunal de primera instancia”, escribió la juez Wood.

El Séptimo Circuito dictaminó el año pasado que el discrimen basado en la orientación sexual califica como discrimen por sexo en virtud del Título VII de la Ley de Derechos Civiles. St. Andrew admitió que la decisión “se aplica con igual fuerza” al discrimen basado en la orientación sexual según la FHA.

La juez Wood dijo que las protecciones de la FHA “no se evaporan una vez que una persona toma posesión de su casa, condominio o departamento”. La ley prohíbe el acoso discriminatorio que interfiere irracionalmente con el uso y disfrute de una casa, o “por otro nombre, un entorno de vivienda hostil”, señaló.

La juez Wood dijo que la discriminación alegada por Wetzel era severa y penetrante, lo suficiente como para calificar a la égida como un ambiente de vivienda hostil.

“Durante 15 meses”, escribió la juez Wood, Wetzel “fue bombardeada con amenazas, calumnias, comentarios burlones sobre su familia, burlas sobre una masacre y violencia física. Los acusados ​​descartan esta letanía de abusos como simples ‘riñas’ y ‘disputas’ entre ‘irascibles’ y ‘residentes mayores malhumorados’. Un jurado tendría derecho a ver la historia de otra manera”.

 

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