El asesinato extrajudicial y las relaciones internacionales

Si bien el concierto de países concurre en que todas las naciones tienen el derecho a su autodefensa, el dramático asesinato ordenado por el presidente de los Estados Unidos, Donald J. Trump, contra el hombre número dos de Irán da pie a la discusión sobre las reglas del juego en conflictos bélicos, el Derecho Internacional y lo que surge al margen de ello, por ejemplo, los asesinatos extrajudiciales.

Breve trasfondo
El pasado viernes, 3 de enero, Estados Unidos ejecutó un ataque selectivo contra Qasem Soleimani en Baghdad en el que éste resultó muerto. Trump rápidamente justificó la acción como un ataque preventivo ya que según información en su poder, Irán planificaba una serie de ataques contra instalaciones y ciudadanos estadounidenses en Irak, el Líbano y Siria. Sin embargo, al momento no se ha ofrecido evidencia de dichos planes. Irán ha desarrollado un plan nuclear por su cuenta, lo cual ha sido motivo de debates y sanciones internacionales a lo largo de los años.

Como represalia al asesinato del principal general iraní, sabemos que el pasado martes, 7 de enero, el régimen de Teherán lanzó 22 misiles contra dos bases militares de Estados Unidos en Irak donde están desplegadas tropas estadounidenses. El ataque, contrario a la gran preocupación que suscitó en los medios de prensa internacional, fue considerado por expertos como un ataque diseñado para no causar grandes daños ni muertes. Así las cosas, Trump realizó una conferencia de prensa el miércoles, 8 de enero en la que bajó el tono de la conversación bélica entre ambos países al concluir que el ataque iraní contra sus bases eran señal de una retirada militar y que los Estados Unidos estarían “buscando la paz” con cualquiera “que la busque”.

Uso de fuerza y soberanía nacional
Técnicamente, si bien es cierto que Estados Unidos no está en guerra con Irán, sí parece estar en un estado de “conflicto armado”, lo que significa que el ataque en el que murió el alto oficial iraní, Soleimani, se puede ver a través del lente de las leyes internacionales de guerra, dijo Robert “Bobby” Chesney, presidente del programa de Rule of Law and World Affairs de la Universidad de Texas en Austin.

En ese caso, el asesinato de un comandante militar sí estaría justificado en tanto que se trata de un “objetivo militar”. Incluso, bajo este supuesto la muerte de sus guardaespaldas y conductores tampoco es ilegal mientras el ataque sea “proporcional”, es decir, en el que sólo se use la cantidad de fuerza necesaria para lograr el objetivo.

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Por otra parte, se suma a la discusión el que, si bien Irak ha protestado porque no otorgó permiso para el ataque dentro de su territorio, Estados Unidos podría argumentar que una vez ya habiendo sido invitado por Irak a territorio nacional, el ejército estadounidense tiene derecho a defenderse de las amenazas que le afecten, incluyendo la presencia de un alto oficial militar de un país que planifica ataques en su contra, añadió Chesney.

Sin embargo, esta perspectiva podría dejar un asunto de fondo sin resolver, según Scott Anderson, un exasesor del Departamento de Estado que actualmente es miembro de la Brookings Institution.

De acuerdo con Anderson, “la decisión de Estados Unidos de atacar directamente a las afiliadas iraníes dentro de Irak sin el permiso del Congreso del gobierno iraquí plantea una serie de preguntas legales y políticas difíciles”, escribió esta semana en la publicación Lawfare. “Como un asunto legal, los ataques aéreos son consistentes con la autoridad legal que los Estados Unidos reclama como medidas de defensa de sus ciudadanos y personal, bajo el derecho nacional e internacional. No obstante, esta conclusión se basa en ciertas ‘interpretaciones idiosincráticas’ del derecho internacional y de hechos relacionados que los iraquíes de seguro rechazarían, pues su tendencia es a pensar que las acciones de los Estados Unidos violaron la soberanía de su país (Irak)”.

De otro lado, el experto en derecho y seguridad internacional, John Bellinger ha dicho que “con respecto a las normas de derecho internacional que rigen el uso de la fuerza, el Presidente y sus asesores de la Casa Blanca deben resistir cualquier tentación de ignorarlas, o tomarlas como meros parámetros de ‘political correctness’ o como infracciones menores a la soberanía de los Estados Unidos. Si Estados Unidos viola o elude el derecho internacional con respecto al uso de la fuerza, alienta a otros países como Rusia o China a hacer lo mismo y dificulta el que en un futuro los Estados Unidos los critique cuando ellos también violen el derecho internacional. Si Estados Unidos ignora el derecho internacional, también hace que nuestros amigos y aliados que respetan el derecho internacional, como el Reino Unido, Canadá, Australia y los países de la Unión Europea, estén menos propensos a trabajar con nosotros. A diferencia de Rusia y China, Estados Unidos tiene muchos amigos y aliados que comparten nuestros valores, incluido el respeto al estado de derecho. Perdemos a nuestros amigos cuando no actuamos de acuerdo con la ley y a nuestros valores en común”, afirmó.

Cambio de postura tras el 11 de septiembre
El propio Estados Unidos, apenas dos meses antes del ataque a las Torres Gemelas del 11 de septiembre de 2001, se pronunciaba en contra de los asesinatos extrajudiciales.

El rechazo a este tipo de asesinato selectivo se dio por medio de expresiones hechas al respecto por voz de Martin Indyk, embajador de Estados Unidos en Israel, a propósito de una serie de ataques provenientes de Israel contra objetivos Palestinos. En ese momento, los ataques israelíes fueron criticados por la comunidad internacional, incluyendo a los Estados Unidos. “El gobierno de los Estados Unidos está muy claramente ‘en récord’ en contra de asesinatos selectivos. Se trata de ejecuciones extrajudiciales y nosotros no apoyamos eso”, acotó Indyk para entonces.

Sin embargo, después de que las Torres Gemelas cayeron y el Pentágono ardió en llamas tras los ataques aéreos, las perspectivas sobre los asesinatos extrajudiciales parecen haber cambiado drásticamente para el gobierno estadounidense, tanto para administraciones demócratas como republicanas. El presidente Barack Obama, un exprofesor de derecho liberal, presidió la campaña de asesinatos selectivos catalogada como la más precisa y letal de la historia mundial. Bajo Obama, Estados Unidos llevó a cabo más de 500 ataques que mataron a miles de personas, según grupos independientes de la sociedad civil que registraron los ataques. Al día de hoy, se considera que se ha normalizado bastante este tipo de ataque, siempre que se pueda aludir alguna justificación que los países y la comunidad internacional estén dispuestos a respaldar o al menos a no formalizar un cuestionamiento legal en las cortes de Derecho Internacional.

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