Pobreza y deterioro de salud mental golpean a personas confinadas

Por Daniel Rivera Vargas

La pobreza y el deterioro de la salud mental son dos de los factores que resaltan con prominencia del Perfil de la Población Confinada 2019 preparado por el Departamento de Corrección y Rehabilitación (DCR), según diversas personas entrevistadas que han estudiado el documento.

“Es una población que está trabajando o estudiando, desafortunadamente es en empleos que no genera muchos recursos”, comentó el abogado Diego Alcalá, quien el 90% de su litigación es en penal y ha sido profesor del tema en la Facultad de Derecho de la Universidad Interamericana de Puerto Rico (UIPR).

El perfil indica que el 66.53% de las personas confinadas recibe un ingreso anual de $20 mil o menos, y otro 16.62% entre $20 mil y $40 mil. Mientras, el 15.265% entiende que no tiene posibilidad de un empleo lícito cuando salga de prisión.

El perfil es un documento interno preparado por la Oficina de Desarrollo Programático de la secretaría Auxiliar en Gerencia y Administración del DCR. Aunque es de noviembre de 2019, es el más reciente preparado por el DCR sobre las más de 7,000 personas sentenciadas en Puerto Rico.

El número total de personas encarceladas está cerca de los 9,000, pero incluye a las que no han sido sentenciadas y están en espera de juicio.

El portavoz de la agencia, Héctor Pérez, precisó que estos informes se preparan cada tres años, por lo que el próximo no estaría listo hasta el 2022.

“Se nota mucho una población pobre, que la mayoría de la gente (confinada) tiene empleo y estudia. Hay un alto uso de sustancias controladas”, agregó Alcalá.

El 62.25% de los confinados (5,000) tiene historial de abuso de sustancias. Según el perfil, el 8% (629) comenzó tras ingresar a prisión.

En el tema de salud mental, Alcalá advirtió que “uno de cada tres (confinados) tiene problema de salud mental”.

Y esto es una realidad que no se está tratando bien, puntualizó.

“La Junta de Supervisión Fiscal (JSF) le cuestionó al DCR sobre sus gastos y la agencia pretendía reducirlo en el área de salud. Esto crea un problema. Se podría manifestar en una conducta antisocial en la cárcel”, sostuvo.

Alcalá también señaló que el tipo de delito por el que se encuentran sentenciadas la mayoría de las personas confinadas y su lugar de procedencia es indicativo de como se “sobrecriminalizan” en Puerto Rico ciertas conductas y cómo principalmente se castigan delitos cometidos por gente pobre.

Aunque no surge del perfil porque este se enfoca en las personas sentenciadas, Alcalá dijo que el 15% de las cerca de 9,000 personas confinadas en el país no han sido declaradas culpables de delito, que están sumariadas en espera de juicio, pero que no tienen dinero para pagar la fianza en lo que concluye el proceso judicial.

“El experimento de tener gente presa en jaulas no funciona”, afirmó Alcalá.

La expresidenta del Colegio de Trabajo Social, Milagros Rivera Watterson, portavoz del Comité de Amigos y Familiares del Confinado, indicó a Microjuris.com que las cifras de salud mental “son el problema número uno” que surge del perfil y aseguró que aquí parte del problema es que esos servicios están privatizados y no se ofrecen adecuadamente.

Un total de 1,599 de 7,663 confinados, o el 20.87%, tiene alguna condición de salud mental diagnosticada antes de entrar a la cárcel. De estos, 489 fueron diagnosticados antes de ingresar a prisión, según el perfil.

Mientras, un total de 1,078 de las personas confinadas (14%) padece alguna condición mental desde que ingresaron al sistema, según el documento.

La cifra de personas confinadas con enfermedades de salud mental refleja que cuando esas personas las acusaron de un delito, nadie se preocupó en observar de forma detenida el proceder de la persona y si la conducta era reflejo de un problema médico.

“Eso no se hace porque es más caro”, cree la doctora.

Rivera Watterson explicó que, entre las cosas que evidencia el perfil del 2019, es que hay gente encarcelada que no debería estarlo.

Por ejemplo, dijo Rivera Watterson, el documento evidencia que hay cientos de personas encarceladas por no pagar pensión alimenticia, cuando debería haber alternativas para esas personas, que no incluyan ingresarlas a prisión.

Dijo Rivera Watterson que más del 60% de las personas confinadas están dentro del sistema correccional por sustancias controladas y, en lugar de estar encarceladas, muchas de esas personas deberían estar en centros de rehabilitación. Dijo que el sistema penal trata igual al vendedor de drogas que al usuario, cuando en realidad el segundo es una persona enferma.

“Hay personas que podrían cumplir en la comunidad, que podrían cumplir y mantenerse trabajando, aportando”, sostuvo Rivera Watterson, quien destacó que esto es parte del concepto de justicia restaurativa.

Contrario a la percepción de sectores de la sociedad de que el problema criminal emana de residenciales públicos, el perfil indica que la mayoría de los confinados viene de barriadas.

Según el perfil, el 30% de las personas confinadas, (2,298 de 6,663 provienen de barrios en zonas rurales), y el 25% de barrios o barriadas de zonas urbanas.

Rivera Watterson dijo que el nivel de escolaridad en el sistema correccional es bajo, e indicativo de la importancia de aumentar los programas educativos en los penales.

Indicó que se ha visto una reducción en esos servicios en los penales.

ESCOLARIDAD

El perfil, que se obtiene de un cuestionario hecho a los confinados, indica que el 6% de las personas confinadas solo completaron hasta el octavo grado y el 10% hasta el noveno grado.

Un 8% había tomado examen de equivalencia. El 35% de todos las personas confinadas completaron el grado 12 de escuela superior.

Asimismo, hay 10 personas confinadas con doctorado, 18 con maestría y uno con un grado post doctoral.

Sexo y Género

Se evaluaron cerca de 7,663 informes.

Al menos 7,400 se identificaron como hombres. Al menos 7,337 de los hombres se identifican como masculino, 0.34% como homosexual, 0.23% como bisexual, 0.16% como femenino, 0.11% no respondió y 0.01% como intersexual.

Se identificaron 263 mujeres, o un 3% de las confinadas. El 82.51% se identificaron como femeninas, 12.93% bisexual, 3.04% homosexual, 0.76% son masculinas, 0.38% son género no conforme y 0.38% como intersexual.

Edad

El 38% de los hombres presos tienen entre 25 y 34 años, mientras entre las confinadas mujeres, el 47% tienen entre 30 a 39 años.

Lugar de nacimiento

Hay personas nacidas en 22 países, incluyendo lugares como Estados Federados de Micronesia, Rumania y Liberia. La inmensa mayoría o 6,972 son de Puerto Rico, 577 son de Estados Unidos y 84 de República Dominicana, entre otros.

Municipio

Los tres pueblos con más personas confinadas son San Juan con el 12.45% o unos 954, Ponce con 6.51% y Bayamón con 5.95%.

Vivienda

El 51.38% de las personas confinadas vivían en la residencia de un familiar, un 17.5% en una residencia subsidiada por el gobierno y un 15.32% en una residencia de su propiedad.

Religión

El 30% se identifica como creyente no afiliado, el 28% como católico, el 16% como pentecostal, el 13% como evangélico y el 3% son ateos.

Estado civil

El 65.47% de las personas confinadas identificaron como solteras, el 21.64% tiene una unión consensual y el 6.15% de las personas dijeron estar casadas.

Descendencia

El 28.12% dijo que no tenía. hijas o hijos, el 24.10% dijo tener uno, el 20.44% dijo tener dos, el 11.91% dijo que tenía 3 y el 10.44% dijo tener 4, 5,6 o hasta más hijos.

Sistema escolar de procedencia

El 88.37% proviene del sistema público, el 4.72% de un mixto entre público y privado, y un 3.46% privado.

Lectura

El 3.13% dijo que no sabe leer.

Diversidad funcional

Unos 1,109, o el 14.47%, de las personas confinadas tiene alguna diversidad funcional.

Unas 234 de estas personas dijo que se trataba de déficit de atención e hiperactividad.

Fuerza laboral

El 36% de las personas confinadas expresó que estaba trabajando a tiempo completo antes de entrar a la fuerza laboral, mientras el 27% dijo que no participaba de forma alguna.

Grupo ocupacional

El 25% pertenecen al grupo ocupacional de obrero no diestro

Maltrato o violencia

El 12% de las personas confinadas se identificaron como víctimas de algún tipo de violencia.

Al separarlo por sexo, hay una brecha amplia, donde el 62.36% de las mujeres dijeron que había sido víctimas de algún maltrato, el 60.08% preciso que el acto de violencia fue en hogar, frente a un 10.57% de los hombres.

El 30.80% de las mujeres obtuvo órdenes de protección, frente a 1.19% de los hombres.

Familiares en prisión

El 53% de las personas confinadas o 4,083 ha tenido familiares en prisión.

El 37%, o 1,531, son hermanos.

Tipo de delito

El 91% de las personas confinadas, o 6,078, incurrieron en delito grave. De estos, el 31% o 2,360 por delitos contra la vida.

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