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De Cataluña a la nota más alta de la reválida

Conoce la historia de Pol Gumma Benito, a dos meses de la próxima reválida.

Por Valeria Alicea Guzmán

Detrás del catalán que recientemente obtuvo la nota más alta en la reválida de derecho, hay un joven que nunca contempló ni imaginó lograr la puntuación perfecta.

Antes de llegar a la universidad, Pol Gumma Benito no era un estudiante sobresaliente. Según el abogado, él «no era una persona que puede ser el que saque la mejor nota» en el examen administrado por la Junta Examinadora de Aspirantes al Ejercicio de la Abogacía y la Notaría del Tribunal Supremo de Puerto Rico (TSPR).

«Era un estudiante normal. Incluso, yo diría mediocre. Era un estudiante que con pasar la clase se conformaba», aseguró el exalumno de la Escuela de Derecho de la Universidad de Puerto Rico (UPR).

Para el joven de 25 años, el derecho no fue una carrera que se planteó, ni siquiera antes de estudiarlo. Desde pequeño, Gumma Benito anhelaba ser un tenista profesional. Dedicaba horas al entrenamiento y aseguró que, por lo tanto, las asignaturas escolares estaban en un segundo plano.

Gumma Benito tampoco heredó la afición por el derecho, pues en su círculo familiar no hay abogados. Sin embargo, manifestó que, mientras realizaba un trabajo de investigación en la escuela superior, tuvo un «destello de interés» que no supo interpretar.

«En ese momento, estaba estudiando las asignaturas específicas en ciencias. […] Se supone que en ese trabajo de investigación uno escoja algo que esté relacionado con su especialidad. Yo recuerdo que en ese momento no me condicioné con lo que yo había escogido estudiar. […] Recuerdo que escogí el tema de la pena de muerte. Sobre si la pena de muerte era efectiva o no, si cumplía su función disuasoria o no. Era una investigación muy sencilla y probablemente, no estaba muy bien hecha», rememoró entre risas.

«Bueno, la intención estaba. No me di cuenta de que quizás [el derecho] me podía gustar», agregó el catalán nacido en Premiá de Dalt, un pueblo a unos 20 kilómetros de Barcelona.

Cuando culminó la escuela superior, Gumma Benito debía decidir entre estudiar ciencias o letras. Optó por la ingeniería. No le agradó y se adentró a la carrera de derecho, aunque sin mucha motivación.

Pero un viaje a Tailandia le reveló lo que desde hace un tiempo había ignorado: su vocación por el derecho.

«Estaba solo. Me ayudó mucho a pensar muchas cosas. Y una de esas cosas fue verle el sentido a los estudios. En ese momento, me ganaba la vida dando clases de tenis. […] Yo no disfrutaba haciendo eso. Pensé ‘lo que más que sé hacer y para lo que mejor estoy cualificado es para esto. Es lo mejor que sé hacer’. […] Y claro, ahí me preocupé un poco», recordó.

Gumma Benito contó que toparse con personas de escasos recursos en el país asiático lo motivó a reflexionar sobre las oportunidades en su vida y decidió que no tenía derecho a desaprovecharlas.

«Sentía un poco que estaba siguiendo por inercia lo que tenía que hacer sin tomar decisiones en mi vida», confesó.

No obstante, comentó que, al regresar a España en su segundo año universitario, se propuso aprender y adquirir todas las experiencias posibles para ser un mejor profesional.

«Si voy a estudiar derecho, lo voy a hacer bien. No voy a hacerlo porque se supone que deba hacerlo. No voy a hacerlo porque quiero tener un título. Voy a hacerlo porque quiero ser abogado y porque quiero ser un buen abogado», sostuvo.

Una experiencia en Puerto Rico

En busca de una oportunidad internacional, Gumma Benito hizo un doble título entre la Universidad de Puerto Rico y la Universidad de Barcelona, como parte de un programa en el que estudiantes de Barcelona pasan un año en la Escuela de Derecho de la UPR y, al regresar a su país, completan el grado en derecho español y el Juris Doctor puertorriqueño.

Reconoció que no tuvo problemas en adaptarse al archipiélago ni al método de enseñanza que emplean en la Escuela de Derecho de la UPR.

Al contrario, aseguró que la metodología que utilizan en España le hacía sentir «incomprendido».

«El acercamiento al derecho es distinto al de España. Aquí el acercamiento es mucho más práctico, se lee mucha más jurisprudencia. Se lee el derecho real. En España, eso no pasa. En España, lees tratadistas y leyes y, con suerte, algunas sentencias», explicó.

El abogado catalán indicó que una de las mejores experiencias que tuvo fue la interacción con los estudiantes que se reunían en los predios del recinto riopedrense para dialogar sobre el quehacer jurídico.

Según el egresado de la UPR, eran alumnos «involucrados y apasionados por el derecho, más que en Barcelona».

Asimismo, resaltó el trato que recibió por parte de los profesores, específicamente por el catedrático Efrén Rivera Ramos.

«Recuerdo cuando al mes de yo llegar aquí, Efrén Rivera, que ha estado involucrado en este programa de doble grado, […] a los estudiantes él los acoge y recuerdo que nos dijo para ir a comer. O sea, él nos llevó a comer. Para mí, ir a comer con un profesor de la universidad […] eso no lo había hecho nunca. Eso me chocó mucho», aseguró.

Para Gumma Benito, las notas nunca fueron una prioridad.

Recalcó que no deseaba «pasar por la universidad siempre memorizando», quería aprender todo lo posible «para ser un mejor profesional mañana y para aportar algo distinto a quien sea o para quien sea que esté trabajando».

«Desde dentro de la universidad, pensé ‘yo estoy aquí estudiando para trabajar el día de mañana. Por mucho derecho que yo sepa, si no sé convertir ese derecho en un producto que le sea útil a otra persona, me voy a morir de hambre’. Nosotros tenemos que adaptarnos a lo que la sociedad pide, a las necesidades de los demás porque, si no te necesitan, no vales nada porque no aportas nada útil».

La técnica en la reválida

Aunque no es una de sus técnicas preferidas, Gumma Benito, quien aspira a practicar el derecho civil o derecho mercantil en Puerto Rico, reveló que memorizar fue uno de los métodos que utilizó mientras estudiaba para la reválida.

Además, señaló que, para obtener una buena puntuación en el examen, son indispensables:

  • la disciplina
  • la metodología 
  • entender los conceptos más de lo que la gente cree

«Yo no soy una persona brillante ni un intelectual extraordinario. Soy una persona normal. La persona que realmente se involucre y no solo memorice e intente memorizar los conceptos, puede ser la mejor nota«, aconsejó.

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