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¿Cómo probar infracción de derechos de autor?

¿Cómo sabemos si una canción es copia de otra?

Por Melissa M. Bayona Torres (Ferraiuoli LLC)

Recientemente los artistas Drake y Chris Brown fueron demandados por alegadamente infringir los derechos de autor del cantante Brandon Cooper («Mr. Cooper») y el productor Timothy Valentine («Drum’n Skillz») sobre la canción «I Love Your Dress». En el 2019, Drake y Chris Brown colaboraron en la canción «No Guidance», la obra infractora en el presente caso. Cooper y Valentine alegan que «No Guidance» se copia o deriva de su canción, infringiendo así sus derechos de autor sobre esta.

¿Cómo sabemos si una canción es copia de otra?

Para que un demandante sea exitoso en un caso por violación a los derechos de autor sobre su obra debe establecer: (1) que es dueño y titular legítimo de la obra y (2) que el demandado copió elementos protegidos de su obra. El primer elemento se satisface probando que es una obra original de su autoría. Usualmente se presenta el certificado emitido por la Oficina de Derechos de Autor de Estados Unidos. Sin embargo, el segundo elemento es más complejo de demostrar, pues puede lograrse mediante evidencia directa («direct copying») o evidencia circunstancial.

Probar de forma directa que el demandado ha copiado una obra ha resultado ser una labor tediosa, ya que los tribunales son reacios en acoger este tipo de evidencia, especialmente cuando se trata de temas musicales. Algunos ejemplos de evidencia directa que los tribunales no han acogido son: entrevistas donde el demandado declara que le gusta la canción y quisiera crear una canción similar o intercambios de correos electrónicos diciendo que la obra infractora está basada en la canción original. La evidencia directa debe establecer que el demandado quería copiar la obra y en efecto así lo hizo.

Si el demandante no alcanza a proveer evidencia directa, puede demostrar su caso a través de evidencia circunstancial, estableciendo (1) que el demandado tuvo acceso a la obra protegida y (2) que hay una similitud sustancial entre su obra y la obra infractora.

El acceso a la obra se define como la oportunidad que tuvo el demandado de ver o escuchar la obra. El acceso se puede demostrar estableciendo (1) que una persona le proveyó al demandado la oportunidad de ver o escuchar la obra, (2) que la obra ha sido ampliamente distribuida a través de televisión, radio, internet o récord de ventas o (3) «striking similarity». El concepto de «striking similarity» se utiliza cuando no se ha demostrado acceso bajo las dos teorías anteriores y supone que las obras son tan similares que la única explicación razonable es que el demandado tuvo acceso a la obra.

Una vez el demandante demuestre que el demandado tuvo acceso a su obra, le corresponde establecer que las obras son sustancialmente similares. Para establecer este elemento hay que llevar a cabo un análisis objetivo y subjetivo. El análisis objetivo requiere que se desglosen los elementos de la obra protegida y se comparen con los de la obra infractora. En los casos de temas musicales estos elementos pueden ser la letra, frases significativas o repetitivas, coros, melodías, entre otros. Una vez satisfecho el análisis objetivo, procede el análisis subjetivo, el cual determina si una persona común y razonable considera que el concepto de las obras en su totalidad es sustancialmente similar.

En resumen, para demostrar exitosamente que hubo violación a los derechos de autor de una obra, el demandante debe establecer que es dueño de la obra y que el demandado copió los elementos protegidos de la obra. Este segundo elemento puede demostrarse mediante evidencia directa que establezca que el demandado copió la obra. En la alternativa, puede presentarse evidencia circunstancial que compruebe que el demandado tuvo acceso a la obra protegida y que existe una similitud sustancial entre ambas obras.

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