NOTICIAS

Don Pedro Malavet Vega: Un legado por contar

El Lcdo. Donald R. Milán Guindín recuerda al jurista Pedro Malavet Vega.

Por el Lcdo. Donald R. Milán Guindín

¿Cómo te dicen en tu casa cuando no están molestos contigo? Así -jocosamente- me preguntó el querido amigo Pedro Malavet Vega mi nombre cuando por primera vez le pedí que me firmara un libro de su autoría en la cafetería del Tribunal de Ponce. Desde ese entonces fuimos amigos.

El pasado 9 de junio de 2022 falleció quien probablemente fue el abogado puertorriqueño que más libros escribió. Escribió sobre muchos temas y sobre muchas personas, pero de él se ha escrito muy poco en proporción a su legado. Sus obras han sido citadas con gran frecuencia por el Tribunal Supremo y el Tribunal de Apelaciones. Era un abogado completo: dominaba plenamente el derecho procesal y sustantivo – al igual que el arte del litigio. Asimismo, dominaba la difícil materia de la notaría, al grado de haber servido como perito en casos sobre la responsabilidad del notario, y siendo la autoridad en dicho tema en Puerto Rico. Aunque las generaciones nuevas de abogados lo desconocen, Don Pedro fue un gran abogado criminalista, compartiendo oficina con otro “titan de la defensa” José Enrique Ayoroa Santaliz. Como abogado de defensa sentó jurisprudencia importante, entre estas: Pueblo v. Cruz Collazo, 95 DPR 651 (1968), Pueblo v. Torres Alvarado, 98 DPR 178 (1969), y Rivera v. Jefe Penitenciaría, 99 DPR 81 (1970). Diría que su última faceta como abogado practicante fue en defensa de abogados ante el Tribunal Supremo de Puerto Rico en materia ética. De una búsqueda en Microjuris puede encontrarse a Don Pedro compareciendo en representación de abogados en más de 14 casos en el Tribunal Supremo desde la década de los 70. Como profesor de derecho impartió las siguientes materias: constitucional, penal, procesal penal, y notarial. Puede ver el amigo lector que Don Pedro fue un increíble abogado y académico.

Por espacio de 5 años tuve la oportunidad de compartir semanalmente con Don Pedro en la cafetería del Tribunal, la cual cerró debido a la pandemia. Desde una mesa larga junto a su amigo Paco Barnés Español -a diario- atendía las consultas de todos los abogados que se le acercaban. Don Pedro siempre andaba con un libro en mano, sí identificaba que el libro era del interés de alguien, se lo regalaba. Tenía la sabiduría para conversar sobre cualquier tema y la paciencia para escuchar cualquier consulta. Siempre tenía un proyecto nuevo; un pequeño artículo que compartir o una curiosidad por investigar.

Dos libros de su autoría son una lectura obligatoria para cualquier abogado: El abogado criminalista en Puerto Rico y El derecho en broma y en serio. Podría considerarse a Don Pedro como el historiador de la abogacía puertorriqueña. También, colaboró en múltiples libros, entre ellos: Ernesto Ramos Antonini: creador de patria y de conciencia social.

El legado de Don Pedro debe ser estudiado a profundidad y divulgado. Entre otras cosas, Don Pedro nos enseñó (a los discípulos de su mesa) la importancia del estudio y la lectura incansable en la formación continua del abogado.

Coincido con un querido amigo que al escribirme sobre el fallecimiento de Don Pedro apuntó sobre su partida: “deja un espacio vacío que no puede llenar la llegada de otro amigo…”.

Descansa en Paz, querido amigo.

Las opiniones expresadas en esta columna son responsabilidad exclusiva de los autores y no reflejan necesariamente las de Microjuris.com.

Banner tu opción local más completa suscripción 15% descuento