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Una mirada estudiantil a las tres escuelas de derecho

Alumnas de las escuelas de derecho del país resaltan a Microjuris cómo es su experiencia académica.

Por Valeria Alicea Guzmán 

Cada escuela de derecho tiene su peculiaridad y se destacan por sus programas e iniciativas estudiantiles. Por tanto, la tarea de decidir en cuál escuela cursarás tus estudios en derecho puede significar un gran reto. 

Para ayudarte en el proceso, en Microjuris te compartimos la perspectiva estudiantil de tres futuras profesionales del derecho.

Una de las principales recomendaciones es considerar las circunstancias e intereses personales, profesionales y académicos. En el caso de Liz Yaneliz Martínez Muñiz, el factor económico fue uno de los principales aspectos que le motivaron a estudiar derecho en la Escuela de Derecho de la Universidad de Puerto Rico (UPR).

«Yo estaba clara en que quería estudiar derecho en la UPR por el factor económico. Es la escuela de derecho más económica del país y, segundo, por el prestigio de la escuela», resaltó la estudiante de segundo año. 

Según Martínez Muñiz, la Escuela de Derecho de la UPR se distingue por la calidad del profesorado y las experiencias a las que se exponen las y los estudiantes del primer centro docente del país. 

«En lo académico, hay muchos profesionales que han sido egresados de la Escuela de Derecho de la UPR como Julián Álvarez, Efrén Rivera, Chiesa que son excelentes juristas, mayores exponentes del derecho y son profesores de esta escuela. Hay una cercanía directa con los teóricos del derecho. Los profesores que cita el Tribunal Supremo son los que nos enseñan a nosotros», comentó. 

De igual forma, indicó que la Escuela de Derecho del recinto riopedrense se distingue por las clínicas obligatorias. “En ninguna otra Escuela de Derecho se exige, sino que son electivas. Así que la UPR Derecho da un aspecto de aprendizaje mediante la práctica que no dan las otras”.

Destacó, también, que las y los alumnos de la UPR tienen la oportunidad de desarrollarse tanto en el ámbito académico como personal a través de los programas probonos. 

«Una de las cosas que más me gusta de derecho y el enfoque que se le ha querido dar en estos últimos años es el cambio social que nosotros como estudiantes de derecho podemos hacer y cómo podemos ayudar a los demás. […] Los probonos son algo que destaca a la Universidad de Puerto Rico porque ayuda a ejecutar lo aprendido y aplicar lo aprendido para quien más lo necesita».

Sobre el proceso de solicitud y admisión, Martínez Muñiz explicó que es un proceso nuevo y distinto en comparación con estudios subgraduados. Recomendó que, en caso de que desees solicitar a Derecho UPR, participes de los talleres y conversatorios sobre el proceso de admisión que ofrece la escuela. 

«Tú a tú con los estudiantes»

Por su parte, Priscila Martínez Paredes describió su experiencia al solicitar a la Facultad de Derecho de la Universidad Interamericana de Puerto Rico (UIPR) como una sencilla por el constante apoyo de la administración. 

«Hay una facilidad de ir allá, dar los papeles, es un tú a tú con los estudiantes. Es una universidad en la que vas a tener la ayuda de la administración y eso es importantísimo para todos los estudiantes», expresó Martínez Paredes, quien cursa su cuarto y último año. 

Una de las ventajas que tiene Inter Derecho, para Martínez Paredes, es que las y los estudiantes pueden ser admitidos tanto en agosto como en enero. 

«También por los talleres que dan, por la práctica de litigación y porque hay un JD en inglés y programas en inglés que te ayudan para las leyes federales. Es importante porque nosotros tenemos un derecho híbrido», agregó. 

Precisamente, Martínez Paredes manifestó que la Escuela de Derecho de la Interamericana tiene un gran enfoque en desarrollar las destrezas de litigación en las y los estudiantes.

«Nos exponen en ejercicios de litigación desde el primer semestre. Ya cuando te toca la clase de litigación tienes una idea de lo que vas a hacer. Esto es importante para la academia y sobre todo para los abogados que se quieran dedicar a litigar. En la Inter se trabaja mucho y se nota en la práctica», detalló. 

Otro aspecto indispensable son los programas como Inter Mujeres y Proyecto Inocencia, que tienen un impacto social. Según Martínez Paredes, desde estas iniciativas se busca garantizar y proteger los derechos humanos y, lo más importante, ayuda y beneficia a las comunidades desventajadas.

«Tenemos el primer Proyecto Inocencia del país que ha logrado la excarcelación de varios confinados y eso hay que destacarlo. Del mismo modo, hay una gran variedad de clínicas que ofrece la universidad y esto es un recurso que vale oro para cualquier profesional», añadió.  

Con relación a la preparación para la admisión a la abogacía, la estudiante mencionó que como requisito de graduación, las y los alumnos deben tomar un examen que simula a la reválida.  «Es obligatorio, no tienes escapatoria. Si no pasas esa reválida simulada, tienes que coger un taller que dura un semestre. Es una base y ayuda al estudiante a prepararse para la reválida».

Una mirada al sur 

Al igual que Martínez Muñíz, el plan de Geena Talavera Jove siempre fue estudiar en la Escuela de Derecho de la UPR. Contó que solicitó a las tres universidades, pero la primera que le respondió fue la Escuela de Derecho de la Pontificia Universidad Católica de Ponce

«Hice la entrevista y no pasaron ni dos semanas y ya la carta había llegado. Para las otras dos solicité más tarde, pero me dijeron que no. Tenía la opción de repetir el LSAT el próximo año y solicitar otra vez, pero yo no quería eso. Así que me fui para la Católica y me ha gustado», confesó. 

Para Talavera Jove, cambiar de ambiente era uno de los factores positivos que representaba estudiar en Ponce. 

«El ambiente es muy diferente y diferente en el buen sentido. He conocido mucha gente de campo, quizás más de la que hubiese conocido en la metro, y eso me ha gustado muchísimo. Acá hay más accesibilidad para la gente que no puede llegar a la metro. En cuanto a los precios, en cuanto a renta es un poco más económico», sostuvo.  

Talavera Jove compartió que su experiencia universitaria ha sido diferente, pues comenzó sus estudios de forma remota por la pandemia del COVID-19.

«Me tocó entrar en el 2020. Estábamos en pandemia y yo no vine a pisar la universidad hasta casi año y medio después. No sabía qué esperar, pero sabía que sería otra cosa. He aprendido mucho, me encantan las clases que me han tocado, he explorado muchas áreas que jamás pensé que me llamaban la atención», contó. 

La estudiante de tercer año mencionó que, entre los factores que destacó a la Escuela de Derecho de la PUCPR, mencionó la Clínica de Asistencia Legal, que expone a las y los estudiantes a la práctica. 

Asimismo, resaltó los enfoques prácticos académicos que ha incorporado la escuela como la maestría en derecho en salud y otra en derecho corporativo. Entre las iniciativas que particularizan a la Escuela de Derecho de la PUCPR es que estableció la primera Incubadora Legal en Puerto Rico, que tiene como propósito apoyar a sus egresados en el proceso de establecer prácticas privadas y propiciar la creación de negocios innovadores en el campo jurídico.

Ante la interrogativa de qué le recomienda a una persona que desee estudiar derecho, Talavera Jove aconsejó a que se oriente y explore las áreas del derecho que le gusten antes de solicitar. 

«Para estudiar esto te tiene que gustar. Si no te gusta, no vas a tener el desempeño y dedicación para leer, aprender, entender y practicar. Si eso es lo que les gustaría hacer, que se atrevan. Es mucho sacrificio, pero vale la pena», puntualizó.