- Centralización de las compras públicas mediante la Ley 73-2019, estableciendo reglas uniformes, competencia como norma y mayor eficiencia en adquisiciones.
- Publicación en tiempo real de compras y licitaciones mediante la Ventana de Transparencia para garantizar acceso público y control ciudadano.
- Implementación de tecnología y flujos estandarizados que brindan trazabilidad, revisión rigurosa y mayor agilidad en procesos de adquisición.
- Fortalecimiento del rigor en compras de emergencia y excepcionales mediante exigencia de fundamentos serios y documentación trazable.
- Mayor equidad y acceso para pequeñas y medianas empresas, promoviendo competencia justa y selección objetiva de suplidores.
Por el Lcdo. André S. Ríos Ramírez
Director de la Oficina de Asuntos Legales de la Administración de Servicios Generales
¡Una historia de éxito en el Gobierno de Puerto Rico! Suena como una paradoja, pero es una realidad que experimentamos todos los días en la Administración de Servicios Generales (ASG). En esta ocasión me gustaría contarles de una apuesta atrevida y sin precedentes que transformó para bien a nuestro Gobierno.
Ubiquémonos en un pasado tan distante como el año 2019. Hasta ese momento, las compras del Gobierno de Puerto Rico eran un verdadero Viejo Oeste. Más de cien departamentos, agencias, instrumentalidades y corporaciones públicas operaban en absoluta incoherencia a la hora de adquirir los bienes, obras y servicios con los que se atienden las necesidades del Pueblo. No había exigencias de transparencia, no había reglas claras y uniformes, proliferaba el amiguismo, la ineficiencia y la indiferencia. Afortunadamente, llegó un cambio que marcó un antes y después.
Si parece un tanto inverosímil que de este panorama haya nacido una historia de éxito, más raro aún es que ello surgió como consecuencia de la crisis fiscal que azotó nuestra Isla. Y es que el pie forzado de la Ley PROMESA y el Plan Fiscal para el Gobierno de Puerto Rico provocaron una serie de reformas transformativas e impostergables en el aparato estatal. Una de ellas es la Reforma de Compras. Con la aprobación de la Ley Núm. 73-2019, Ley de la Administración de Servicios Generales para la Centralización de las Compras del Gobierno de Puerto Rico de 2019, Puerto Rico tomó una determinación concienzuda de romper con el pasado y apostar por algo distinto.
A raíz de esta legislación de avanzada se introdujeron nuevos conceptos dirigidos a exigir el uso más eficiente del dinero del contribuyente. En adelante, la competencia en los procesos de compra y licitación no era la excepción, ya era la norma. Se establecieron métricas y umbrales uniformes para los procesos de adquisición de la Rama Ejecutiva y se produjo una armonía reglamentaria que hasta el momento no existía. A su vez, se fortaleció dramáticamente el rigor en las compras de emergencia y compras excepcionales para requerir fundamentos serios y documentación trazable cuando se solicitan usar mecanismos extraordinarios.
Claro está, ello sería poco más que un logro en papel si no habláramos de las historias muy reales que hoy tengo el privilegio de conocer. Con frecuencia escucho anécdotas de pequeñas y medianas empresas, negocios familiares, que sienten y perciben que ahora pueden competir en igualdad de condiciones y en un proceso verdaderamente justo. Para muchos, ya no prevalece una sensación de desconfianza y resignación, sino de que experimentan por primera vez un ambiente colaborativo en el que el Gobierno expone claramente sus necesidades y escoge con objetividad al suplidor que mejor las satisfaga.
Más aún, en la ASG hemos partido de una premisa sencilla: el “así es como siempre se ha hecho” no es suficiente. Le debemos mucho más al Pueblo y tenemos una responsabilidad de deconstruir viejos paradigmas y adaptarnos con los tiempos. Armados con las poderosas herramientas que nos ofrece la tecnología moderna, emprendimos el reto de agilizar procesos disparejos, manuales y poco eficientes, reemplazándolos con flujos estandarizados, revisión cautelosa y trazabilidad informática.
Lo que es más, trajimos a la mesa la innovadora idea de publicar en tiempo real nuestras compras y licitaciones. Hoy día los procesos de licitación que realiza la ASG no se encuentran detrás de un velo de misticismo. Al contrario, invito a nuestros lectores a que comprueben por sí mismos la cantidad de información que se desprende de nuestra página institucional, http://www.asg.pr.gov, particularmente nuestra nueva Ventana de Transparencia. No es para jactarnos, es lo mínimo que el Pueblo se merece.
La confianza en las instituciones públicas no emana de leyes y reglamentos, se nutre del compromiso y se demuestra con ejemplo. El reto es grande, pero más grande es la satisfacción de un buen servicio rendido. Me honra formar parte de un grupo de servidores públicos comprometidos que asumieron una de las encomiendas menos conocidas, pero más trascendentales de nuestra historia reciente.
Nuestra meta sigue inalterada y vamos por más.



