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La confianza y la buena fe: claves para una negociación colectiva efectiva

El licenciado Howard Pravda Epstein comparte las lecciones que le han dejado décadas de experiencia en procesos de negociación colectiva y arbitraje.
Resumen de puntos principales
  • La confianza y la buena fe son esenciales para alcanzar acuerdos y medir el interés real en negociar.
  • Se construye cumpliendo compromisos y manteniendo conducta consistente, incluso tras firmar el convenio.
  • La relación obrero-patronal es continua y profesional; exige credibilidad y respeto para futuras negociaciones.
  • Preparación rigurosa y agilidad mental son imprescindibles, especialmente en arbitrajes sin descubrimiento formal.

Por Valeria Alicea Guzmán

Tras décadas de experiencia en el derecho laboral, el licenciado Howard Pravda Epstein ha sido testigo de los cambios que ha experimentado la práctica, particularmente en el ámbito de las relaciones obrero-patronales. 

El abogado, quien labora en la firma Goldman Antonetti & Córdova, contó que su trayectoria incluye la negociación de convenios colectivos, procesos de arbitraje y casos ante la Junta Nacional de Relaciones del Trabajo. Sin embargo, reconoció que, aunque el volumen de trabajo ha disminuido, la negociación colectiva continúa siendo uno de los aspectos más complejos de la práctica laboral. 

Pravda Epstein recordó un convenio colectivo cuya negociación se extendió por cinco años. En el proceso, las partes tuvieron dificultades para ceder en sus posiciones y hasta hubo una huelga. Por lo tanto, para el licenciado, uno de los elementos fundamentales para superar las diferencias en una negociación es construir una relación de confianza entre las partes.

“Lo más importante es tú haberte desarrollado la confianza en ti y en el otro lado para poder siempre reunirte y llegar a un acuerdo, que confíen en tu credibilidad y en la buena fe. La buena fe mide el interés real en llegar a un acuerdo”, expresó el abogado en entrevista con Microjuris.

Según Pravda Epstein, la confianza no se construye de un día para otro, sino que se desarrolla cumpliendo los compromisos asumidos durante la negociación y manteniendo una conducta consistente a lo largo de los distintos procesos. Incluso después de firmado un convenio colectivo, cuando pueden surgir controversias que terminan ante un árbitro, la relación entre las partes continúa.

“Una vez tú firmas un convenio colectivo y entonces pasas a la otra etapa de tener que arbitrar los casos, la Junta Nacional ha dicho que el arbitraje es una extensión del proceso de negociación colectiva”, señaló.

Reiteró que lo indispensable en la mesa de negociación es la buena fe y que la otra parte reconozca que el objetivo es llegar a un acuerdo, aunque los términos propuestos no coincidan con sus expectativas o intereses.

“Eso es importantísimo: ‘trustworthiness’, que confíen en tu palabra”, advirtió.

Una relación continua

En las negociaciones, la dinámica es continua y no antagónica. Para Pravda Epstein, a diferencia de otros litigios en los que las partes pueden enfrentarse una sola vez, en las relaciones obrero-patronales los mismos abogados pueden volver a encontrarse en futuras negociaciones o arbitrajes. “No es antagónica, o no debe ser, para que sea productiva”, afirmó.

Ahora bien, esto no significa que las partes deban estar de acuerdo en todo. Se trata, más bien, de que exista una relación profesional basada en la credibilidad y el respeto. 

“Esto es una relación continua que puede durar toda la vida. Es necesario demostrar que eres confiable y que tu palabra vale. Como sabes que lo vas a ver en otro caso, pues tienes que desarrollar una relación productiva para ambas partes”, detalló. 

¿Qué errores evitar?

Uno de los errores más frecuentes que cometen las y los profesionales del derecho  es no prepararse lo suficiente para una negociación o arbitraje.

“Hay que estar siempre preparado independientemente de cuál sea el proceso. Siempre tienes que sentarte con tu cliente y decidir qué le interesa incluir o no incluir en el convenio colectivo. En caso de arbitraje, te tienes que preparar como si fuese un caso de tribunal”, expresó. 

Para un abogado que enfrenta su primer arbitraje, Pravda Epstein recomendó conocer a fondo los asuntos de derecho involucrados, identificar las disposiciones aplicables y tener claros los testigos y documentos necesarios.

Pero la preparación no es la única habilidad que considera indispensable. En el arbitraje, donde muchas veces no se realiza un descubrimiento de prueba formal, la abogada o el abogado puede encontrarse escuchando por primera vez parte de la evidencia durante la vista. Eso, según el licenciado, exige capacidad para reaccionar rápidamente.

“Debes tener espontaneidad. Tienes que ser mentalmente ágil y espontáneo”, aconsejó. 

Su propia experiencia le enseñó esta lección desde temprano. Pravda Epstein recordó que acudió a su primer caso de arbitraje cuando llevaba menos de seis meses como abogado. Una vez concluida la vista estaba convencido de que perdería el caso y así se lo advirtió al jefe del bufete. 

No obstante, más que lamentar aquella experiencia, el abogado la identificó como una de las primeras lecciones de su carrera. Si pudiera cambiar algo, no habría evitado presentarse solo ante el árbitro, ya que era parte de su trabajo, sino que habría enfrentado aquel primer caso acompañado o asesorado por un abogado con más experiencia.

Después de décadas participando en negociaciones y arbitrajes, Pravda Epstein sostuvo que que negociar no se trata solo de defender una posición, sino de mantener la confianza, la transparencia y la buena fe para alcanzar acuerdos para el beneficio de todas las partes.