¿Qué es el Poder Duradero?

El alto costo que supone el cuidado de una persona envejeciente o con alguna incapacidad mental convierte en apremiante la administración eficiente de sus propiedad. Por esta razón, se crea la Ley Número 25 del 18 de enero de 2012, que trae al ordenamiento puertorriqueño la figura del Poder Duradero.

¿Qué es el Poder Duradero?El 18 de enero de 2012 se creó la Ley Número 25 para dar génesis a una nueva figura denominada como “Poder Duradero”. El Poder Duradero es una escritura pública, preparada por un abogado notario, en la que se puede designar a una persona de confianza para que realice una serie de actos dirigidos a la administración de los bienes si por alguna eventualidad, la persona que genera la escritura queda incapacitada. Además, mediante una cláusula que se debe incluir en la escritura, todo lo estipulado en ella se mantiene subsistente y válido aún después de que la persona que otorga el poder queda incapacitado o es declarado incapaz judicialmente. En dicha cláusula puede estipularse que son aplicables las demás disposiciones relativas al mandato, por ejemplo, para salvaguardar la venta de la residencia del incapacitado.

Este tipo de escritura existe en los Estados Unidos y en otros países, allí se conoce como “Durable Power of Attorney” y al igual que en Puerto Rico, expresamente el mandante dispone que la representación tendrá validez, aún cuando se incapacite posteriormente. La adopción de esta nueva figura es sumamente útil cuando se hace difícil determinar claramente cuándo una persona comienza a perder sus capacidad mental en procesos como los de la enfermedad de Alzheimer o demencia senil, situaciones en las que claramente la persona no está apta para administrar sus bienes.

Así que una persona en estado lúcido podrá otorgar un poder (mandato) a favor de una persona de su completa confianza y el mismo será legalmente efectivo y válido durante todo el progreso de su enfermedad incapacitante, aún si es declarado incapaz judicialmente. Esto agilizaría el proceso de llevar a cabo los deseos del mandante en la administración en vida de sus bienes, incluyendo la enajenación de sus propiedades. Las otras disposiciones sobre el mandato le serían aplicables. La diferencia de este documento, en relación al típico Poder que se conoce es que se había establecido que el mandato expresado en un Poder termina por la incapacidad del poderdante, es decir, la persona que concede el Poder. En ésta ocasión, con la nueva figura del Poder Duradero, ese mandato mantiene su validez en caso de que la persona quede incapacitada o sea declarada incapaz judicialmente.

Para otorgar dicho documento es necesario que la persona se encuentre en estado de lucidez y el mismo surte efecto desde el momento en que la persona lo disponga. Es sumamente necesario que en el documento, la persona describa de forma inequívoca la propiedad inmueble de la que es dueño y que utiliza como residencia. También debe incluir qué facultades desea conceder al apoderado. Esto evitaría que a la persona se le separe de su residencia y se le ingrese en un hogar de cuidado con el único propósito de vender su propiedad. La persona que otorga el poder puede disponer además que se incluyan propiedades adquiridas luego de otorgado el Poder Duradero. Por otra parte, el mandante podrá excluir del alcance del apoderado cualquier bien o acto que así decida. Es sumamente importante que el notario añada una cláusula en la que haga constar que le explicó y advirtió al mandante las consecuencias del Poder Duradero.

Este poder puede ser revocado o enmendado por el poderdante cuantas veces este lo estime necesario. La terminación del poder duradero ocurre:

  • por su revocación
  • por la renuncia de la persona a la cual se le concede el poder
  • por la muerte,
  • quiebra o insolvencia del mandante o mandatario
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