Decisión del Tribunal Supremo de Puerto Rico

Supremo distingue una partición de herencia por unanimidad de herederos de una donación

Supremo distingue una partición de herencia por unanimidad de herederos de una donaciónDescarga el documento: Miranda Meléndez v. Hon. Joaquín del Río Rodríguez

Elena Meléndez Ocasio y Neptuín Miranda Archilla eran co-dueños de un inmueble. El 19 de mayo de 2014, las sucesiones de ambos comparecieron ante la notaria Rosana Marrero Betancourt y otorgaron la escritura número 11. En dicha escritura, los herederos hicieron constar sus respectivas participaciones sobre un inmueble y, mediante un proceso de partición entre todos los herederos, de forma unánime adjudicaron el inmueble a favor del coheredero: Sr. Gerardo Miranda Meléndez. Los demás herederos renunciaron a cualquier interés ulterior sobre dicho inmueble. Según surge de la escritura número 11, dicho inmueble estaba valorado en $68,000.00 y constituía el único bien de los caudales relictos que quedaba por dividir. El mismo 19 de mayo de 2014, la escritura fue presentada al Registro de la Propiedad, sección de Barranquitas.

El 6 de noviembre de 2014, el Hon. Joaquín del Río Rodríguez, Registrador de la Propiedad, notificó como falta que la propiedad fue adquirida por el Sr. Gerardo Miranda Meléndez sin este haber emitido pago alguno al resto de la sucesión. El Registrador de la Propiedad calificó dicha acción como una donación. Por consiguiente, el Registrador razonó que era necesario presentar un certificado de cancelación de gravamen tributario debidamente expedido por el Departamento de Hacienda del Estado Libre Asociado de Puerto Rico.

Así las cosas, el Sr. Miranda Meléndez presentó un escrito de recalificación. El Registrador sostuvo su determinación e, inconforme nuevamente, el Sr. Miranda Meléndez acudió al Tribunal Supremo de Puerto Rico mediante un recurso gubernativo.

La controversia del presente caso es la siguiente: ¿Una partición de herencia realizada por unanimidad entre los coherederos que le adjudica la titularidad de un inmueble a uno de los coherederos, sin recibir los demás nada a cambio, constituye una donación?

La Hon. Anabelle Rodríguez Rodríguez emitió la opinión del Tribunal. Indicó que una comunidad hereditaria surge cuando fallece una persona con más de un heredero. Explicó que cada uno de los herederos posee una titularidad global sobre el patrimonio hereditario. Mencionó que nuestro Código Civil no contiene disposiciones específicas que atiendan las complejidades de la comunidad hereditaria, pero sí reconoce su existencia cuando se habla del proceso de partición de dicha comunidad hereditaria. Manifestó que el Tribunal Supremo estableció en el caso Kogan v. Registrador, 125 D.P.R. 636, 651 (1990) que en ausencia de normas detalladas, este tipo de comunidad se regirá, en orden de prelación, por: “(1) las disposiciones imperativas del Código Civil; (2) la voluntad del causante; (3) las disposiciones que le sean aplicables sobre división de la herencia, y (4) las disposiciones generales sobre comunidad de bienes que sean compatibles con el carácter universal de este tipo de comunidad”.

Por otro lado, señaló que la partición de una comunidad hereditaria meramente declara o adjudica lo que a cada heredero corresponde. También reiteró que nuestro Código Civil dispone tres maneras de efectuar una partición de herencia: (1) el testador por sí mismo o por encomienda a un comisario (2) los coherederos, mediante acuerdo unánime, podrá partir la herencia como estimen conveniente; y (3) judicialmente, si los coherederos no se pusieran de acuerdo. Por tanto, la partición convencional hecha por unanimidad entre los coherederos está regida por las reglas generales de los contratos y la partición no podrá contravenir la ley, la moral o el orden público.

Enfatizó que no cabe hablar de donación en el contexto de una partición hereditaria, salvo que exista prueba preponderante de que los herederos acordaron realizarla. Destacó que la partición convencional posee naturaleza declarativa e identificar dicha partición como una donación, contravendría la naturaleza declarativa de ésta.

El Hon. Luis Estrella Martínez concurrió con las siguientes expresiones:

“Concurro con la Opinión emitida por este Tribunal por entender que lo aquí dispuesto fue resulto en Sucn. Sepúlveda Barreto v. Registrador, 125 DPR 40 (1990). En aquella ocasión, este Tribunal dispuso que en una partición convencional por acuerdo unánime de los herederos no hay que cumplir con el principio de igualdad cualitativa. Además, rechazamos expresamente que tal distribución desigual constituya una donación, por lo que nada impedía la inscripción de la partición convencional acordada en el Registro. Íd., págs. 409-410”.

Reseña por Joel Pizá Batiz

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