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Investigación revela que empleados de Best Buy recibían dinero del FBI por encontrar contenido ilegal en computadoras

Investigación revela que empleados de Best Buy recibían remuneración por encontrar contenido ilegal en computadorasUn caso de pornografía infantil fue el foro en que se ventiló que empleados del Geek Squad de la empresa Best Buy, recibían remuneración del FBI por delatar a personas con contenido pornográfico en sus computadoras.

Lo que inicialmente inició como un rumor fue luego confirmado cuando se publicó en diversos medios de comunicación varias declaraciones juradas en que tanto empleados de Best Buy como agentes del FBI aceptaron la existencia de la colaboración.

La existencia de lo que se alega es un grupo de informantes dentro del servicio de reparación de computadoras más populares de los Estados Unidos, se reveló en el caso de un médico de California, que enfrenta cargos federales después de que su disco duro fue marcado por un técnico. Los abogados del médico descubrieron que el FBI había mantenido ocho “fuentes humanas confidenciales” en el Geek Squad durante un período de cuatro años, de acuerdo con la orden de un juez en el caso. Todos ellos recibieron dinero por su información.

El caso ha provocado un intenso debate sobre el derecho a la privacidad y la utilización de informantes por parte del gobierno. En ese sentido, ¿pierde un cliente su expectativa de privacidad y su protección bajo la Cuarta Enmienda a registros irrazonables una vez entrega su computadora para ser reparada o para recuperar información?

Según el periódico Washington Post, el juez a cargo del caso permitirá que los abogados del acusado presenten argumentos retando la legalidad de la obtención de la información. Para los efectos, se alega que el registro hecho por Best Buy fue uno legal, puesto que los clientes autorizaron para ello. No obstante, si Best Buy sirvió como un “brazo del gobierno”, entonces debía obtener una orden de allanamiento antes de registrar la computadora.

“Su relación es tan cercana y tan extensa que ello convierte las búsquedas de Best Buy en registros gubernamentales. Si se establece ese vínculo entre los supervisores de Best Buy y los agentes del FBI, corremos el riesgo de que Best Buy sea una rama del FBI”, puntualizó James Riddet, abogado del médico acusado.

Por su parte, el gobierno argumenta que no hay nada malo con la relación del FBI con Best Buy. Para sustentar el argumento se han presentado varias declaraciones juradas, publicadas por el sitio web Consumerist. Entre ellas, se publicó la de Randall Ratliff, ex empleado, “La agente Tracey Riley me pagó 500 dólares. Me sentí incómodo por recibir dinero y contacté al departamento legal. Le di el dinero a una organización caritativa”, lee la declaración jurada de Ratliff. Este además explicó que según su mejor conocimiento, los técnicos a cargo de la reparación no tuvieron contacto con los agentes del FBI.

La declaración hecha por Ratliff explica que la política de Best Buy es que los técnicos no deben utilizar su posición y el acceso a las computadoras para buscar documentos activamente. Los empleados se debían remitir a hacer el trabajo por el que le habían pagado. De incumplir con dicha política, podían ser despedidos fulminantemente. El hombre explicó que si un técnico identificaba o sospechaba la existencia de pornografía infantil, debía informárselo al supervisor, quien lo avisaría al FBI.

Sin embargo, existe otra declaración suscrita por un agente del FBI que indica que el empleado que alertó al FBI sobre la supuesta pornografía infantil encontrada en la computadora del acusado en este caso, había sido firmado por la agencia como una “fuente humana confidencial” en 2009 – dos años antes de que se descubriera el contenido ofensivo en este caso – pero sostiene que a este trabajador “nunca se le pidió” que buscara pornografía infantil o evidencia de otro crimen en nombre del FBI.

Además, en octubre de 2009, este agente envió un mensaje por correo electrónico al empleado de Best Buy para programar una reunión “para discutir otras ideas de colaboración“. El agente, quien ahora está jubilado, explicó que no tiene “un recuerdo independiente” de a lo que se refirió con la palabra “colaboración”.

De igual forma, se obtuvo comunicación interna del FBI de julio de 2010, donde la agente Tracey Riley le dijo a su supervisor que “la fuente ha estado tranquila por los últimos 5 a 6 meses, sin embargo la fuente acordó que una vez la escuela comenzara, se vería mayor flujo de pornografía infantil”, entre otras comunicaciones.

Jeff Shelman, portavoz de Best Buy explicó que el Geek Squad de Best Buy no tiene relación alguna con el FBI.

“De tiempo en tiempo, nuestros agentes de reparación descubren material que podría tener pornografía infantil, y tenemos la obligación moral y legal de entregar ese material a las agencias de ley. Estamos orgullosos de nuestra política y la compartimos con nuestros clientes antes de comenzar la reparación. Cualquier circunstancia en que un empleado haya recibido paga por parte del FBI es el resultado de un pobre juicio individual, y no es alto que toleramos y ciertamente no es parte de nuestro comportamiento usual como negocio”.

Fuentes: Washington Post – Above the Law – Consumerist

 

 

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