Supremo federal establece que mentirle a Inmigración no necesariamente justifica revocación de ciudadanía

Descarga el documento: Maslenjak v. United States, 582 US ____ (2017)

El Tribunal Supremo de los Estados Unidos determinó que el gobierno no puede revocar la ciudadanía a una persona por mentirle a la autoridades de inmigración, a menos que a base de los hechos del caso haya justificación para revocarla.

El Tribunal falló a favor de Divna Maslenjak, una inmigrante serbia que llegó a los Estados Unidos desde la antigua Yugoslavia, huyendo de la guerra civil en su país. La mujer se convirtió en ciudadana estadounidense en el 2007 pero varios años después se le retiró la ciudadanía y se le deportó junto a su esposo, porque oficiales de inmigración descubrieron que estos habían mentido durante su proceso de naturalización. La mujer aceptó que mintió pero argumentó que no se le debió haber quitado la ciudadanía porque su mentira no era sobre información material o relevante.   

Los tribunales inferiores acordaron que Maslenjak podría perder su ciudadanía aunque sus mentiras no jugaran ningún papel en la decisión de los funcionarios.

El Tribunal Supremo de los Estados Unidos no estuvo de acuerdo con esa posición y coincidió con Maslenjak, en que sus mentiras pudieran utilizarse en su contra sólo si hubieran importado a los funcionarios de inmigración. En un dictamen de la jueza Elena Kagan, el Tribunal razonó que el “entendimiento más natural” de la ley federal bajo la cual Maslenjak fue condenada “es que el acto ilegal debe haber contribuido de algún modo a la obtención de la ciudadanía”.

El Tribunal sugirió en su opinión que servía imaginarse un escenario en el que un solicitante de ciudadanía llena el papeleo necesario en una oficina del gobierno con un cuchillo escondido. Aunque el solicitante ha violado la ley que prohíbe las armas en los edificios federales, y lo ha hecho seguramente en el curso de la adquisición de la ciudadanía , no obtuvo la ciudadanía de una forma contraria a la ley, porque la relación entre la violación y la adquisición de la ciudadanía son meramente coincidentes.  El uno no tiene relación causal con el otro.

 

La juez Kagan anuló la condena de Maslenjak porque los jurados no recibieron instrucciones apropiadas en su juicio. A los jurados se les había dicho que una mentira no tenía que ser material para condenar.

La opinión de la juez Kagan fue acogida en su totalidad por el juez John G. Roberts Jr. y los magistrados Anthony M. Kennedy, Ruth Bader Ginsburg, Stephen G. Breyer y Sonia Sotomayor. Los jueces Neil Gorsuch y Samuel Anthony Alito Jr. escribieron opiniones concurrentes y el juez Clarence Thomas se unió a la opinión de Gorsuch.

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