5 consejos para lidiar con clientes y abogados difíciles

Jill Switzer, una abogada de California, concluyó en su columna en el blog Above the Law que la práctica de la abogacía sería mucho más amena si no se tuviese que lidiar con clientes ni abogados de la parte contraria que obraran de mala fe.

Esta conclusión tiene como base que son precisamente las controversias con los clientes o abogados de la parte contraria lo que provoca el mayor estrés a los abogados. Así las cosas, Switzer propone cinco aspectos en los que se debe trabajar para evitar tener problemas con los clientes y otros abogados, y de esta forma evitar situaciones de estrés:

  1. No alimentar el monstruo: o en otras palabras, manejar las expectativas de los clientes. A los clientes siempre se les debe decir la verdad, prometa de menos para que pueda entregar más. Podremos notar que ningún cliente se queja por tener un resultado mejor de lo esperado.
  2. Establecer los límites: Muchos clientes y colegas se quejan bastante del trabajo de los abogados. Una forma de “callarlos” es demostrándole el costo que tienen sus quejas. Así, quizás cuando vean la factura por quejarse tanto, las conversaciones serán más productivas. No obstante, esto no quiere decir que ignoraremos un cliente con una queja legítima. Sin embargo, al establecer límites, el cliente sabrá qué es importante y qué no lo es.
  3. No enfocarse en los problemas sino en las soluciones: Ese es el mantra del mediador. Switzer le dice a sus clientes y a las partes en mediación que el litigio siempre es retrospectivo. “Estás viviendo, perseverando, preocupándote por cosas que sucedieron en el pasado. El pasado es exactamente eso, el pasado, y el objetivo es pasar el pasado y avanzar”. Entonces, ¿cómo resolver el problema? Es importante sugerirle al cliente que considere opciones, que “enfríe su enojo” mientras usted piensa cuál es la mejor manera de sacarlo del problema en el que se encuentra. Recuerde, no creamos los hechos, solo tratamos de obtener el mejor resultado a partir de lo que se nos entregó.
  4. No muera en la pelea: Escoja sus batallas. Viva para pelear otro día. No se involucre tan emocionalmente que pierda la perspectiva. Se supone que seamos lo suficientemente objetivos para ofrecer consejos y estrategias que no estén empañados por reacciones emocionales. Ello no es aplicable únicamente a clientes sino también a los abogados de la parte contraria. En cuanto a otros abogados, recuerde que nuestra comunidad es lo suficientemente pequeña como para que se encuentre a menudo con los mismos abogados. Cultive relaciones cordiales.
  5. Reprima ese crítico interno que acecha constantemente en su hombro, en su cerebro o donde quiera que su crítico interno personal se manifieste. Todos tenemos uno y es despiadado, señalando todas las cosas que pudo o debió haber hecho. “Debí haber hecho esa pregunta matadora en la deposición, pero no lo hice”. “Debí haber llamado a ese testigo, pero sabía que el tribunal diría que era acumulativo”. “No incluí ese argumento en el informe de apertura del apelante porque pensé que era uno perdedor”, y así sucesivamente. Todos tenemos suficientes críticos externos (el tribunal, el abogado opositor, colegas, familia y demás); necesitamos deshacernos del crítico interno, y eso es difícil de lograr.
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