Examinemos el mito de los abogados “insensibles y fríos”

Uno de los peores mitos sobre la práctica legal es que los abogados son personas “insensibles y frías”. Aunque es cierto que la práctica legal requiere de tener “mente fría” para algunos aspectos, la realidad es que no es cierto que todos los abogados sean insensibles o que sea una cualidad en todas las personas que se acercan al Derecho como profesión.

¿Aún no estás suscrito a Microjuris? Házlo aquí¿Necesitas cumplir con tus créditos de Educación Jurídica Continua? Házlo en nuestra sección de cursos en línea.

De hecho, la práctica legal requiere de mucha sensibilidad y la entrada a este campo laboral a veces ocurre precisamente a partir de la necesidad de conectar y ayudar a otras personas. El éxito o no de un abogado a veces depende precisamente de cuánto pueda conectar con otras personas a un nivel humano y de cómo maneja sus emociones.

Algo sí es cierto: la objetividad o frialdad al acercarnos a alguna controversia es una herramienta necesaria. La objetividad le permite al abogado brindar el asesoramiento correcto y garantiza que nuestra capacidad para dar opiniones legales sólidas no se vea afectada por nuestra conexión emocional con nuestros clientes. Veamos algunas instancias en que la sensibilidad es clave en la profesión legal:

  1. Enfrentar errores: Es normal que en algún momento de tu carrera cometas errores. Lo que sucede luego de cometer esos errores requiere de la capacidad emocional para abordarnos. Está en juego tu reacción al problema, y las consecuencias y la reacción del cliente a la situación. Esa segunda en particular, requerirá comunicación con el cliente y la inteligencia emocional para hacerlo con honestidad, ética y efectividad para superar el error y que ello no erosione la confianza.
  2. Litigar requiere corazón: Cualquier persona que trabaje en disputas debe estar particularmente en sintonía con el estado emocional de su propio cliente y de la vibra emocional que surge del otro lado. No se puede sentar a una persona como testigo, cuando no tiene la capacidad emocional o psicológica para enfrentar un interrogatorio. Por otro lado, hay momentos en que los clientes no tienen la capacidad emocional para continuar con un caso, por lo que requerirá de sensilidad del abogado para saber cuándo detenerse o desistir. También responder a cartas argumentativas, decidir sobre 1 de cada 10 opciones y trabajar con decisiones de alto riesgo requiere mucho trabajo emocional. Si no estás consciente de las consecuencias emocionales que podría tener sobre tu cliente o para la otra parte, entonces es más probable que brindes un consejo estratégico deficiente. También es menos probable que veas “banderas rojas” en el camino.
  3. Algunas negociaciones tienen carga emocional: Todo litigio o controversia provoca una carga emocional sobre los clientes. Al momento de negociar eso se vuelve más latente. Las expectativas de una persona que se presenta en un litigio es la de ganar, a la luz de la decisión que tome un tercero. Pero negociar requiere comprometerse o reducir expectativas sobre lo que inicialmente se esperaba. Un buen litigante, considera las implicaciones emocionales de un cliente al negociar y cuando es el momento apropiado para hacerlo. De igual forma, un buen litigante considera las maneras en que se puede dar una negociación, tratando de aplicar la objetividad que al cliente se le hará imposible. El poder hacer esto requiere de una sensibilidad particular.
  4. Establecer una práctica legal requiere conexión humanaEn la práctica legal el conocimiento del Derecho es simplemente una herramienta. Para poder obtener clientes, retener esos clientes y comunicarse con ellos hace falta mucha conexión humana, consideración, empatía y confianza. Un abogado que sepa conectar con sus clientes prospecto o que mantenga lazos saludables con sus clientes, tiene mayor probabilidad de tener una práctica próspera.
  5. Manejo de las emocionesPretender que puedes compartamentalizar completamente tus emociones es una receta para el desastre en la salud mental de un abogado. Pero manejar las emociones para que no obstruyan los resultados de un caso o la relación con un cliente, es clave. La auto conciencia es un factor crítico en el éxito a largo plazo. No solo el conocimiento de sus fortalezas y debilidades, sino también el conocimiento de sus reacciones emocionales y lo que le hacen con el tiempo. ¿Cómo te están cambiando? ¿Estás cerrando el lado emocional y te estás volviendo frío y cruel? ¿Estás involucrado en mecanismos de afrontamiento? ¿Eres constantemente cínico?Un ser humano totalmente integrado debe considerar todos los aspectos de sí mismo. De lo contrario, estás en el camino hacia el agotamiento y el cambio involuntario de carrera.

 

A %d blogueros les gusta esto: