- Planificación integral de transportación que incluya peatones, ciclistas y transporte público, no solo el vehículo privado.
- Evaluación de proyectos para estimar viajes y mitigar congestión en la red vial mediante diseño interno y soluciones alternativas.
- Accesibilidad universal y diseño inclusivo: aceras anchas, flujo bidireccional, rampas y amortiguadores entre la vía y los peatones.
- Educación pública y consulta a expertos para cambiar la mentalidad, promover modos alternos y garantizar seguridad y espacios agradables.
La congestión vehicular, la dependencia del automóvil privado y la falta de infraestructura segura para peatones y ciclistas son algunos de los retos que enfrenta Puerto Rico al momento de planificar nuevos desarrollos.
Para el planificador Justine Iván González Vélez, quien estudió un bachillerato de ciencia política y geografía en la Universidad de Puerto Rico (UPR) y una maestría en planificación urbana con énfasis en transportación y cambio climático en Virginia Tech, una visión más integral de la transportación permitiría atender esos problemas desde etapas tempranas, antes de que un proyecto impacte la red vial existente.
Además, González Vélez, quien labora en la empresa Montgomery Planning,, explicó que parte de su trabajo consiste en evaluar si los desarrollos propuestos son adecuados para el sistema de transportación del lugar donde se ubicarán.
“Si el desarrollo va a generar cierta cantidad de viajes en automóvil, caminando o en bicicleta, yo me aseguro de que las facilidades de transportación, carreteras, aceras y ciclovías sean adecuadas para soportar la cantidad de viajes que va a generar ese desarrollo”, sostuvo.
Según González Vélez, una planificación de transportación en desarrollo de proyectos de construcción puede cambiar el sistema de transporte en Puerto Rico de distintas formas.
“Probablemente la principal forma sería la congestión que se genera a raíz del desarrollo. Si en un desarrollo se evalúa verdaderamente cuántos viajes se estiman en automóvil podemos determinar cuántas personas van a asistir a ese lugar y cómo podemos prepararnos para que no se genere una congestión vehicular en esa calle. Por ejemplo, podemos ver cuántos automóviles caben dentro de la circulación interna del desarrollo y podemos saber cómo acomodamos específicamente estos autos dentro de ese desarrollo”, explicó.
Compartió como ejemplo el desarrollo de un restaurante de comida rápida con un servicarro. Dentro de la planificación y el análisis, se estudia cómo se puede alinear el servicarro para que los autos que van a entrar no afecten la vía principal o la circulación interna, y no se genere más congestión vehicular.
Asimismo, reconoció que en Puerto Rico se necesita una visión holística y que no sea orientada al vehículo personal, sino que incluya otros modos de transportación.
Esa mirada, indicó, debe incluir modos alternos de transportación como las aceras, las ciclovías y la infraestructura necesaria para que las personas puedan caminar o utilizar bicicleta de forma segura.
“No necesariamente las personas tienen que llegar con un vehículo, sino que pueden utilizar otros medios de transporte. ¿Cómo repensamos esa red de calles y cómo incluimos infraestructura peatonal o de ciclovía para que las personas puedan llegar a los lugares y no dependan de un carro?”, planteó.
González Vélez sostuvo que muchas personas en Puerto Rico no tienen acceso a un automóvil por falta de recursos, porque no saben manejar o porque prefieren no hacerlo. Sin embargo, señaló que muchas veces tampoco cuentan con la infraestructura necesaria para trasladarse de otra manera.
“Hay muchas personas que tienen miedo de caminar en las carreteras de Puerto Rico porque no están aptas para peatones o ciclistas”, comentó.
¿Cómo puede beneficiar un análisis del sistema de transportación ante el desarrollo de proyectos?
Informó que un análisis del sistema de transportación general o un estudio de cómo un desarrollo va a afectar la red de calles en el lugar permitiría evaluar principalmente cuántos viajes se generan por vehículo, cuántos viajes se generan personas caminando o personas en ciclovía.
“A través del estudio se pueden identificar las deficiencias, cuáles serían las deficiencias que se van a generar a raíz del desarrollo, y cuáles serían las estrategias que se implementarán para mitigar el efecto de los viajes que se van a generar por el desarrollo. Las deficiencias se pueden mitigar proveyendo, por ejemplo, acera o reconfigurando una carretera y creando los espacios suficientes para que circule mejor el flujo vehicular y para que las personas puedan llegar a su destino seguras”, manifestó.
No obstante, reconoció que transformar la infraestructura existente representa un reto ya uqe muchas carreteras en Puerto Rico fueron diseñadas principalmente para automóviles.
“No se han planificado con la visión de incluir a personas con bicicletas y ni para incluir peatones. El reto es cómo modificar esas carreteras para incluir toda esta infraestructura.m Sabemos que desde un punto de vista de planificación, el incluir más carriles significa que las personas pueden sentirse más empoderadas a utilizar las carreteras porque piensan que hay más capacidad y dicen: ‘Ya añadieron otro carril, pues yo voy a utilizar mi auto porque probablemente va a haber menos congestión vehicular’”, dijo.
Advirtió que ampliar carreteras o añadir carriles no necesariamente resuelve la congestión. Comunicó que cuando las personas perciben que hay más capacidad vial, tienden a utilizar más sus vehículos y pueden mantener o incluso agravar el problema.
De igual manera, indicó que la planificación de transportación debe considerar la accesibilidad universal. Esto incluye aceras más anchas, espacios aptos para personas en silla de ruedas o con dispositivos de movilidad, y condiciones que permitan un flujo peatonal seguro en ambas direcciones.
“Tenemos que repensar no solo en las personas que no tienen ningún tipo de barrera de movilidad, sino también a las personas que tienen barreras de movilidad”, agregó.
El experto en transportación también resaltó la importancia de elementos como árboles, sombra y espacios de amortiguamiento entre la carretera y la acera. Sostuvo que estos componentes pueden hacer que caminar sea una experiencia más segura y agradable.
“Los árboles crean sombra y permiten que las personas caminen sin que el sol o el calor les afecte tanto”, explicó.
Necesaria la educación
En momentos en que se reportan incidentes que involucran peatones y ciclistas, González Vélez insistió en que es necesario educar y cambiar la mentalidad sobre el uso de las carreteras.
“Quizás es que las opciones no se nos han dado. Cuando tú no tienes algo, piensas que ese algo es imposible porque nunca has pensado que puede ser posible. En Puerto Rico, es casi imposible caminar a un lugar o ir en bicicleta. ¿Por qué? Muchas personas tienen miedo de caminar en las carreteras de Puerto Rico porque no están aptas para caminar o no están aptas para ciclistas. Entonces, mientras esa mentalidad vaya cambiando y las personas comiencen a repensar en que sí existen otros modelos de transportación, probablemente muchas personas opten y exijan esos modelos”, añadió.
Por otro lado, recomendó que, ante nuevos desarrollos, consulten a personas expertas en transportación para evaluar cómo organizar la circulación interna de sus proyectos sin afectar negativamente las vías externas.
“Con la planificación de transportación, el experto puede decirte cómo acomodar tu desarrollo para recibir la mayor cantidad de vehículos y peatones, sin afectar la circulación externa. De esta forma, las personas se pueden sentir seguras y confiadas de que pueden acceder de forma fácil, segura y eficiente”, concluyó.
Bono: ¿Qué incluye esa planificación de transporte? Según González Vélez, la planificación de transporte incluye una mirada amplia sobre cómo las personas se mueven y acceden a los espacios. Entre sus componentes se encuentran:
- Infraestructura peatonal adecuada: Incluye aceras seguras, continuas y en buen estado para que las personas puedan caminar cómodamente.
- Accesibilidad universal: Contempla aceras más anchas y aptas para personas en silla de ruedas o con dispositivos de movilidad.
- Flujo bidireccional: Requiere espacios que permitan que las personas caminen en ambas direcciones sin obstruirse.
- Diseño inclusivo: Toma en cuenta tanto a personas sin barreras de movilidad como a quienes enfrentan limitaciones físicas o funcionales.
- Ambientes seguros y agradables: Busca crear espacios que hagan que caminar sea una experiencia cómoda, segura y atractiva.
- Árboles y sombra: Incorpora vegetación que reduzca el impacto del sol y el calor al caminar.
- Amortiguadores entre la vía y la acera: Incluye áreas verdes, árboles o grama que separen a los peatones del tránsito vehicular.
- Mayor seguridad peatonal: Procura que las personas se sientan protegidas frente a vehículos que transitan cerca de la acera.
- Movilidad para todas las personas: La planificación busca acomodar a todos los usuarios de la vía, no solo a quienes se desplazan en automóvil.



