Juristas identifican derechos en juego tras muerte de Ginsburg (y adelantan rol de Roberts)

Por Daniel Rivera Vargas

Un grupo de juristas conversó con Microjuris.com sobre el efecto de la muerte de la jueza asociada del Tribunal Supremo de Estados Unidos (TSEU), Ruth Bader Ginsburg, la potencial sustitución y advirtieron el rol que pueda asumir el juez presidente, John Roberts.

Las juristas entrevistadas coincidieron en que el juez Roberts lleva un tiempo asumiendo un rol conciliador entre las facciones liberales y conservadoras del Tribunal Supremo federal, una tarea que sería más retante ante el nuevo nombramiento que anticipó el presidente Donald Trump.

CAMBIOS PROFUNDOS

Para la exprocuradora de las mujeres, María Dolores Fernós, “se esperan cambios profundos” en la dirección del Tribunal Supremo de Estados Unidos tras de la muerte de la jueza Ginsburg y con la llegada de quien sea que vaya a sustituir su silla.

“Hasta su muerte, este tribunal estaba divido en cinco posiciones más conservadores —dos de ellas nombramientos del presidente Trump— y cuatro liberales nombrados por presidentes como (Bill) Clinton y Barack Obama. Hay ahí visiones diferentes, no solo del derecho y de la interpretación judicial, de la amplitud de los derechos fundamentales, de los derechos de privacidad, de igual protección de las leyes, son visiones diferentes del derecho y hacia dónde debe caminar una sociedad democrática que respete los sectores, sean mayoría o minoría”, explicó.

Fernós subrayó que ahora iniciará un proceso político en el que un esfuerzo demócrata intentará frenar el nombramiento que se espera sea una mujer con una visión textualista.

Con el nuevo nombramiento, según Fernós, “estarían en peligro derechos que (Ginsburg) más defendió, como los de las mujeres, los derechos sexuales y reproductivos, sabemos que hay un afán de revocar la decisión de Roe v. Wade, de 1973”.

También están amenazados, dijo, los derechos de las personas inmigrantes, de la comunidad LGBTTQI+, de las personas confinadas y “todo derecho que surja de frases de la Constitución, como la igual protección de las leyes, el derecho a la privacidad, esos derechos ampliados bajo esas frases pueden sufrir un retroceso enorme“.

PROTECTOR DE LA INSTITUCIONALIDAD

Con un tribunal de seis jueces en el ala más conservadora y tres en el ala liberal —según Fernós— el peso del trabajo de Roberts no sería tan relevante como conciliador de bandos, sino como protector de la institucionalidad del Tribunal Supremo.

De acuerdo con la jurista, el juez presidente podría buscar que no se atienda el primer caso que pueda cambiar una controversia. En cambio, dijo Fernós, podría abrirle la puerta a un proceso decisional que afecte lo menos posible la imagen del Supremo federal.

LA POSIBILIDAD

El decano de la Escuela de Derecho de la Pontificia Universidad Católica de Puerto Rico (PUCPR), Fernando Moreno, explicó que las manifestaciones públicas que surjan si Trump presenta su nombramiento podrían afectar las posibilidades de confirmación en el Senado.

De acuerdo con Moreno, la mayoría republicana en el Senado es ínfima y puede que las manifestaciones que se esperan impidan que algunos senadores presten su voto para confirmar el nombramiento.

El partido republicano tiene 53 votos en el Senado. También hay 47 demócratas y dos independientes.

Dos senadoras republicanas han dicho que no apoyarán una nominación de Trump hasta que pasen las elecciones, pero basta tener 50 votos, o un empate, para confirmar.

Mientras, para Moreno, hay varios derechos en juego.

“Los ‘talking points’ en estos días son el derecho al aborto, como está definido ahora mismo en Roe, el Obamacare, que a los republicanos no les gusta, pero depende de dos o tres votos en el tribunal, las relaciones ambientales, la administración Trump ha venido desregulando todos los asuntos a favor del ambiente, la industria auto motriz, de energía, todos esos asuntos ambientales, así como las cuestiones de acción afirmativa por cuestión de sexo o de raza, son asuntos que todavía se litigan”, afirmó el decano.

“Hay que ver qué pasa con esa pieza (el próximo juez) que falta”, sostuvo.

DON DE CONVENCIMIENTO

La profesora Esther Vicente, de la Facultad de Derecho de la Universidad Interamericana de Puerto Rico, recordó que la jueza Ginsburg procuraba convencer a otro jueces a unirse a sus posiciones, como buena litigante, procurando a veces áreas comunes con los jueces con los que difería para tratar de que adoptaran su posición.

Pero, cuando la negociación no prosperaba, no temía a disentir.

Antes de su muerte, el balance de jueces era de cinco conservadores y cuatro liberales, pero el juez Roberts estaba asumiendo la posición de voto flotante en algunos casos, lo que alteraba a veces ese balance 5 a 4 en temas liberales.

“El presidente Trump ha dicho que hará todo posible por colocar a un juez adicional en el tribunal. Ya ha colocado a dos, aunque hablaba de nombrar a una mujer, ha dicho que será una persona conservadora. Como ya el balance es 4 a 4 con el juez presidente armonizando y en algunos aspectos uniéndose a los liberales”, expuso la profesora.

Pues ese balance se va a perder, y esa capacidad del juez de lograr armonizar ideas, valores entre los dos grupos se le hará más difícil. Claro está, las personas llegan a la judicatura y con el paso del tiempo esas posturas pueden cambiar. Hay jueces que nunca han cambiado por ejemplo el juez (Clarence) Thomas, (pero Brett) Kavanaugh lleva menos tiempo en el tribunal y no sabemos si se va a mover hacia proteger derechos constitucionales. Es un momento crítico”, continuó la jurista.

A la pregunta de si su muerte representa una amenaza al más controversial de eso derechos, el del aborto, Vicente dijo que “siempre ha estado amenazado”.

INTERPRETACIÓN EN UN CONTEXTO ACTUAL

Para Ana Matanzo, profesora jubilada y exdecana asociada de la Escuela de Derecho de la Universidad de Puerto Rico (UPR), el efecto de la muerte de Ginsburg es que se pierde una voz importante en el tema de los derechos constitucionales, al mismo tiempo que será sustituida por alguien en el espectro opuesto a la visión de la magistrada.

“La pérdida de esa voz significa no solo que perdemos a una persona con una perspectiva tan afín a lo que algunas de nosotras entendemos, la interpretación de derechos constitucionales en un contexto actual”, indicó Matanzo.

“La jueza Ginsburg era una persona muy respetuosa de la institución judicial, de las instituciones en general, muy consciente de sus limitaciones”, continuó la profesora.

“A esa pérdida se une la casi certeza de que la persona que venga a ocupar esa silla va a ser del espectro completamente distinto. A mí no me gustaría especular, pero las voces que están sonando no son ni del calibre ni de la visión de avanzada de la jueza Ginsburg. Yo tuve el gran privilegio de conocerla cuando estuvo con nosotros en nuestras iniciativas en Barcelona, y podrías ver a alguien de un calibre extraordinario, no solo por sus posturas judiciales, sino por su capacidad de conciliación. Era una estratega para adelantar sus causas. Se juntaba su capacidad jurídica con su personalidad y su visión, y responsabilidad social muy importante”, dijo Matanzo.

Ese nuevo nombramiento pone en riesgo al menos la accesibilidad de algunos derechos, según Matanzo, quien entiende que el juez presidente va a tener que mostrar su madurez como líder de la corte ante la realidad de que “el péndulo se mueve a la derecha”.

“La jueza Ginsburg era una persona muy respetuosa de la institución judicial, de las instituciones en general, muy consciente de sus limitaciones. Sabía que había un proceso que no se iban a cuajar en ese ámbito, pero tenía cancha de juego ahí”, sostuvo.

Mientras, la profesora Yanira Reyes Gil, de la Facultad de Derecho de la Universidad Interamericana, señaló que la llegada de la jueza conservadora que ha anticipado Trump “puede implicar la revocación de algunos derechos adquiridos, particularmente el derecho al aborto”.

Es aquí donde será importante lo que haga el juez presidente, subrayó la constitucionalista.

“El último caso de aborto fue 5 a 4 inclinándose a mantener el precedente de Roe v. Wade y (Planned) Parenthood, pero basándose en el peso del precedente y no porque piense que es un derecho necesario”, sostuvo Reyes.

“El trabajo del juez Roberts es bien institucional. Su tendencia ha sido mantener las decisiones, mantener el asunto del precedente. Creo que ese trabajo será más importante ahora, teniendo un tribunal inclinado al ala conservadora que le favorece. Tener un juez, y que sea el juez presidente, que asuma un liderato de forma neutral y objetiva, manteniendo la posición institucional y de mantener el precedente, puede ser más importante para la protección de derechos adquiridos”.

La profesora lamentó la premura con la que se está atendiendo la sustitución de la jueza, porque ha llevado a que en vez de profundizar en su legado, se politice la controversia de la vacante en el Supremo.

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