Exoficial jurídico de Hon. Rodríguez Rodríguez destaca sus aportaciones al derecho

Por Daniel Rivera Vargas

En un término que se extiende por 16 años en el Tribunal Supremo de Puerto Rico, la jueza Anabelle Rodríguez Rodríguez dejó como legado numerosas opiniones, tanto de mayoría como desde la disidencia, y en áreas del derecho que van desde lo constitucional hasta el derecho privado, como daños y perjuicios, dijo una de sus primeras oficiales jurídicos, la profesora de la Escuela de Derecho de la Universidad de Puerto Rico (UPR), Margarita Mercado-Echegaray.

La jueza Rodríguez Rodríguez dejará el Tribunal Supremo por disposición constitucional el próximo 24 de diciembre, tras cumplir sus 70 años.

Mercado-Echegaray —que fue la procuradora general más joven que ha tenido Puerto Rico— recordó que la jueza tuvo la particularidad de laborar en el Tribunal Supremo en diferentes roles.

Inicialmente, era parte de una mayoría, pero luego la composición de tribunal cambió diametralmente, tanto porque se aumentó el número de jueces como por el retiro del juez Baltasar Corrada del Río y el fallecimiento del juez Jaime B. Fuster Berlingeri, y entonces comenzó a aportar desde una posición de disidencia.

“Se puede trazar una línea importante en sus opiniones y producción judicial. Esos primeros años, previo al cambio en la composición del tribunal, que llegan nuevos jueces y juezas, que cambia la distribución del trabajo, la dinámica de trabajo entre jueces en esos primeros años: su producción era muy numerosa. No es que no lo sea ahora, pero sí es que hubo un cambio en la cantidad de opiniones de su autoría. Es una jueza que siempre produjo mucho en sus primeros años. Luego, mermó un poco y en estos últimos tres a cuatro años ha vuelto a producir muchas opiniones mayoritarias en diferentes temas”, sostuvo la profesora.

“Cuando se ve esa merma en opiniones mayoritarias de la jueza, vemos que no es que no está produciendo, es que asume un rol activo en la redacción de disidentes. Se convirtió en una importante voz disidente. Debe ser de las juezas del pleno que más disidentes ha publicado”, afirmó.

Entre sus opiniones disidentes más significativas estuvo su postura en AAR Ex Parte, sobre la adopción igualitaria.

La jueza Rodríguez Rodríguez emitió una importante disidente en el 2013 y años después, el Tribunal Supremo de Estados Unidos (TSEU) en otro caso dispone de esa materia, en una línea similar a la de la jueza, dijo la profesora.

“Fue un importante voto disidente para avanzar esos derechos”, contó Mercado-Echegaray.

Otros casos o temas relevantes sobre la producción judicial de la jueza fue el caso de López Tristani, en tema de intimidad, la propia imagen, en el contexto de daños y perjuicios.

También en esos primeros años fue el caso de “los auténticos” cuando el Partido Nuevo Progresista (PNP) sancionó a unos miembros de la colectividad y era un caso importante porque obligó al Supremo a resolver un asunto en el seno de un partido político, algo que no es común que llegue al tribunal.

En el ámbito privado, en daños y perjuicios, en el caso García, la jueza Rodríguez Rodríguez emitió una opinión disidente sobre la solidaridad entre cocausantes del daño. Años más tarde, el pleno adoptó la posición de la jueza en aquella disidente y cambió la doctrina de la prescripción.

“Sentó las bases con su opinión disidente para un cambio importante en la doctrina”, sostuvo.

También la jueza Rodríguez Rodríguez tuvo muchas opiniones en el tema hipotecario, contratos y reales, donde la magistrada se esforzaba en investigar a los tratadistas -dijo que era muy conocida en la biblioteca del Supremo-, porque a ella le gustaba el tema del derecho privado y buscaba lo que se había escrito sobre esas áreas en el derecho civil español.

La profesora dijo que también hizo aportaciones en temas de derecho penal y procesal penal, en parte enriquecidas porque llegó al Supremo tras trabajar como secretaria del Departamento de Justicia.

Además de sus posiciones en derecho, la profesora Mercado Echegaray llamó la atención sobre la redacción de la jueza.

Dijo que Rodríguez Rodríguez se aseguraba que sus opiniones tengan su estilo.

Mercado Echegaray sostuvo que las redacta cuidadosamente para que tengan su estilo, voz propia.

“Los abogados nos enfocamos más en la ley, lo técnico legal y la jueza se sale y le da su propio estilo, más literario, más multidisciplinario y eso enriquece sus escritos”, sostuvo la profesora.

Impacto sobre sus oficiales jurídicos

Igualmente, la jueza también tuvo un impacto con los profesionales del derecho con los que trabajó y sobre aquellos que ayudó a formar, dijo Mercado-Echegaray, quien fue oficial jurídico de la jueza Rodríguez Rodríguez, y trabajó con la jueza entre 2006 y 2008, probablemente como parte del segundo grupo de oficiales jurídicos de la jueza, quien comenzó en el Supremo en el 2004.

La profesora recordó que cuando terminaba sus estudios de derecho, solicitó para laborar de oficial jurídico en el Supremo, y “me interesaba mucho trabajar con ella y tuve la oportunidad en tiempo y espacio que tenía una vacante”.

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“Para mí, en el plano individual, y es así para los oficiales jurídicos en general, somos recién graduados de la Escuela de Derecho. Sabemos del derecho lo que vimos en los libros. Estamos recién graduados y pasamos la reválida. Sabemos de derecho porque lo hemos estado estudiando intensamente, el derecho en general, pero es la primera experiencia laboral como abogados y abogadas. Así que es un reto muy grande el que uno asume cuando comienza a laborar, llega uno muy temeroso y pensando si tiene la capacidad de realizarlo, pero con la jueza la experiencia es didáctica, muy llevadera, al tiempo que ella delega en sus oficiales de análisis una confianza inmensa de ayudarla a ella, de análisis en los casos ante ella para su consideración en sus méritos y luego ella emitir su criterio y voto, y en esas facetas ella nos incluía, lo hace muy participativo con sus oficiales jurídicos, lo que hace más enriquecedor porque no es solo leer y escribir borradores de ponencias, sino trabajar con ella por qué se toman las decisiones para un producto final que son las opiniones”, dijo Mercado-Echegaray.

La profesora subraya que una característica era que tenía mucha personalidad, era alegre, le gustaba compartir mucho con sus oficiales jurídicos, y comentó que eran “muy enriquecedoras” las reuniones de muchas horas para discutir casos cuando estos eran de tema penal porque se mezclaba la visión “liberal” de sus oficiales jurídicos con las experiencias de la jueza como secretaria de Justicia.

La profesora recuerda a Rodríguez Rodríguez como una jefa que trabajaba mucho, incluyendo las reuniones de los jueves en la oficina, que podían ser de muchas horas, para prepararse para los encuentros semanales, pautados los viernes, entre todos los jueces del Supremo.

Y los fines de semana la jueza se llevaba el expediente de algún caso y regresaba el lunes con un borrador de opinión que le entregaba a sus oficiales jurídicos para que estos lo evaluaran.

“Trabajaba básicamente los 7 días a la semana … Era más trabajadora que nosotros”, contó.

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