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19 consejos para pasar la reválida

Tranquilo, Bobby. Tranquilo.

Por el profesor Jorge Velázquez Hernández

Estudiar y aprobar la reválida de abogados es posiblemente la tarea más ardua que ustedes hagan en sus vidas. Es un proceso que requiere una combinación de estamina intelectual y estabilidad emocional. Si se preparan con tiempo y absorben las doctrinas de las diversas áreas del derecho, pueden pasar la reválida la primera vez que la cojan.

Sin embargo, la experiencia indica que un número desproporcionado de estudiantes capacitados sucumben a la histeria que rodea el examen de reválida, y, al igual que Puerto Rico en las Olimpiadas, Panamericanos, Centroamericanos, MundoBasket y el Clásico Mundial de Béisbol, les entra el «frío olímpico» y, contrario a todos los pronósticos, fracasan en el momento más importante de sus vidas profesionales. Aunque no hay ninguna receta mágica, ni trucos sicológicos que garanticen el éxito en la reválida, quiero darles algunas sugerencias que han ayudado a muchos a pasar la reválida.

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Estas sugerencias están basadas en mi observación de cientos de estudiantes exitosos y no tan exitosos durante décadas de observar a mi padre enseñar la reválida (1970-2001), de mis propias experiencias con la reválida (1995) y enseñando a los aspirantes al ejercicio de la abogacía (2002-2021).

1. Asuman que solo tienen una oportunidad para pasar la reválida.

En la obra Julius Caesar de William Shakespeare, el asesinato del emperador romano Julio César por su amigo traicionero, Brutus, desencadena una guerra civil entre los seguidores del César y sus enemigos.

Durante un momento clave de la batalla, Brutus y sus secuaces debaten si atacar a las fuerzas de los aliados del César o esperar que vengan ellos y derrotarlos con un feroz contrataque. Brutus los persuade a atacar inmediatamente, ya que están en su mejor momento, y recita este famoso verso:

There is a tide in the Affairs of Men, Which, taken at the Flood, leads on to Fortune;
Omitted, All the Voyage of their Life Is Bound in Shallows, and in Miseries. On such a Full Sea Are We Now Afloat;
And We Must Take the Current When It Serves, Or Lose Our Ventures.
Julius Caesar, Act IV, Scene III, Lines 218-224.

Así como Brutus exhortó a sus aliados a tomar la iniciativa al convencerse que «no había un mañana», ustedes deben asumir que esta es su única y mejor oportunidad para pasar la reválida, cuando tienen todo el material fresco y están intelectual y emocionalmente entrenados en el estudio y aplicación del derecho.

Si vienen al examen con una actitud de tomarlo «para practicar» o «ver cómo es para salir bien la segunda vez», les garantizo que van a colgarse «como perros».

En esto no hay medias tintas.

Es todo o nada, así que aprovechen esta «ola» que les tira la vida y aprovechen el curso de reválida para «surfear» esta ola en su punto más alto para que lleguen exitosamente a las playas de la abogacía.

No asuman que luego podría venir una ola mejor, porque quizás nunca llegue.

2. Aléjense de los negativos.

Ustedes los conocen. Son aquellos amigos que siempre le están poniendo peros a cualquier cosa:

«Ese profesor no enseña bien». «Son demasiados casos». «El Supremo nos tiene ganas».

«El examen está diseñado pa’ los blanquitos de San Juan». «A los de la Yupi les dan las contestaciones antes del examen.”

Mientras más tiempo pasen con ese tipo de persona, más reducidas serán sus oportunidades. El negativismo contamina. Siempre vayan a ustedes. Así como Cristo le dijo al Diablo «Aléjate de mí, Satanás», díganle a los negativos «Aléjate de mí, Negativo».

Acuérdense: la duda es fatal. Citando nuevamente a William Shakespeare, en su obra Measure for Measure: «Our doubts are traitors, and make us lose the good we oft might win, by fearing to attempt«.

3. No le busquen la «quinta pata» al gato.

Hay algunos de ustedes que les encanta la gimnasia intelectual, siempre tratando de «virar el derecho al revés».

Eso es encomiable durante los tres años de estudio de leyes, pero ahora están en otra etapa. No hay tiempo para reflexiones filosóficas. Lo único que le importa a los examinadores es si conoce el derecho positivo.

O sea, si le preguntan sobre los tres criterios de obscenidad, usted debe escribir:

1) Que apela al interés lascivo

2) Que es patentemente ofensivo

3) Que carece de serio valor literario, artístico, educativo, o científico

Bajo ninguna circunstancia usted debe contestar «la obscenidad es un concepto decimonónico que refleja nuestra moralidad victoriana y obsoleta».

Dejen esos comentarios filosóficos para después de la reválida.

4. Tranquilo, Bobby. Tranquilo.

Contesten con calma el examen.

Les garantizo que a cada uno de ustedes les va a llegar lo que yo llamo «el momento de la verdad».

A mí me llegó el primer día, durante el tercer ensayo. A otros les llega el segundo o tercer día. Sea el momento que sea, usted va a estar contestando el examen lo más tranquilo cuando de repente, va a sentir un pánico y se va a preguntar «¿qué me está pasando?» y se va a bloquear.

Se le va a olvidar TODO. Entonces va a pensar «tanto estudiar para colgarme aquí como un…» .

NO SE PREOCUPEN.

Este es el momento de poner el bolígrafo en el escritorio y dejar de escribir por un momento. Cierre los ojos por unos segundos. Piense en la playa de Joyuda, Crashboat, Boquerón, Culebra, etcétera.

Respire profundo y lentamente. Abra los ojos y mire a todos lados. Va a ver cientos de estudiantes a un lado y cientos al otro lado. Estire los brazos .

Estire el cuello. Después de todo esto, va a estar mucho más tranquilo.

El pánico se habrá ido.

Ahora mire la pregunta de nuevo. Si hacen esto durante ese momento de pánico, saldrán bien. Como le dijo un árbitro a Ted Williams, el último pelotero en batear sobre .400 en las Ligas Mayores, «In order to bat .400, you gotta be loose«. Así les digo yo a ustedes: «Para pasar la reválida, tienen que estar tranquilos».

5. Tengan un día sagrado para ustedes.

Saquen un día para hacer lo que más le de placer, ya sea rezar, bailar, beber o “perrear”.

Esto es un maratón y usted necesita refrescarse emocionalmente al menos una vez a la semana. Mi escape era ir a bailar los viernes a Amadeus (luego Babylon, ahora Brava) en el Hotel San Juan. Estaba bailando de 10:00 p.m. a 3:00 a.m.

Luego, dormía hasta el mediodía del sábado y entonces de nuevo a la lucha.

6. Saquen tiempo para estudiar por su cuenta. Sean egoístas.

A veces ustedes hacen los famosos «grupos de estudios», en los cuales a cada uno de los miembros se le asigna un tema y esa persona se supone que los oriente sobre ese tema.

Tengan mucho cuidado con esos grupos de estudio, porque no todo el mundo va a tener la misma ética de trabajo en esos grupos. Ustedes son tan fuertes como el miembro más débil del grupo.

En adición, la sesión de estudio muchas veces se convierte en un party, con todo el mundo chismeando y bebiendo. Aunque es bueno reunirse con una o dos personas de confianza de vez en cuando para discutir algún asunto complejo del derecho, al fin de cuentas usted es responsable por todo el material.

La reválida no se contesta en comités multisectoriales.

7. Denle prioridad a la reválida.

Cristo dijo «deja a tus padres, tu mujer y tus hijos y sígueme».

Yo les digo pongan todo lo demás en segundo plano. Una estudiante que tomó la reválida en el 2004 me decía que el novio siempre se estaba quejando porque ya no le prestaba atención. Sin embargo, el novio se iba a «parisear» sin ella durante todo el verano. Nunca la apoyaba. Cuando ella pasó la reválida, entonces vino a reconciliarse. Si de verdad la quiere o lo quiere, va a estar con usted antes, durante y después de la reválida. Tiene que estar para las verdes y las maduras.

Moraleja: Explíquele a sus seres queridos que tienen que ser sus aliados, no sus enemigos o detractores durante este período.

Esto es una inversión para su futuro. Si dicho ser querido no lo entiende, reconsidere su relación.

8. Enfoque en la selección múltiple.

Si sale bien en la selección múltiple, la batalla está casi ganada.

Aunque dicen que valen lo mismo, ESO NO ES CIERTO.

Si usted sale mal en la selección múltiple, va a colgarse. No importa cuán bien salga en los ensayos.

Sin embargo, si sale muy bien en la selección múltiple, puede salir mediocre en los ensayos y pasar la reválida.

Obviamente, usted debe tratar de salir bien en ambos, pero recuerden la importancia de la selección múltiple. No los coja a la ligera.

9. No cambien una fórmula ganadora.

Cada estudiante tiene su propio librito para el éxito.

Pregunténse: ¿Qué es lo que me ha funcionado hasta ahora? ¿Estudiar por el día o por la noche? ¿Mantener un programa de ejercicios? ¿Ir a la iglesia todos los días? ¿Ir a perrear los miércoles por la noche? ¿Hacer un resumen de los mamotretos en flashcards? ¿Grabar los mamotretos y luego oir esas grabaciones durante el día?

Mi consejo es: HAGA LO QUE LE FUNCIONE A USTED.

No tiene que hacer lo que le funcione a los demás, ya que quizás no sea bueno para usted.

Ojo: Si usted dice que le funciona el “irse de juerga” a beber todos los días con su panas, eso es lo único que le recomiendo inequívocamente que no haga.

Demasiados estudiantes han hecho eso en reválidas pasadas, creyendo que no necesitan una ética de trabajo y que pueden pasar con su «inteligencia natural», y fracasan.

Lo que pasa es que el proceso de estudiar para la reválida es un proceso paulatino y se requiere un mínimo de diligencia y esfuerzo diario para absorber la información, integrarla con otras áreas del derecho y luego aplicarla de manera disciplinada a los hechos del caso. Aquí no hay all nighters que valgan.

O estudia diligentemente por tres meses, o no se moleste en coger la reválida.

10. No puede servirle a dos amos.

Este es posiblemente el consejo más difícil de seguir, pero quizás el más importante de todos.

Mi padre, el profesor Miguel Velázquez Rivera, hacía todo lo posible por disuadir a sus estudiantes de empezar a trabajar durante los tres meses previos a la reválida o de continuar trabajando durante ese mismo período.

El problema con trabajar durante ese tiempo es que usted debe considerar el estudio para la reválida como un trabajo full time.

Toda esa gente que les dicen que pasaron la reválida estudiando las últimas tres semanas están mintiendo.

La cantidad de material y el rigor necesario para prepararse para la reválida requieren un compromiso incondicional de su tiempo y atención.

Como nos explica Anthony Trollope, un prolífico escritor inglés del Siglo XIX:

The vigour necessary to prosecute two professions at the same time is not given to every one, and it was only lately that I had found the vigour necessary for one.

An Autobiography, (1883)

Habiendo dicho esto, reconozco que para muchos aspirantes el trabajar es una obligación ineludible, ya sea por razones familiares o profesionales. Este grupo de estudiantes debe entonces ser mucho más eficiente en manejar su tiempo y evitar todas las distracciones superfluas.

Se puede, pero es mucho más difícil. Pretender que es lo mismo estudiar 4 horas al día por la noche, luego de un largo día de trabajo, que estudiar 8 horas por la mañana y la tarde sin tener que trabajar, es engañarse a sí mismo.

11. Apaguen las maquinitas.

Para bien o para mal, vivimos en un mundo cibernético que entra diariamente en nuestras vidas.

Las personas menores de 40 años se criaron en este mundo y se han convertido en cyborgs.  Quítele a cualquier muchacho de 20 años su !Phone por un día, para que vea como chilla.

Mi recomendación es que eliminen la mayor cantidad de distracciones digitales que puedan. A menos que trabaje en una sala de emergencia, con la policía, Homeland Security o el FBI, es muy probable que puedan apagar sus teléfonos durante el curso de reválida o por varias horas mientras lee los mamotretos sin que muera alguien.

Muchos estudiantes me han comentado que la mejor decisión que tomaron durante sus estudios para la reválida fue quitarse de Facebook por esos tres meses.

Lo chévere de eso es volver triunfalmente al internet a pregonar a los cuatro vientos que pasó la reválida, y que de ahora en adelante, todo el mundo debe dirigirse a usted como «licenciado» o «licenciada».

12. Nunca citen «latinazgos».

¿Se acuerdan de volenti non fit injuria, exception non rite adimpleti contractus, pacta sunt servanda, etcétera, etcétera?

No se preocupen si no les viene a la mente inmediatamente.

Aunque tienen que conocer el significado de cada doctrina (consentimiento a la agresión, defensa ante el incumplimiento de contrato y la norma de que se debe cumplir con lo pactado), no tienen que acordarse de la palabrita en latín.

Si la redactan mal, le quitan puntos y si la ponen bien, no necesariamente le dan puntos adicionales.

Lo importante es explicar bien la doctrina.

13. Nunca citen casos ni artículos del Código Civil ni de las Reglas.

Lo mismo que los latinazgos. Al examinador no le importan los nombres de los casos, los numeritos del Código Civil o Penal, ni las Reglas de Evidencia o Criminal.

Lo importante es que expliquen bien el derecho positivo, los conceptos de responsabilidad extracontractual, responsabilidad vicaria, etcétera.

14. No estudien toda la noche el día antes del examen.

Durante mis años mozos (de adolescencia), yo competía en la Asociación Atlética Juvenil e Infantil (A.A.J.I.) en los 100 metros, 200 metros y salto largo.

Aunque dicho entrenamiento no me llevó a las Olimpiadas, siempre me acordaré de una norma sagrada del entrenamiento la semana previa a la competencia: cogerlo suave.

Luego de varios meses de entrenamiento, nuestro entrenador (le decían «Baby») nos ponía a «joggear» y estirar los últimos dos días. El día antes de la competencia nos prohibía hacer ejercicio y nos mandaba al cine a relajarnos.

Estos consejos de Baby me han servido muy bien en mi labor académica y aún en el litigio profesional.

Por supuesto, me funcionó muy bien en la reválida. Descansé muy bien y llegué tranquilo y refrescado a la reválida. Lo peor que pueden hacer es desvelarse el día antes de la reválida repasando las doctrinas que lleva estudiando los últimos tres meses.

Recuerden: Si no lo saben el día antes de la reválida, nunca lo van a saber.

Moraleja: Pa’l cine el día antes de la reválida.

15. Cuidado con las bebidas y las «pepas» energizantes

Son contraproducentes.

Demasiados estudiantes ponen en riesgo su salud tomando la botellita anaranjada o Red Bull por varias semanas, para mantenerse alertas mientras se tragan los mamotretos.

Por más que los fabricantes y vendedores de estas botellitas digan que no tienen efectos secundarios, tarde o temprano viene el «bajón» físico y emocional que los tumba y les da delete a su cerebro.

Llegan exhaustos a la reválida y tiran por la borda todo el esfuerzo de tres meses de estudio.

16. Cuidado con repasar ad nauseum los exámenes de reválidas previas

Es una buena práctica repasar los exámenes de reválida previos, por los siguientes fundamentos:

  1. Se familiarizan con el formato de la reválida.
  2. Pueden repasar el derecho positivo en cada materia y la manera que el examinador desea que contesten la pregunta.
  3. Al hacer un fogueo de la reválida (contestando las preguntas bajo el tiempo prescrito de 45 minutos), pueden evaluar y mejorar el manejo del tiempo por cada pregunta, el cual es indispensable para pasar la reválida.

Sin embargo, así como el jurado o el juez deben examinar con sospecha los testimonios del agente encubierto, los testimonios estereotipados y los del coconspirador, ustedes deben examinar con sospecha los exámenes de reválida previos, ya que muchas de las contestaciones están obsoletas, ya sea por cambios a la jurisprudencia o porque la legislatura enmendó el Código Civil o las Reglas Procesales.

Normalmente recomiendo que practiquen los últimos 5 o 6 años de reválida, aunque aún en estos exámenes recientes, la jurisprudencia ha cambiado sustancialmente.

17. No discutan lo que contestaron en la reválida con otros aspirantes.

Lo único que logran al participar en estas discusiones académicas es frustrarse y contagiarse con la histeria e inseguridad de sus compañeritos.

Si la tienen bien, según las opiniones de sus amiguitos, les da un falso sentido de seguridad sobre cuán bien salieron en la reválida y caerán en una profunda depresión si se cuelgan.

Si la tienen mal, según sus amiguitos, no pueden hacer nada al respecto, ya que no pueden volver a contestar la pregunta.

Moraleja: Palo si boga, palo si no boga. Por tanto, sáquenle el cuerpo a la gente, o hablen de los Piratas de Quebradillas o Maripily, para espantar a los «inseguros».

18. Lloren.

Nadie admite lo traumático que es estudiar para el examen de reválida.

Todo el mundo que la pasa dice que «fue fácil» y que «estudió nada más las últimas tres semanas», mientras bebía cervezas en la playa.

TODO ES MENTIRA.

Siempre hay duda, siempre hay miedo, siempre hay frustración. A mí, personalmente, me dieron dos ataques nerviosos que me pusieron a gritarle a todo el mundo y llorar incontroladamente.

Normalmente, duraban par de horas y luego de nuevo a la carga a repasar los mamotretos.

El autor norteamericano F.Scott Fitzgerald escribió:

“In a real dark night of the soul it is always three o’clock in the morning.”

Aunque Scott Fitzgerald nunca cogió la reválida de Puerto Rico, entiendo perfectamente sus sentimientos de soledad, impotencia y desesperación que evoca su frase sobre la oscuridad del alma, a las 3 de la mañana.

Sin embargo, una vez reconoces la «oscuridad del alma», les garantizo que viene el amanecer, con nueva esperanza y nuevos triunfos. Por tanto, el problema no es el miedo, es el no reconocer el miedo. Si no tienen miedo ahora, yo estaría preocupado.

Lo importante es usar el miedo de las 3 de la mañana como un fuego que inicialmente derrite el hierro, para luego producir un acero inoxidable, una aleación de minerales aun más fuerte y valiosa que el hierro.

Moraleja: Lloren, desahóguense y luego sigan pa’lante no empece el miedo.

El miedo es su amigo.

19. Den su mejor esfuerzo y luego pongan su futuro en manos de Dios.

Thomas Kempis, un monje del siglo XIV, en su libro Of the imitation of Christ, lo dijo mejor que yo: «Do what you are able to do, and God will assist your Good Will«.

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