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Detrás de la toga: Entrevista a la Hon. Maite Oronoz Rodríguez

Destacó que la pandemia obligó cambios que se traducen en el acceso a la justicia.

La jueza presidenta del Tribunal Supremo de Puerto Rico, Maite Oronoz Rodríguez, explicó a Microjuris que el mayor reto que enfrenta el Poder Judicial —al día de hoy— sigue siendo la administración de la justicia en medio de la pandemia por COVID-19.

Los retos que nombró la jueza presidenta van desde cómo se ofrece el servicio en los tribunales, hasta cúales son las formas más eficientes para evitar las dilaciones en los procesos judiciales.

«Cómo lo hacemos de manera efectiva para las partes —de manera eficiente— tratando de aligerar los procesos o, como mínimo, limitar las dilaciones; manteniendo el distanciamiento, protegiendo a las personas: a nuestros empleados y empleadas, y a las partes que nos visitan», explicó Oronoz Rodríguez en un aparte con Microjuris.

Según contó la jueza presidenta, mucho de lo que ocurre en el día a día administrativo —en septiembre 2021— tiene que ver con la pandemia.

Sin embargo, Oronoz Rodríguez destacó que el COVID-19 adelantó proyectos tecnológicos que han redundado en mayor acceso a la justicia.

«La pandemia también trajo algo muy positivo, que es que llevábamos años implementando y tratando de implementar cambios tecnológicos», explicó.

Para la cabeza del Tribunal Supremo, con la llegada del COVID-19, se trató de cambiar un poco la forma en que se hacían los trabajos desde los tribunales, particularmente para alcanzar la eficiencia judicial y administrativa, la transparencia y el acceso a los tribunales.

«Sabemos que la tecnología es una herramienta valiosísima para esos ideales que te mencionaba anteriormente: la eficiencia judicial, la eficiencia administrativa, la transparencia, el acceso a los tribunales. La tecnología facilita y potencia esos pilares«, enfatizó Oronoz Rodríguez.

Para la jueza presidenta, la tecnología permitió que las personas que ejercen la abogacía, la Judicatura y la ciudadanía en general pudiesen comprender que la tecnología es una aliada para el acceso a la justicia.

«Avanzamos en 10 días y en un mes. Habíamos implementado estrategias o proyectos tecnológicos que veníamos ya pensando y que habíamos tratado de implementar con mucha resistencia. Adelantamos, yo diría, que años en espacios bien cortos», señaló.

La jueza presidenta aclaró que fue algo que vieron las cabezas de otros poderes judiciales en el resto del mundo.

«Puerto Rico, Estados Unidos, Europa… Te lo digo, porque lo converso con mis contrapartes en distintos países. Todos vimos lo mismo: el avance tecnológico y los cambios en cómo se administra la justicia cambió decididamente con la llegada del COVID», finalizó.

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