NOTICIAS U.S. Court of Appeals 1st Circuit

De un apartamento de lujo a la prisión federal

El Primer Circuito explicó que, en casos de fraude, se debe considerar la “pérdida planificada”, que en este caso era la totalidad de la posible renta en esos 12 meses, que fue estimada en $90,000 por el oficial probatorio, quien describió al acusado como “un verdadero artista del fraude.

Por Daniel Rivera Vargas

Las mentiras de un hombre para obtener un apartamento de lujo lo llevaron a la prisión federal, según una reciente decisión del Tribunal de Apelaciones del Primer Circuito, en Boston.

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El convicto fue hallado culpable por un jurado federal en Puerto Rico de un cargo por hacerse pasar por un empleado federal, y por otros cuatro cargos por fraude mediante correos electrónicos al corredor de bienes raíces y al dueño del apartamento que alquiló por algunos meses antes de que el fraude se convirtiera en un caso criminal ante un gran jurado.

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El panel del Primer Circuito compuesto por los jueces O. Rogeriee Thompson, Bruce Selya y William J. Kayatta, confirmó en todo al juez de distrito Francisco Besosa, excepto en una parte de la restitución que debe pagar el acusado: Besosa ordenó que pagara $30,605.19, y los jueces apelativos entendieron que había que restarle $605.19, así que mantuvieron la restitución en $30,000.

Según la opinión de 23 páginas de Boston,  el implicado es un residente de Tennessee que se mudó a la isla en julio de 2019, y buscó apartamento a través de un corredor de bienes raíces, pero no quería tener la cláusula en el contrato de incurrir en penalidades si se iba del contrato en un periodo más corto de lo que se pactara en el contrato.

Para intentar zafarse de ese lenguaje en el contrato de arrendamiento, el Primer Circuito dijo que el convicto se hizo pasar falsamente por un empleado federal, específicamente se identificó como “director técnico del comando de la región medio-sur de la agencia de investigaciones Homeland Security”, creó una falsa cadena de correos electrónicos entre él y Homeland Security que le mostró al dueño del apartamento y al “realtor”, y finalmente falsificó la firma de una persona  “creada por su imaginación” que fue identificado como “Bill Whitaker, subdirector de DHS”, según la decisión.

El contrato se aprobó por un año, entre el 15 de julio de 2019 y el 14 de julio de 2020, a razón de $7,500 mensuales. Tras no pagar los primeros dos meses de renta, ni hacer el pago de depósito, el convicto alegó que no se hicieron los pagos por “retrasos en procesamiento” de DHS, giró un cheque sin fondos por $22,500, y se quedó otro mes más hasta que el dueño del apartamento entabló un pleito estatal por desahucio, luego de que el acusado admitiera que debía “casi $30,000”, tras lo cual, desalojó el lujoso apartamento.

“La escena cambió de un proceso civil a uno criminal”, explicó el Primer Circuito cuando DHS, quien durante este proceso fue contactado directamente por el ‘realtor’ sobre su alegado empleado, confirmó que el acusado no era empleado de esa agencia federal ni estaba autorizado a tramitar un contrato de arrendamiento en su nombre.

Finalmente, el hombre se declaró culpable de todos los cargos, tras lo cual se hizo el informe presentencia, en el que el oficial probatorio estimó la pérdida por el fraude en $90,000 y recomendó entre 12 a 18 meses de cárcel. Besosa impuso la pena de 18 meses de cárcel, pero ordenó una restitución de $30,605.19. El acusado apeló alegando que la sentencia era “sustancialmente irrazonable” y en lo que era la restitución “excesiva”.

El Primer Circuito explicó que, en casos de fraude, se debe considerar la “pérdida planificada”, que en este caso era la totalidad de la posible renta en esos 12 meses, que fue estimada en $90,000 por el oficial probatorio, quien describió al acusado como “un verdadero artista del fraude (true con artist)” porque no tenía intención alguna de pagar nada del contrato de arrendamiento.

Al impugnar la alegada sentencia “excesiva” de 18 meses de cárcel, el acusado enumeró factores como su educación universitaria, su buena relación con un hijo y que las sentencias en Puerto Rico por casos similares suelen ser de probatoria, pero en opinión del Primer Circuito el razonamiento del juez era “plausible”, y estos incluían la mendacidad del convicto en este caso y que se trataba del primer caso que conocía de este tipo, en el que el acusado se hacía pasar por un empleado federal para cometer fraude.

El Primer Circuito solamente alteró la sentencia de Besosa en la pena de restitución para bajarle $605.19 que correspondían a los gastos de viaje del dueño del apartamento cuando viajó de Florida a Puerto Rico para el caso de desahucio, esto luego de que fiscalía federal desistiera de insistir en el cobro de esa partida y porque fue «impropiamente» incluida.