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Fallo supremo a favor de la libertad de expresión en caso de oración en una escuela pública

Joseph Kennedy, quien es entrenador de football, oraba en medio de partidos de su equipo, a pesar de que se le instruyó que no debía hacerlo.

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Por Daniel Rivera Vargas

En un caso relacionado a la libertad de expresión y a la separación de iglesia y estado, el Tribunal Supremo de Estados Unidos falló a favor de un asistente de entrenador de football de una escuela pública que oraba en medio de partidos de su equipo, a pesar de que se le instruyó que no debía hacerlo.

Lee la opinión de Kennedy v. Bremerton School District

«El respeto por las expresiones religiosas es indispensable para la vida en una República libre y diversa, ya sean esas expresiones tienen lugar en un santuario o en un campo, y manifestarse a través de la palabra hablada o una cabeza inclinada. Aquí una entidad gubernamental trató de castigar a un individuo por participar en una observancia religiosa breve, silenciosa y personal doblemente protegida por las Cláusulas de Libre Ejercicio y Libertad de Expresión de la Primera Enmienda», reza la opinión escrita por el juez Neil Gorsuch.

Según se relata en la decisión, el entrenador Joseph Kennedy oraba en el campo de juego de la escuela Bremerton desde el 2008 al 2015, cuando el distrito escolar se entera y la ordena desistir. El entrenador lo piensa, primero acepta, y luego se arrepiente y dice que continuará con sus oraciones. Eventualmente, después de diversos incidentes, es suspendido.

“Tanto las Cláusulas de Libre Ejercicio como las de Libertad de Expresión de la Primera Enmienda protege expresiones como la del Sr. Kennedy. Tampoco una comprensión adecuada de la Cláusula de Establecimiento (de religión oficial) de la Enmienda requiere que el gobierno señale el discurso religioso principal para un desfavor especial. La Constitución y lo mejor de nuestras tradiciones aconsejan el respeto mutuo y la tolerancia, no la censura y la represión, tanto para las opiniones religiosas como para las no religiosas», sostuvo la opinión que agrupa a los seis jueces conservadores.

Aunque la opinión de la mayoría indica que la controversia le costó el empleo al entrenador Joseph Kennedy por un acto “tranquilo” de oración, en la disidente de la firma de la jueza Sonia Sotomayor se plantea que la escuela Bremerton no renovó el contrato luego de numerosos incidentes relacionados a actos de oración en los que se congregaba a medios de comunicación, que llegaron a motivar a grupos satánicos  a solicitar espacio para actividades similares, y de que llevo al jefe de entrenadores de la escuela a renunciar por miedo a ser tiroteados, y que la escuela hiciera diversos intentos para lograr un acomodo razonable para Kennedy.

“(La opinión) eleva el interés de un individuo en el ejercicio religioso personal, en el momento y lugar exactos de la elección de ese individuo, sobre el interés de la sociedad en proteger la separación entre la iglesia y el estado, erosionando las protecciones para la libertad religiosa para todos», expresa Sotomayor.

El problema que se plantea en la opinión que reúne a los tres jueces liberales, es que se rechaza la larga trayectoria de preocupaciones relacionadas al establecimiento de una religión oficial, y le hace un flaco servicio a las escuelas, a los jóvenes y a la separación de iglesia y estado.

«La decisión es particularmente equivocada porque eleva los derechos religiosos de un funcionario de una escuela, que aceptó voluntariamente el empleo público y los límites que conlleva el empleo público, por encima de los de su estudiantes, que están obligados a asistir a la escuela y que esta Corte ha reconocido durante mucho tiempo que son particularmente vulnerables y merece protección. Al hacerlo, la Corte nos coloca aún más en un camino peligroso al obligar a los Estados a enredarse ellos mismos con la religión, con todos nuestros derechos colgando en el equilibrio”, sostuvo Sotomayor.