La “agenda gay” está inconclusa: Lcda. Amarilys Pagán comparte experiencias de cabildeo

LGBTTLa licenciada y co-fundadora de la organización Matria, Amárilys Pagán, compartió con los estudiantes de la Clínica de Asistencia Legal de la Escuela de Derecho de la Universidad de Puerto Rico sus experiencias como activista y cabildera a favor de la comunidad LGBTT.

El diálogo se llevó a cabo en la misma Escuela y se centró en las experiencias de la activista como parte del Comité Amplio para la Búsqueda de la Equidad (CABE) que gestó el cabildeo a favor de los proyectos 437 y 488 (Ley Núm. 23 de 2013), de discrimen en el empleo y ley 54 respectivamente; y cuya voz fue vital para contrarrestar las fuerzas de grupos principalmente religiosos, que estaban en contra de su aprobación.

Pagán interpeló a los estudiantes sobre qué pensaban que debía hacer un legislador antes de proponer una ley. La respuesta, no se hizo esperar: “conocer las necesidades de la población”, puntualizó.

“Uno esperaría, que todo proyecto de ley tome en cuenta los principios y valores de la constitución, las necesidades reales del país y las estadísticas -no las estadísticas de los votos que les da cada grupo–, sino estadísticas de trabajo, seguridad, salud, etc.”.

Pagán también añadió que se esperaría que la discusión de proyectos que conceden derechos a comunidades discriminadas gire en torno a factores objetivos pero que la realidad es que el proceso está viciado por elementos religiosos, económicos y partidistas. Así ejemplificó que si existe un 45% de familias bajo nivel de pobreza y sobre quienes no se desarrollan proyectos de asistencia, no se podría decir que en la isla existen procesos democráticos, sino que un 1% está tomando decisiones por la población entera.

Ante esa realidad opera CABE. En un trabajo cabildero que según Pagán “nunca termina”.

“No hablamos de igualdad, hablamos de equidad pues esta reconoce que hay una diversidad, que la diversidad puede provocar desigualdad y que el sistema debe crear las condiciones para que no exista la desigualdad que sufren ciertas personas… ¿Que la comunidad gay tiene una agenda? Claro que hay una agenda gay y no se va a acabar hasta que se alcance la equidad”.

CABE es un grupo de trabajo que incluye organizaciones comunitarias y sujetos, así como organizaciones LGBTT y asociaciones profesionales que apoyan los derechos humanos de las comunidades LGBTT.

Trabajo de cabildeo por los proyectos 488 (Ley Núm. 23 de 2013) y 238 (Ley Núm. 22 de 2013)

Pagán relató que lejos de consultarle a la comunidad LGBTT sobre los dos proyectos de adopción y ley 54, los miembros y miembras de CABE se sorprendieron al anunciarse en los medios de comunicación.

Ante esa realidad y la oposición latente de grupos religiosos, se activó un proyecto estratégico para conseguir la aprobación de las leyes, y para impedir que durante el proceso legislativo se lacerara el lenguaje de las mismas.

“Entendíamos que no respaldarlos y dejarlos que se estancaran era retrasar los derechos de la comunidad LGBTT”.

Pagán aprovechó las vivencias en torno a los proyectos para explicar sobre el proceso legislativo, el número de legisladores necesarios para que se aprobara el proyecto y el proceso arduo de interpelarlos para inquirirles sobre su posición en cuanto a los proyectos y explicarles y educarles sobre la importancia de los derechos a la comunidad LGBTT. “Nos da mucho trabajo conseguir a esas personas. Algunas no te atienden o a veces te atienden pero dicen que van a votar en contra por razones que no tienen lógica”.

La otrora activista explicó que también deben enfrentarse a la gran influencia de los grupos religiosos que también cabildean agresivamente cuando este tipo de leyes están bajo el proceso legislativo. En ese sentido, explicó, que fue necesario establecer estrategias dirigidas a contrarrestar esta oposición. Entre ellas, el compartir información con los medios de forma clara, el conteo de votos de posibles legisladores en contra o a favor, la creación de perfiles de estos funcionarios y el monitoreo activo de medios, entre otros. También explicó que son necesarias todas las formas de creatividad que puedan generarse, como pasquinar.

Sobre la aprobación de los proyectos, relató que durante los momentos previos a la aprobación, mucho se discutió sobre cómo el sector religioso y en contra de los proyectos, suponía una mayoría a quienes abogaban por el mismo y a la comunidad afectada por la falta de protección que ambos proyectos proponían. Las cuestiones de derechos humanos no pueden estar relegadas a las mayorías, explicó:

“En derechos humanos no es la mayoría la que manda. El discrimen y la exclusión social son determinantes sociales de la salud y representan un determinante social de la salud pública”.

“Por eso los derechos humanos no los determina la mayoría, porque la mayoría era la que oprimía a los negros, la mayoría era la que le negaba los votos a las mujeres. Los derechos humanos no se determinan por lo que una mayoría -ciega por los prejuicios- quiera. Cuando tienes una minoría oprimida, desde las necesidades de esa minoría es que hay que tomar las decisiones”.

Pagán finalizó dando consejos a los estudiantes para comenzar labores de cabildeo de proyectos. Entre ellos:

  1. Dar seguimiento al desarrollo de los proyectos
  2. Identificar riesgos a la integridad de los proyectos y tomar medidas preventivas
  3. Analizar el lenguaje e implicaciones de cambios propuestos y hacer recomendaciones al respecto
  4. Convocar público a vistas legislativas y a sesiones de votación de proyectos
  5. Crear comités multidisciplinarios que apoyen el cabildeo

“No he visto ningún niño salir del vientre con una cruz en la mano, es una elección, si la orientación sexual es una elección y no merece protección, la religión tampoco,” comentó la Lcda. Amarilys Pagán.

A preguntas de un estudiante, la activista mencionó los retos a los que se enfrentan las organizaciones que quieren cabildear a favor del actual proyecto 437, que busca legalizar la adopción de niños y niñas por parejas del mismo sexo. Esta expresó, “existen dos retos grandes de cara a la aprobación de ese proyecto. El primero, que en la legislatura hay personas que trabajaron con el proyecto 488 o el 238 y no quieren volver a votar en nada que tenga que ver con la comunidad gay porque piensan que a los votantes religiosos se les olvidará que votaron por eso, tampoco quieren volver a vivir el ambiente hostil que había en el Capitolio; y segundo, que hay gente en las comunidades LGBTT que piensa que ya se logró lo que se quería lograr”, indicó.

Continuó, “creen que las leyes aprobadas nos protegen de todo. Nos acostumbramos a pensar desde la marginalidad, pero la realidad es que nos falta más de la mitad del trabajo”, aclaró.

A %d blogueros les gusta esto: