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Un turno al bate

Con los cambios en las relaciones entre los Estados Unidos y Cuba anunciados el 17 de diciembre pasado, surge un nuevo escenario económico para Puerto Rico en medio de la mayor crisis económica de nuestro tiempo

Por Ana Teresa Toro
Para Microjuris.com

Turno al bate
Ilustración: Ramses Morales Izquierdo

«Fue un milagro de San Lázaro». Así dijeron muchos y otros más prendieron velas. Así lo dijo el escritor cubano Leonardo Padura, un día después de que el presidente estadounidense Barack Obama y el cubano Raúl Castro anunciaran la apertura de un camino a la normalización de las relaciones entre ambos países, que rompieron cualquier tipo de vínculo desde el 1961. El inesperado anuncio ocurrió el 17 de diciembre pasado, fecha en la que el pueblo cubano celebra a este santo que encontró sincretismo en la tradición yoruba con Babalú Ayé, una de las principales deidades del panteón afrocubano, conocida sobre todo por su poder como gestor de milagros y sanador de enfermedades. Tras el anuncio,  con una mezcla de alivio y emoción, Padura relató cómo su madre adjudicó el evento al santo milagrero.

Y es que tanto en política, como en cualquier escenario social donde se busque trascender una fractura muy profunda, los valores simbólicos y culturales traen consigo un peso difícil de cuantificar pero imposible de ignorar. De ahí que los puertorriqueños tengamos frente a nosotros una oportunidad irrepetible no sólo de afianzar una conexión con el pueblo cubano que nunca se ha perdido del todo, sino de a su vez, identificar nuestras fortalezas y puntos de encuentro como pueblos para estrechar vínculos de todo tipo a la luz del nuevo escenario.

Después de todo, el Caribe antillano siempre ha sido un microcosmos desde el cual analizar y ver lo que pudieron haber sido todos los posibles destinos de los países latinoamericanos, siendo Cuba y Puerto Rico los extremos de esa ecuación. Hay una hermandad por contraste que bien pudiera sentar las bases para nuevas relaciones que se nutran de los vínculos culturales, pero que los trasciendan a las esferas económicas y de mutuo crecimiento. Pues si en este momento en Puerto Rico se cruza el charco con urgencia y desesperación, es importante recordar que hay un charco más pequeño, más cercano que bien pudiera cruzarse con iguales oportunidades de éxito.

Los cambios ya se han comenzado a concretar, desde el anuncio con el que se pretendió comenzar la ruta para dejar atrás casi 55 años de embargo (establecido en el 1962) y rupturas que fueron desde lo más íntimo (la familia) hasta la posibilidad de desarrollo y crecimiento económico. Los diálogos diplomáticos secretos, que comenzaron en el 2013, culminaron con un discurso en el que ambos países parecían salir airosos. Cuba por un lado se mostraba triunfante dentro de su resistencia a la presión económica y política del país más poderoso del mundo, mientras que los Estados Unidos se mostraba benevolente y consciente de la derrota de sus políticas y la falta de posibilidades de éstas de cara al mundo moderno.

El paso más reciente ocurrió el pasado 20 de julio, fecha en que quedaron inauguradas las embajadas en ambos países. En Cuba, por ejemplo, era posible ver en las calles carros con pegatinas de la bandera estadounidense o personas luciendo camisetas con dicho símbolo; sin embargo, ver la bandera ondeando era impensable para muchos. Tanto o más como lo ha sido ver gestos concretos como el establecimiento de relaciones bancarias entre el Banco Internacional de Comercio de Cuba y el Banco Stonegate de Florida, o el inicio de la apertura en el campo de las comunicaciones con acuerdos para llamadas directas que se inició en febrero de este año. Incluso, otros menores pero igualmente significativos como la entrada del servicio de televisión por Internet, Netflix a territorio cubano. Son procesos lentos, sobre todo en el campo de las comunicaciones, ya que se estima que menos de un 25% de los cubanos hoy día tiene acceso a Internet y la infraestructura requerirá remodelación total. Pero el ritmo, no implica pausa alguna y por el contrario, evidencia con cada nueva apertura que los procesos históricos no se pueden detener.

A esto se suma la histórica participación de Cuba en La Cumbre de las Américas en abril pasado, así como la visita del gobernador de Nueva York, Andrew Cuomo a La Habana en lo que constituyó otro gesto concreto de dar seguimiento a las posibilidades de apertura que no se verán del todo resueltas hasta que el Congreso de los Estados Unidos legisle a favor del fin del embargo. Pero incluso, en este caso, ya fue radicado el pasado mes de julio un proyecto bipartita que busca lograr este paso indispensable para una verdadera apertura. Mientras, ya comienzan a establecerse poco a poco los vuelos directos, las rutas de cruceros y más lentamente la posibilidad del uso tarjetas de crédito, en una serie de pasos que no le son ajenos a Puerto Rico. No sólo por nuestra cercanía geográfica y cultural, sino por la notable presencia económica que ha tenido el pueblo cubano con nuestra isla y por la posibilidad de desarrollo que nuestra propia región nos ofrece. Es nuestro turno al bate.

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Separa la fecha del 4 y 5 de noviembre de 2015
Para detalles, pendiente a #ConfluenciaCuba de Microjuris.com

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