Tribunal de Utah declara matrimonio póstumo entre dos mujeres

El juez Patrick Corum determinó que dos mujeres que vivieron juntas por 50 años fueron una pareja legalmente casada, de forma póstuma, meses después de que una de ellas falleciera.

Bonnie Foerster conoció a Beverly Grossaint en enero de 1968 en la ciudad de Nueva York en circunstancias desafortunadas: Foerster escapaba de un marido abusivo. Cuando Grossaint la vio por primera vez, Foerster tenía costillas rotas y llevaba gafas oscuras para ocultarsus ojos ennegrecidos.

“Dos segundos [después de que nos presentaron], ella regresó y me dijo que me quitara las malditas gafas de sol”, dijo Foerster. Cuando lo hizo, “[Beverly] dijo: ‘Puedo ver tu alma’. Y me enamoré. Miré sus ojos azules y me enamoré”. Los Ambas se mudaron juntas poco después de esa reunión.

La ley de Utah permite que un compañero busque el reconocimiento de un matrimonio póstumo dentro de un año de la muerte de su pareja o al final de la relación, según publicó el diario Washington Post.

El juez Corum citó varias razones para reconocer el matrimonio. Entre estas, que la pareja había vivido en una sola casa, había agrupado sus finanzas, se habían ayudado mutuamente, y que fueron tratadas como casadas ​​por familiares, amigos y vecinos.

Además, Foerster señaló que Grossaint ayudó a cuidarla durante 29 cirugías de espalda, cáncer de mama y de cuello uterino, la pérdida de su vista y una rara infección ósea que llevó a la amputación de sus piernas. En los últimos tres años, Foerster ayudó a cuidar a Grossaint cuando sufría de enfisema y enfermedad cardíaca.

La pareja había conversado sobre el matrimonio pero postergaron la idea cuando la salud de Grossaint degeneró, según el obispo Terry Elkington de Salt Lake City. Foerster le dijo al Washington Post que heredará las pertenencias de Grossaint debido a la decisión, pero que no habrá ningún otro beneficio financiero. Su abogado, el Lcdo. Roger Hoole, es un viejo amigo de Foerster.

“Esto no es algo político para mí, sólo pensé que su relación debería ser reconocida”, expresó el Lcdo. Hoole al Washington Post. “Independientemente de la posición que uno adopte en estos asuntos, es difícil no ser feliz con alguien cuya relación de cinco décadas se reconoce legalmente después de la larga lucha que han atravesado”.

A %d blogueros les gusta esto: