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La abogacía al servicio social y comunitario

La Fundación McConnell Valdés buscará aumentar el impacto social de sus contribuciones benéficas y servicios legales de su programa Pro Bono.

A lo largo de 75 años de trayectoria, McConnell Valdés LLC, fundada en 1946 por los abogados Herbert McConnell y Adolfo «Wally» Valdés, se ha distinguido por su liderazgo, convirtiéndose así en el bufete más grande del Caribe.

Mas su interminable aportación social ha sido su norte desde su fundación justo cuando en Puerto Rico se embarcaba en un proceso de industrialización, que atraería actividad manufacturera del sector financiero, así como tecnologías industriales.

El licenciado Arturo García-Solá, director general de McConnell Valdés LLC, en entrevista con Microjuris, recordó que su aportación social nace en aquel entonces con el propósito de promover la justicia social y las iniciativas de servicio comunitario.

Esto es algo que McConnell Valdés LLC ha hecho toda la vida. Esto no es una idea mía. Sería falso pretender que la administración actual de la firma implementó estos procesos y esta política de ayuda a la comunidad. Esto viene desde la fundación. La firma comienza hace 75 años, somos la más antigua, y desde que yo recuerdo ya había esa cultura comunitaria. Creo que un poco comienza con la forma en cómo se establece la firma”, recordó el licenciado García-Solá en entrevista con Microjuris.

De la mano con el progreso económico de Puerto Rico

McConnell Valdés LLC se fundó en momentos en que Puerto Rico estaba desarrollándose económicamente, particularmente cuando comenzó el proyecto social Manos a la Obra («Operation Bootstrap»). Fue una etapa muy importante para la industrialización de la isla en la cual el gobierno local se enfocó en salir de la economía agrícola y ganadera por considerarla insostenible. De ahí, precisamente en sus inicios, surge en el bufete una conciencia social de la pobreza.

En la imagen se muestra una comparación de Hato Rey durante el 1949 versus el 2021.

La firma se establece cuando en Puerto Rico estaba comenzando el proyecto Operation Bootstrap (Manos a la Obra) para impulsar a Puerto Rico hacia una economía más estable y menos agrícola, pero más diversificada. De ahí surge una conciencia social de la pobreza. Antes de eso la firma no estaba en Hato Rey porque Hato Rey no existía… Así que, estábamos en el Viejo San Juan. Pero, había pobreza alrededor. De ahí comienza el desarrollo manufacturero de desarrollo social”, destacó García-Solá.

La primera iniciativa, y única en Puerto Rico, oficialmente organizada en el 2006, fue el Programa Pro Bono. A partir de esa fecha, han contribuido con más de 16,000 horas de asistencia legal, equivalente a más de $3.5 millones, a más de 400 organizaciones sin fines de lucro.

Sus servicios van desde la redacción y revisión de contratos, preparación de solicitudes de exención de impuestos de Puerto Rico y los Estados Unidos hasta asesoramiento en propiedad intelectual y asistencia en derecho laboral.

Algunas de las instituciones líderes que han ayudado son United Way de Puerto Rico, Community Foundation of Puerto Rico y la Fundación Ángel Ramos, entre otras.

“La primera iniciativa colectiva bien dirigida que lanzamos fue nuestro Programa Pro Bono, como existe en todas las firmas legales de Estados Unidos, al día de hoy ya son 16 años, le hemos dado servicios a 400 fundaciones sin fines de lucro para ayudarlas a ser mejores instituciones y que puedan cumplir con todos los requisitos para que mantengan su exención”, destacó.

También, han establecido la Beca McConnell Valdés/Antonio Escudero Viera la cual se creó en el 2016 con el propósito de ofrecer ayuda económica a estudiantes de derecho de segundo y tercer año de la Escuela de Derecho de la Universidad de Puerto Rico (UPR), que demuestren necesidad económica, aprovechamiento académico, liderazgo e interés en el servicio comunitario.

“Nosotros tenemos dos organizaciones que nos ayudan a determinar con quién vamos a trabajar porque tienen que estar certificadas. Pero, también pueden llegar a través del programa como tal. Entonces, hacemos una entrevista en donde les pasamos por un cotejo de conflicto como si fuera un cliente de la oficina”, dijo.

El rol de la Fundación McConnell Valdés

La Fundación McConnell Valdés tendrá como rol principal apoyar a organizaciones sin fines de lucro que sirven a comunidades necesitadas y a personas en desventaja económica en Puerto Rico.

De igual forma, su enfoque será enriquecer y apoyar oportunidades, iniciativas y programas para las y los puertorriqueños en las siguientes áreas centrales: las artes, la educación, el acceso a la justicia, conservación y desarrollo comunitario.

“La fundación va a ser como especie de sombrilla que va a reunir tres programas importantes de la firma. El primero es el Programa Pro Bono, que ahora mismo está bajo la firma, -nosotros estamos certificados por el Tribunal Supremo, y las horas que ellos donan les cuentan para el requisito de trabajo social, y de los bufetes grandes somos los únicos-. El segundo programa que vamos a pasar a la fundación es el programa de Beca McConnell Valdés/Antonio Escudero Viera. La firma a través de los años ha tenido un programa bastante importante de auspicios y donaciones a instituciones sin fines de lucro. Ahí surgen porque a nosotros nos solicitan el auspicio y ya nos conocen, ya saben que tenemos este programa y todos los años se donan entre $60 mil a $100 mil a instituciones sin fines de lucro. Eso es por encima del trabajo pro bono. Ese sería el tercer programa que estará bajo la fundación”, comentó.

García-Solá explicó que lo estarán gestionando a través de donativos para poder seguir nutriendo los programas. “Estamos el proceso de obtener la certificación para recibir donativos. La firma está en proceso de obtener la certificación de la exención estatal y federal para entonces poder recibir donativos, y sumando a lo donativos de la firma, queremos tener mayores fondos”, explicó.

Una ayuda historia después del huracán María

De igual forma, el licenciado recordó que después de los estragos ocasionados por el huracán María un grupo de jóvenes del bufete se expresaron a favor de canalizar ayudas para diferentes comunidades.

Por lo tanto, en el 2018, para ayudar a mitigar los efectos catastróficos de los huracanes Irma y María, también establecieron el Fondo de Ayuda para Desastres de McV para apoyar a organizaciones sin fines de lucro con iniciativas y programas en comunidades con extrema necesidad de servicios humanos básicos.

En la actualidad, a través de la Fundación McConnell Valdés, se buscará aumentar el impacto social de sus contribuciones benéficas y servicios legales de su programa pro bono.

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