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Comparte los retos de ser madre y estudiante de Derecho

Por el Día de las Madres, la ahora licenciada Norma Rivera Rivera resalta las experiencias que vivió como madre y alumna de la Escuela de Derecho de la UPR.

Por Valeria Alicea Guzmán

Para una madre y estudiante de Derecho, los retos no solo se limitan a comprender y aprender sobre el quehacer jurídico. En el caso de la licenciada Nomara Rivera Rivera, fue un desafío crear un balance entre las responsabilidades que exige la maternidad y los estudios en Derecho.

“Para mí era imposible entrar a la escuela de Derecho. Primero, por el reto económico. Segundo, por el idioma y por el factor de que era madre. Cuando miro hacia atrás esos retos, lágrimas, aumento de peso, pérdida de cabello, ansiedad, tengo la certeza de que Dios estuvo siempre”, expresó la ahora abogada notaria.

Rivera Rivera, quien es natural de Orocovis, se convirtió en madre a los 17 años. Aseguró que su hijo Yadiel no fue una limitación, sino una motivación. Tras completar con honores un bachillerato en Relaciones Laborales en la Universidad de Puerto Rico en Río Piedras (UPR), Rivera Rivera decidió que quería cumplir su sueño de ser la primera abogada en su familia.

“Como tenía el reto económico, sabía que podía solicitar para la UPR porque todas las demás eran bastante costosas. Una vez entré, el reto fue cuando mi mamá me dice: ‘Felicidades, estamos celebrando. Y, ¿cómo vas a pagar esto? Ese reto económico estaba’”, contó.

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Además de tener que manejar los estudios, el trabajo y su rol de madre, la licenciada aseguró que tuvo que enfrentar los retos que representaba ser paciente de neurología.

“Ese primer semestre yo me enfermé muchísimo. Soy paciente de neurología y la epilepsia se me activó constantemente. Cuando fui al neurólogo, me dijo: ‘Realmente no es la epilepsia. Eres tú con los ataques de ansiedad de que no puedes controlar el estrés de tanta lectura y tienes que hacer un balance’”, compartió la abogada, quien también practica el derecho notarial.

Asimismo, afirmó que en el transcurso aprendió que es fundamental tener un tiempo para sí misma y para la familia.  “La escuela no lo es todo, los estudios no son todo. También está tu vida y tu salud”, agregó.

La planificación como herramienta

Siempre con agenda en mano, viajaba en el Tren Urbano para llegar al recinto riopedrense y asistir a sus clases. El apoyo de su esposo y la planificación fungieron como pieza clave para manejar el tiempo, que era muy limitado.

Sin embargo, indicó que la falta de disponibilidad no le permitió desenvolverse en los programas y clases que ofrece la institución.

“No pude coger clases que hubiese querido coger por la cuestión del horario. Había clases que solo se daban nocturnas, pero yo tenía la responsabilidad de cumplir con mi hijo, con mi familia, con los demás deberes. Otro de los retos fue que no pude participar de los probonos. No porque yo no quería. Realmente, porque tenía el reto económico y porque no tenía tiempo”, sostuvo.

Pese a que el no tener experiencias extracurriculares en el campo del Derecho fue un reto para buscar oportunidades en el área laboral, mencionó que le sirvió de motivación para emprender en la práctica privada.

“Mi hijo no me robó experiencia laboral. Mi hijo me dotó de experiencias. Él me enseñó otras áreas de la vida, a ser empática, a tener buenas relaciones, a cultivar esa comunicación efectiva”, concluyó.

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