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«Yo me siento bien incómoda de que traten a los compañeros como criminales»

El Cuerpo de Procuradores de la Abogacía y la Notaría es un grupo actualmente compuesto de 13 abogados y abogadas que orientan y ayudan a colegas suyos en medio de algún procesamiento ético.

Por Daniel Rivera Vargas

“¿Cuánto me queda? Tengo que vender lo que tengo, el apartamento, el carro…”

Con estas preocupaciones y vislumbrando el fin, algunos letrados abordan a los procuradores y procuradoras del Colegio de Abogados y Abogadas de Puerto Rico (CAAPR), esto en medio de procesos disciplinarios que pueden tener repercusiones administrativas, civiles, criminales y la pérdida de la licencia de abogado, según explicó Daisy Calcaño López, quien además de ser la presidenta del CAAPR lleva años ayudando de forma pro bono a abogados y abogadas en casos éticos.

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El Cuerpo de Procuradores de la Abogacía y la Notaría del CAAPR es un grupo actualmente compuesto de 13 abogados que orientan y ayudan a colegas suyos en medio de algún procesamiento ético, explicó Calcaño López.

Aunque el CAAPR ha anunciado en sus redes sociales que ya han ayudado a unos 200 abogados, la presidenta específicó a Microjuris que desde la creación del grupo en 2019 se han atendido unos 202 casos, de los cuales 113 permanecen activos.

“Desde el 2004 teníamos la figura de una persona que atendía y se reconocía como el procurador y procuradora del abogado. Esa persona daba consulta, asesoraba, pero no se inmiscuía en la representación completa del abogado y abogada, daba modelos y recomendaciones de cómo atender las quejas. Cuando asumo la primera vicepresidencia en septiembre de 2918, el presidente entrante, licenciado (Edgardo) Román, me pidió que evaluara la función del procurador, puesto que ya yo llevo 20 años representando a compañeros y compañeras en casos probono, y que evaluará el trabajo que se estaba realizando. Luego de esa evaluación, le sugerí al presidente que se creara un cuerpo de procuradores”, recordó Calcaño López.

Precisó que ese cuerpo de procuradores se creó en enero de 2019 y tiene actualmente 13 integrantes, aunque mucho del trabajo recae todavía en la propia presidenta y en licenciados como Raúl Rodríguez Quiles y Donald Milán Guindin. Además, hay otros abogados y abogadas que han dado apoyo, sin ser parte directa del cuerpo de procuradores, como notarios y notarias del Instituto del Notariado Puertorriqueño del Colegio, dijo.

Los 202 casos que se han atendido son de diferente naturaleza, desde la queja, cuando llegan a la etapa de querella, en etapa investigativa de la oficina del procurador, o los notarios que no cumplen con la subsanación de la obra notarial, que son referidos por el Tribunal Supremo para que se investiguen como desacatos, algunos de ellos de naturaleza criminal.

“Yo me siento bien incómoda de que traten a los compañeros como criminales, no lo somos”, sostuvo. “Nos quedan como cinco casos de desacato criminal. Hemos llegado al Supremo en uno de esos casos, de una notaria de 90 años, que falleció en diciembre”, sostuvo la presidenta.

Algunos casos atendidos por los procuradores son de personas enfermas, muy mayores de edad, sin conocimiento de tecnología, que viven del seguro social y ya no tienen oficinas, dijo. A veces, en casos notariales, la presidenta misma ha ido al archivo notarial a trabajar la reconstrucción de protocolos y la subsanación de deficiencias y, con donativos que recibe el CAAPR, pagar las deudas arancelarias que tenga ese notario o sufragar el costo de encuadernar los protocolos.

“Nosotros entendemos que debemos sensibilizarnos en este proceso. La mayoría de los casos en esta etapa son compañeros con condiciones de salud serias, con una economía quebrantada, y llegamos a preparar ese plan de trabajo, muchas veces a reconstruir protocolos, a representarlos tanto en casos de desacato criminal como de civil”, comentó la presidenta.

Los logros van desde el archivo de casos disciplinarios, a atender problemas de salud de abogados, a que la sanción impuesta sea mínima, como el caso de un notario que otorgo un poder a una persona fallecida, narró la letrada.

“Estos son los casos más difíciles que puede llevar un abogado”, dijo Calcaño López. “Tienes todo lo que significa para esa persona la profesión de la abogacía en tus manos. Esa persona confía en ti, en muchas ocasiones hay que ser un poco psicológico, darle esperanza, identificar las fortalezas, las debilidades. No es fácil buscar la manera de levantar las manos y pedir disculpas, pero ese arrepentimiento genuino, el Supremo lo va a entender como una atenuante y la reputación de esa persona, en la comunidad jurídica, en la comunidad general, si es una queja frívola, si mitigó hay 32 defensas y atenuantes, y las tienes ahí”, sostuvo.

Explicó que el trabajo de los procuradores y del colegio no se limita a atender casos disciplinarios. También se atienden dudas de abogados que no están seguros cuál es el proceder ético correcto. Esos a veces se refieren directamente a las comisiones que trabajan cada área del derecho del Colegio, dijo la presidenta.

La existencia de los procuradores tampoco es una renuncia del CAAPR a la función de asistir a la sociedad en la evaluación ética de abogados, dijo Calcaño López. Recordó que la Comisión de Ética del Colegio, creada por la Ley 109 de 2014, es actualmente presidida por la exjueza, Sylvette Quiñones Mari.

Para abogados y abogadas interesados en ser parte del cuerpo de procuradores, o capacitarse para ayudar a otros en casos disciplinarios, habrá un adiestramiento el 6 de agosto en el CAAPR desde las 8:30 a.m. a 12:00  m.d.

“Es una labor solidaria. Aspiramos a la sensibilización de la profesión, aspiramos a que realmente, como el Tribunal Supremo expresó en In re Vissepó, que debajo de cada juez y jueza hay un ser humano, pues debajo de cada vestimenta de abogado y abogada que litiga todos los días, que es el actor principal del acceso a la justicia, hay un ser humano, y los seres humanos cometemos errores”, reflexionó.

Personas interesadas en saber más sobre los procuradores y procuradoras pueden llamar al Colegio de Abogados, al (787) 721-3358.

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