Encontrar una sola definición de maternidad es una tarea complicada. Cada madre experimenta experiencias y circunstancias distintas. Cada madre tiene su historia.
Hay quienes reconocen que ser madre es el más grande acto de amor. Hay quienes también resaltan que es una experiencia cargada de retos e incertidumbre. Pero, ¿qué sucede cuando eres madre y profesional del derecho?
Para la licenciada Karen Cardona Rodríguez, quien es madre de un niño, la maternidad es un proceso gratificante, pero que trajo consigo el reto de decidir entre su futuro laboral o ser madre.
«Sé que la experiencia de cada mamá que trabaja, y más en el campo del derecho, es diferente y unas son más cuesta arriba que otras. […] Me he visto en la obligación de rechazar empleos tanto en el gobierno federal como en servicios legales del gobierno y en el tribunal. Me he visto en la obligación de rechazar ofertas de empleo y con buena paga. […] Fue un proceso duro porque tuve que decidir entre cojo una oferta de empleo espectacular en San Juan, en los mejores bufetes y crezco profesionalmente, o escojo a mi familia», expresó.
Cardona Rodríguez mencionó que tener una familia y un trabajo con horario fijo no eran compatibles.
«Quizás otra persona sí lo hubiese hecho porque quizás tiene unos abuelos que no trabajan y pueden cuidar de su hijo, puede pagar un cuido o tiene la capacidad económica de pagar una niñera 24/7. En mi caso, mi realidad era poner al nene en un cuido y trabajar. Pero, ¿qué sucedía cuando el niño se enfermaba y no lo podía llevar a un cuido?», cuestionó.
La abogada contó que su madre y padre trabajan en sus propios negocios. Aunque fungen como parte de su red de apoyo, indicó que no es posible que asuman la responsabilidad de cuidar de su hijo por un tiempo prolongado mientras ella trabaja.
«Mi nene ha estado enfermo dos semanas. En esas dos semanas, ¿quién se queda con mi nene para yo poder irme a trabajar en un horario de 8:00 a.m. a 5:00 p.m.? Ahí es donde he visto las piedritas en el camino en el ámbito laboral, y tuve que tomar la decisión de seguir por mi cuenta y seguir en la práctica privada», compartió.
Un ‘play yard’ se convirtió en parte indispensable de la decoración de su oficina, que quizás de ejercer otra profesión no tuviese esta oportunidad. Agradece que el ser abogada le brinda la flexibilidad para poder cuidar de su hijo, pero aún así representa un reto. «Me he llevado a mi nene a la oficina, pero es difícil. Es difícil estar en una reunión con un cliente y poner todas mis antenitas».
Asimismo, relató que conoce de empresas que reconocen los desafíos de la maternidad y brindan apoyo a las madres.
«Pero hay que ser realista. Yo no puedo llevar al tribunal a mi hijo a un juicio en el que voy a estar tres o cuatro horas. Hay lugares en los que un bebe o un niño no puede estar. Requieren de una rutina y espacios. Aunque las empresas sean ‘mother friendly’, no nos pueden dar ese espacio a las mamás. Lamentablemente tenemos que lidiar con lo que tenemos en el momento», aseguró.
Un fallo cultural
Cardona Rodríguez explicó que la cultura y el factor social impone más responsabilidad en las madres, que a veces les impide poder desarrollarse profesionalmente.
«Hay muchas familias que ahora en 2023 que papá tiene las mismas responsabilidades que mamá y algunas veces hasta se hecha más la carga que mamá, pero la cultura mayormente es machista y en la cual mamá casi siempre termina con el 80% de la carga», explicó.
Agregó que, hasta que esta realidad no cambie, las madres continuarán enfrentando obstáculos en el campo laboral.
«Ningún puesto de trabajo y ningún dinero del mundo va a ser más importante que los hijos. Por lo tanto, en el momento en que una decida ser mamá y quiere crecer profesionalmente hay que tener pensado ese balance», sostuvo.
La licenciada reiteró que la experiencia de ser abogada y madre es gratificante, pues le da la flexibilidad para poder ser madre y su propia jefa.
«El ser abogada me ha dado esa libertad de ser abogada y trabajar por mi cuenta. Quizás no genero lo mismo que un abogado en San Juan en un bufete, pero sí ha sido gratificante y me ha dado la oportunidad de ser madre 24/7, y en un futuro poder tener un segundo bebe», aclaró.
Cuando una empresa reconoce la maternidad
Por su parte, la licenciada Anabel Rodríguez Alonso de la firma Schuster LLC compartió que su experiencia siendo madre y trabajando en un bufete fue distinta a la de otras mujeres. En su caso, trabajar en una firma de abogados no limitó sus aspiraciones profesionales y el deseo de ser madre.
«Recuerdo que, cuando quería quedar embarazada, yo había escuchado las historias de otras mujeres en otros bufetes de abogados. Tan pronto ellas preguntaron si podían darle algún tipo de ajuste a las horas porque querían comenzar una familia o porque ya habían quedado embarazadas, les dijeron: ‘Bueno, pues tienes que pasar por el ‘mommy track’, que es una especie de asociado ‘part-time’ o de abogada ‘part-time’ donde ya no eres parte de ese ‘partnership track’ para ser socia», relató.
Para Rodríguez Alonso, quien es socia capital, su experiencia fue distinta porque en el lugar de trabajo se le daba valor a otros aspectos que no se limitaban a la cantidad de horas facturadas.
Según la licenciada, la razón por la que las mujeres eventualmente entienden que es inconsistente tener una familia y a la vez ser parte de una firma es porque entienden que el compromiso de horas y la inflexibilidad no les permitirá que progresen.
«Dentro de mi desarrollo y de las otras compañeras aportábamos un valor que era esencial que el bufete protegiera. Para protegerlo, el bufete tenía que darnos cierto reconocimiento, tenía que ascendernos. De lo contrario, ¿qué iba a pasar? Lo que pasa en la mayoría de las firmas donde entra un 50% de las mujeres y solo un 20% de los socios son mujeres. […] En mi caso, yo fui la primera socia que estaba ‘part-time’ y yo quería que esto funcionara por mí y por las que venían después», expresó.
También agregó que las encuestas muestran que la mujer aproximadamente a los tres años de estar en un bufete, cuando está rondando los 30 años, buscan otras oportunidades porque desea comenzar una familia.
«Entonces, después de que ese bufete ha invertido, el que la abogada se vaya tampoco es beneficioso para los bufetes. Los bufetes tienen que aprender a comunicar mejor sus planes de desarrollo, a hablar sobre este tema. No hay que esperar a que la empleada lo pida o no lo pida», afirmó.
Una mirada a los lugares de trabajo
De igual forma, la licenciada Mariela Rexach Rexach de Schuster LLC recomendó a los bufetes a siempre tener apertura para buscar formas alternas de atraer un talento que sea mujer y les permita tener familia.
«La realidad es que la profesión de la abogacía se rige por el tiempo que uno factura. Lo que tú le das a la profesión es tu tiempo y mientras más tiempo le das a tu trabajo pues menos tiempo tienes para tu familia. Es un reto, pero lo más importante es poder encontrar un sitio donde reconozcan esos retos y se sincronicen mejor», mencionó la abogada.
En el caso de Rexach Rexach, quien también es socia capital, trabajar en una firma de abogados tampoco limitó sus aspiraciones profesionales. Contó que, los primeros años de su carrera, los dedicó a esforzarse como profesional para que le reconocieran y demostrar que es alguien en quien se puede confiar. «Eso, en parte, me ayudó más adelante a poder negociar».
«Es difícil para todo el mundo que tiene familia. A veces ni siquiera son solo los niños. A veces son los papás de uno que ya están viejitos y necesitan ayuda. El reto va cambiando a medida que los niños van creciendo también. Lo que ellos necesitan de ti cuando son bebés es diferente a lo que necesitan cuando tienen tres años, cuando tienen 5 y 7, cuando son ‘teenagers’. Eso va cambiando a través de los años», agregó.
Precisamente, Rexach Rexach destacó la importancia de observar y analizar los lugares de trabajo. Dijo que es necesario acoplarse a las necesidades del lugar donde se trabaja, pero el trabajo también debe adaptarse a las aspiraciones de la persona empleada.
«Nunca he sentido que soy esclava de mi trabajo. Eso ha requerido mucha planificación y mucha organización. […] Siempre sentí que era un compromiso importante, que era un compromiso grande y que yo conseguí un lugar donde hay flexibilidad», confesó.
Rodríguez Alonso coincidió en que la experiencia de ser madre en la profesión del derecho va a depender en gran medida de dónde se ejerce la carrera. «No todos los sitios son iguales, no todos los bufetes son iguales, no todas las agencias de gobierno son iguales. No todas las posiciones de abogados son iguales. Al final va a depender mucho dónde tú escoges y qué tú traes a la mesa», añadió.
Por otro lado, Rodríguez Alonso resaltó el rol de un grupo de apoyo en su experiencia como madre y abogada.
«Mi mamá me ayudaba mucho, tenía una persona que me ayudaba en mi casa y mi esposo si había que salir corriendo a llevar a un niño al doctor también salía. Yo no quiero no reconocer que aún al día de hoy la carga de criar a nuestros hijos sigue recayendo en la mujer y ciertamente la maternidad solo la experimenta la mujer. La carga recae sobre la mujer y sí hay que buscar ayuda. Yo no lo hubiese podido lograr sin el grupo de apoyo que tengo y la pareja que tengo», concluyó Rodríguez Alonso.

