Españistan: ¿crisis o ficción?

Españistan: la crisis, la ficción

Fotograma: Españistan (2011)

En el 2008, España sufrió una crisis financiera en los sectores de construcción y venta de viviendas debido a un fenómeno económico mejor conocido como burbuja inmobiliaria. El fenómeno ocurre cuando hay una burbuja especulativa en el mercado de bienes inmuebles y el precio de un activo o producto sube prolongada y anormalmente, alejándose más y más de su valor real. Esto lleva a que nuevos compradores especulen vender esos activos o productos a valores hasta más altos, lo que provoca una subida en valor continuo y alejado de cualquier base factual. El precio sigue subiendo a niveles absurdos hasta que estalla debido a que hay pocos o ningún comprador dispuesto a adquirir los activos o productos por el precio inicial de la venta. Esta crisis ha seguido activa (aunque a menor escala) hasta el 2014, según el Center of Economics and Business Research:

… en 2014 el número de hipotecados en España cuya vivienda vale menos que el préstamo pendiente de pagar subirá hasta el 10,7% y, previsiblemente, llegará al 11,3% en 2015. Así, unos 580.000 propietarios podrían perder dinero si quisieran vender su vivienda o podrían sufrir un desahucio si su situación económica empeorase. (Blázquez, Pilar, eldiario.es)

Sin embargo, los principios legales de esta crisis se originan en el 1998 cuando el presidente español José María Aznar inauguró la Ley de Suelo, una ley neoliberalista que proponía privatizar el mercado del suelo, con la intención de aumentar el número de terreno viable, convirtiéndolo en un negocio rentable para los empresarios y de esa manera, aumentando la construcción de viviendas. El plan era que al hacer esto, habría más oferta de vivienda, bajarían los precios individuales y las personas podrían adquirir viviendas más fácilmente.

En teoría suena viable, pero todo no fue de acuerdo al plan cuando se puso en práctica. Al dispararse la demanda de vivienda, el precio de las mismas subió, causando que el piso de los terrenos también aumentara, ya que recaía en los beneficios potenciales del plan económico, algo que a su vez subió hasta más el precio de las viviendas.

En España, las compañías siguieron construyendo más viviendas que otros países como Francia y Alemania, pero como se ha dicho anteriormente, el precio de las mismas dobló su valor original y el salario de los empleados quedaba congelado. Las personas seguían comprando casas debido a que los bancos, al ver la demanda que había, bajaron sus exigencias para coger créditos. Entonces, las personas que ganaban un salario desproporcional al valor de la vivienda en ese momento, ahora también se hundían con préstamos que el banco les daba. La lógica del banco era que el precio de las viviendas nunca bajaría, y por ende, en todo caso que el cliente no pudiese pagar, solo tendría que vender la casa para recobrar el dinero perdido.

Pero todo no fue como el plan previsto. En el 2007, ocho años después del origen de la crisis, la deuda de las administraciones públicas, las familias y las empresas con la caja de ahorros estaba descomunal, y a la vez, la caja de ahorros tenía otras deudas con el banco internacional. Para el 2008, el precio de las viviendas estaba tan absurdamente alto, que las personas tenían que hipotecarse más de 40 años para pagarla. El gobierno sabía que tenía que parar esta situación de alguna manera, pero no tenía solución. Durante ese mismo año, ocurrió una crisis financiera en Estados Unidos y España se vio afectada. Los bancos pararon de prestar dinero, miles de empleados fueron despedidos y se contrajo la economía. Como consecuencia de todo esto, en un momento se puso en práctica la ejecución de la hipoteca, o procedimiento ejecutivo en derecho procesal, en el cual se ordena la venta de un bien inmueble que ha sido gravado con una hipoteca debido al incumplimiento del deudor de las obligaciones de dicha hipoteca.

ESPAÑISTAN (DE LA BURBUJA INMOBILIARIA A LA CRISIS) – 2011

 

De hecho, hay unas cuantas películas que ilustran algunos de estos procesos legales durante la crisis económica que han afectado la realidad social de las naciones afectadas. La película Chuecatown (2007) narra la historia de un agente de bienes inmuebles que crea disponibilidad de viviendas asesinando a las personas mayores que se rehúsan ser expropiadas por planes de modernización o reestructuración urbana.

Boyz N The Hood

Fotograma de Boyz N The Hood

Desde otra perspectiva, la película Boyz n the Hood (1991) trae a la mesa el concepto socioeconómico conocido como gentrificación, que fue parte de la primera etapa del plan de expropiaciones de la Ley de Suelo. En ella se presenta la realidad de algunos sectores pobres de la comunidad afroamericana en California, que están deteriorados y han bajado de precio. Como resultado, los bancos entonces ofrecen mucho dinero para comprar todas las casas de dicho sector con el propósito de expropiar a las personas a otra vivienda (usualmente igual o peor),  hundiéndolas en deudas e hipotecas. En Tekkon Kinkreet (2006), una película animada japonesa, unos empresarios no se detendrán hasta que expropien a los residentes de una urbanización pobre. En todos estos ejemplos, tanto el gobierno como el sector privado aspira adquirir el terreno por diversas razones, sea para transformar ese espacio urbano en un sector más comercial o simplemente para construir viviendas de otra clase.

por Héctor Meléndez Franco

 

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