CrossFit, Inc. demanda a científicos por críticas a entrenamiento

CrossfitCrossFit, Inc., compañía creadora de la famosa técnica de entrenamiento cross fitness, demandó a la National Strength and Conditioning Association (NSCA), una organización internacional que promueve el ejercicio y acondicionamiento del cuerpo basado en la investigación y el conocimiento científico.

La demanda surge como consecuencia de un estudio que publicara la organización durante el año 2013 sobre los riesgos del entrenamiento cross fitness. Según la demanda, el estudio “está basado en datos que son objetivamente falsos y cuya intención es asustar a los participantes para que no llevan a cabo el entrenamiento”.

Cross fitness es un programa de fuerza y acondicionamiento físico total, que se basa en el incremento de las diez capacidades físicas más reconocidas por los especialistas en el entrenamiento deportivo con pesas. Durante la ejercitación se busca desarrollar la fuerza y el tono muscular e incrementar la funcionalidad de los músculos para repetir los movimientos en distintas situaciones de la vida real.

Además, la demanda subraya que el estudio fue el resultado de trabajo científico no confiable, descuidado y que en el peor de los casos, una completa fabricación. Para la demanda, señala CrossFit, entrevistaron a los nueve miembros del estudio, quienes “negaron el haber reportado que se retiraron del entrenamiento porque les provocó lesiones”. De hecho “esos participantes negaron haber tenido contacto con Mr. Devor (investigador) y su equipo de trabajo, sobre las razones para no haber completado el estudio o sobre sus lesiones en general”.

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El estudio revela además el 16% de las personas que entran a programas de CrossFit se retiran de lo mismos debido a lesiones o a sobre uso. La técnica ha sido asociada además con riesgo a Rabdomiolisis, una rara condición que una lesión al músculo puede causar daño a los riñones. Además, algunos expertos incluyendo un panel de militares e investigadores deportivos, han alertado que rutinas de alta intensidad como el CrossFit pueden ocasionar graves lesiones.

Los sucesos que desencadenaron la presentación de la demanda comenzaron en Fit Club, un gimnasio certificado por la compañía CrossFit, cuyo dueño Mitch Potterf fue abordado en el 2013 por un estudiante graduado llamado Michael Smith, que bajo la supervisión del profesor Steven Devor, un fisiólogo de ejercicios, le cuestionó sobre cómo el cross fitness cambiaba las vidas de las personas que lo llevaban a cabo. Luego del acercamiento, el estudiante desarrolló una investigación para la que utilizó a cincuenta y cuatro miembros del gimnasio Fit Club, que se sometieron a una batería de pruebas durante diez semanas. Cuando el estudio fue publicado, este informó que nueve de esas personas habían sufrido lesiones y se habían retirado.

Pero Potterf expresó que ninguna de las personas que se sometieron al estudio sufrieron daño alguno, sino que se retiraron por varias razones incluyendo sus “ajetreados calendarios” y que los investigadores no se comunicaron con él para preguntarle por estas personas.

El profesor Devor, en una entrevista anterior a la demanda, defendió el estudio y describió las críticas al mismo como una “exageración”:

“CrossFit tiene historial de que si te expresas en su contra, ellos te atacarán. Yo he sido atacado”.

Por su parte, Smith, el estudiante investigador, expresó por medio de un correo electrónico antes de la demanda que el mismo Potterf fue quien le proveyó la información sobre las lesiones de los participantes.

“Fue el mismo dueño del gimnasio quien le comunicó que uno de los participantes era muy débil, otro no pudo continuar por un problema con su rodilla, otro era muy gordo… todas sus explicaciones coincidían con sobre uso y sobre entrenamiento, así que ese fue el lenguaje que utilizamos en el manuscrito”.

Por su parte, la NSCA, que publicó la investigación en su revista Journal of Strength Conditioning Research publicó un comunicado en el que llaman a la demanda una maliciosa y sin méritos. Además, se sostuvieron en que el artículo publicado fue de la autoría de investigadores independientes, seguido de un riguroso proceso de evaluación.

“La NSCA no tiene opinión alguna sobre la validez o invalidez de las críticas o información que el artículo sostiene. La NSCA, como autoridad mundial en el acondicionamiento y fortalecimiento del cuerpo, se ha dedicado a promover la aplicación de mejores prácticas entre sus miles de miembros y de certificar profesionales alrededor del mundo”.

La presentación de esta investigación no es la primera ocasión en que el tema de las lesiones y traumas causados por la técnica de ejercicios trae debate público. En enero de este año, el atleta del CrossFit Kevin Ogar quedó paralizado de la cintura hacia abajo, en medio de una competencia, lo que atribuyeron a su envolvimiento en el cross fitness.

Tampoco es la primera vez que el entrenamiento se ve relacionado a una demanda, pues irónicamente en el 2011 un gimnasio afiliado a CrossFit, Inc. indemnizó con una cantidad de 500,000 a un ex técnico de sistemas de la Marina de los Estados Unidos llamado Makimba Mimms por las lesiones sostenidas durante las intensas sesiones de entrenamiento de CrossFit en el año 2005.

 

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