Supremo determina que la Ley 80 cobija a empleados domésticos contratados indefinidamente

Supremo determina que la Ley 80 cobija a empleados domésticos contratados indefinidamenteDescargar el documento: Miguel Romero v. Cabrer Roig

El 14 de febrero de 2011, el ex secretario del Departamento del Trabajo y Recursos Humanos, Lcdo. Miguel Romero, en representación de la Sra. Daisy Nova Rosario, presentó una querella contra Agustín Cabrer Roig y su esposa Natalia Subirá Córdova por despido injustificado cobijado por la Ley Núm. 80 del 30 de mayo de 1976 según enmendada. La demandante se desempeñaba como empleada de servicio doméstico para los demandados. Fue contratada sin término el 2 de junio de 1997 y fue despedida el 3 de noviembre de 2008. Los demandados presentaron una moción de desestimación y alegaron que la Ley 80 no cobija a personas que brindan servicios domésticos a particulares en sus hogares. Se apoyaron en que la definición de “empleado” según la Ley Orgánica del Departamento del Trabajo y Recursos Humanos de Puerto Rico, el legislador no tuvo la intención de incluir ese tipo de empleados. También alegaron que la palabra “establecimiento” en la Ley 80 no puede incluir un hogar. La Sra. Nova alegó que la Ley 80 debe interpretarse de forma liberal a favor del obrero.

El 29 de noviembre de 2011 el foro de Instancia declaró No Ha Lugar la moción de desestimación. Inconformes, los demandados acudieron al Tribunal de Apelaciones. Dicho foro intermedio confirmó a Instancia y expresó que la Ley 80 no excluye de manera expresa a los trabajadores domésticos. Los demandados entonces acudieron al Tribunal Supremo.

La Hon. Mildred G. Pabón Charneco emitió la opinión del Tribunal. Esbozó que por la naturaleza reparadora de la Ley 80, se debe interpretar dicho estatuto de manera liberal a favor del trabajador. Este tipo de interpretación aplica a todas las legislaciones protectoras del trabajo. Reiteró que la exclusión de una persona de la aplicación de la ley se debe desprender de forma expresa en el texto de la ley. Indicó que en Puerto Rico no es ilegal el despido, sino que éste debe ser uno con justa causa a empleados que son contratados indefinidamente. El único remedio que posee el obrero bajo Ley 80 es la famosa mesada. El patrono posee el peso de la prueba para probar que el empleado fue despedido con justa causa.

Aclaró que el artículo 1474 del Código Civil provee el remedio de salario y una quincena adicional para empleados domésticos despedidos, es exclusivamente para empleados domésticos que fueron contratados por un término determinado. En el presente caso es una contratación sin término determinado.

Manifestó que la Ley 80 excluye a los empleados domésticos que realizan la labor como contratistas independientes. El Tribunal reconoció la dificultad para distinguir entre ambos conceptos. Se debe contestar dicha pregunta examinando las circunstancias particulares de cada empleo y de manera holística.

En síntesis, el Tribunal Supremo reconoció que la Ley 80 es de aplicación a empleados domésticos de hogares de particulares que fueron contratados indefinidamente pero se debe analizar si dicho empleado doméstico está en calidad de empleado regular o de contratista independiente porque la Ley 80 no cobija a estos últimos. En el presente caso no se posee prueba para contestar dicha interrogante. Se devuelve al caso al Tribunal de Primera Instancia para que se presente prueba sobre dicho particular.

Reseña por Joel Pizá Batiz

 

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