Supreme Court of the United States

Detenciones de tránsito prolongadas, sin sospechas razonables, violan la cuarta enmienda

Detenciones de tránsito prolongadas, sin sospechas razonables, violan la cuarta enmienda Descarga el documento: Rodríguez v. United States

Decidido: 21 de abril de 2015

Pasada la media noche del 27 de marzo de 2012, el oficial Morgan Struble observó como un vehículo de motor, conducido por el Sr. Rodríguez, giró despacio hacia el carril de emergencia por unos dos segundos y luego continuó su paso por una autopista del estado de Nebraska. Como la ley prohíbe transitar por el carril de emergencia, el oficial detuvo al conductor. El oficial Struble pertenecía a la unidad canina K-9 del estado y andaba con un perro llamado Floyd. El Sr. Rodríguez le indicó que dicha maniobra fue para evitar un cráter en la carretera. El oficial comenzó a hacerles preguntas al conductor y al pasajero. El oficial caminó desde su auto al vehículo en tres ocasiones para continuar con preguntas. El oficial les expidió una multa por conducir en el carril de emergencia. No obstante, la detención no concluyó allí. El oficial le solicitó permiso al Sr. Rodríguez para pasear el perro de la policía alrededor de su vehículo. El Sr. Rodríguez se negó. El oficial ordenó que se bajaran del vehículo y espero por refuerzos. Luego, paseó al perro alrededor del vehículo y este detectó una cantidad grande de metanfetaminas.

El Sr. Rodríguez fue acusado de poseer sustancias controladas con intención de distribuir en el Tribunal federal para el Distrito de Nebraska. La defensa solicitó la supresión de la evidencia porque la prolongación de la detención por parte del oficial fue irrazonable. El juez determinó, al amparo de un precedente del Tribunal de Apelaciones para el Octavo Circuito, que una prolongación de una detención de tránsito por unos 8 minutos para que el perro pudiera detectar alguna sustancia era una intrusión mínima a su derecho contra registros irrazonables bajo la cuarta enmienda de la Constitución federal. El Sr. Rodríguez terminó siendo sentenciado a 5 años de cárcel. El Tribunal de Apelaciones para el Octavo Circuito confirmó al Tribunal de Distrito.

La controversia del presente caso es la siguiente: ¿puede un oficial de la policía prolongar una detención de tránsito, sin sospecha razonable, para realizar una ronda alrededor del vehículo con un perro olfateador?

La Hon. Ruth Bader Ginsburg emitió la opinión 6-3 del Tribunal. Manifestó que el tiempo de duración de la detención tiene que estar ceñido al motivo de dicha detención. De lo contrario, podría ser irrazonable y en contravención de la cuarta enmienda federal. Algunas investigaciones relacionadas con una detención de transito ordinaria son: la solicitud de licencia de conducir, si existen órdenes de arresto contra el conductor, registración del vehículo y constatación del seguro del auto. Cualquier otra tipo de investigación debe estar amparada en una sospecha razonable. Indicó que la utilización de un perro olfateador no es parte de una investigación ordinaria de detención de tránsito y tampoco podría ser justificada bajo la permisividad de mayor intrusión para de garantizar la seguridad de oficial. El Supremo federal no adjudica si la actuación del oficial es inconstitucional y envió el caso al Tribunal de Apelaciones para el Octavo Circuito para que este determine si el oficial poseía alguna sospecha razonable que justificase el uso del perro olfateador.

El Hon. Clarence Thomas emitió una opinión disidente. Esbozó que la detención fue ejecutada de manera razonable. Arguyó que no se infringió la cuarta enmienda de la Constitución federal porque la detención fue razonable en su origen y el uso del perro olfateador no altera dicho resultado. Expresó que se ha reconocido en la jurisprudencia que un detenido nervioso y conducta evasiva constituyen sospecha razonable.

El Hon. Samuel Alito también emitió una opinión disidente. Argumentó que la decisión mayoritaria era una arbitraria porque disuade la conducta de los oficiales a base de la secuencia en que estos deciden realizar sus arrestos. También señaló que la defensa no pudo rebatir el testimonio del oficial y que a bases de esos hechos se puede llegar a la conclusión que el oficial poseía sospecha razonable.

Reseña por Joel Pizá Batiz

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