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Columnista del New Yorker: Segunda Enmienda no debe ser impedimento para control de armas

Columnista en el New Yorker: La Segunda Enmienda no debe ser impedimento para controlar las armasAnte la indignación general y el debate público que ha ocasionado la masacre ocurrida en un colegio comunitario en Oregon a finales de la pasada semana, un columnista de la revista The New Yorker explicó que no debe seguir utilizándose a la Segunda Enmienda de la Constitución para impedir la única solución a ese problema: un mayor control de las armas.

Según el ensayista y escritor Adam Gopnik, hay asuntos secundarios, como el problema de salud mental en el país y la intolerancia religiosa, que han suplantado el lugar de la verdadera controversia, que es que Estados Unidos es el único país que le suple armas estilo militar a las personas para que “expresen su rabia”.

Gopnik señala que aunque hay personas que argumentan que la Segunda Enmienda de la Constitución de los Estados Unidos actúa como una barrera para evitar la aprobación de leyes que regulen y controlen la posesión de armas, ello no es cierto. La aprobación de leyes como esta, explica, han salvado las vidas de miles de personas en Canadá y Australia. Argumenta además que si los fundadores de la nación (constituyentes) no hubiesen querido la regulación de las armas, no hubieran incluido en la Segunda Enmienda la frase “bien regulada” («well regulated», en inglés). Aportando a dicha confusión, argumenta el escritor, en el caso District of Columbia v. Heller, 554 U.S. 570 (2008) el juez Antonin Scalia, quien escribió para la mayoría, insistió que aunque él lo quisiera o no, la Segunda Enmienda protegía el derecho individual a poseer armas.

“Esta fue una lectura constitucional sorprendente, o una mala interpretación, tan original como Citizens United (Citizens United v. Federal Election Commission,  558 U.S. 310 (2010) ),  y tan idiosincrática como el razonamiento en Bush v. Gore (Bush v. Gore, 531 U.S. 98 (2000) , que encontró un principio concluyente diseñado para ser descartado inmediatamente- o para el caso, como la disposición entre el ala derecha del tribunal para anular una ley de salud aprobada por una mayoría de la legislatura solo por un error tipográfico”, señaló Gopnik.

Abundando sobre el caso, el columnista explica que para abordar el tema es necesario leer la “brillante y persuasiva” opinión minoritaria del juez republicano John Paul Stevens. En ella se analiza la historia de la enmienda, haciendo referencia directa a la ley común británica y a las interpretaciones que surgieron cuando la enmienda fue aprobada. Según el escrito, las expresiones “mantener las armas” y “portar armas” eran términos utilizados en aquel momento en el contexto militar. Según Stevens, la intención de la Segunda Enmienda era obviamente asegurar “a las personas el derecho a utilizar y poseer armas en conjunción con el servicio en una milicia bien regulada”.

En ese sentido, el juez Stevens y sus colegas en la opinión minoritaria intentaban argumentar era que cualquier legislación concerniente a armas en manos de individuos era compatible con la Segunda Enmienda, pues regular la posesión de armas en manos de individuos era precisamente el propósito de la misma. A tales efectos, subraya el autor, no es necesario enmendar la Constitución para abordar el tema de la violencia y el abuso con armas de fuego, sino que solo es necesario reconciliar el buen sentido común.

“Lo que es necesario para que la sanidad reine nuevamente, en el tema de las armas, es restaurar la enmienda a su significado comúnmente entendido tal cual fue articulado por el sabio juez republicano (Stevens) varios años atrás”, concluyó.

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