Departamento de Justicia federal demanda a Carolina del Norte por ley discriminatoria

Departamento de Justicia demanda a Carolina del Norte por ley discriminatoriaEl Departamento de Justicia federal presentó una demanda contra Carolina del Norte, su gobernador Pat McCrory, el Departamento de Salud Pública y la Universidad de Carolina del Norte, por causa de la recién aprobada ley en ese estado que obliga a usar los baños públicos de acuerdo con el sexo indicado en el certificado de nacimiento.

Vea la reseña de Gawker y vídeo de la conferencia de prensa

“Estamos buscando una orden judicial que declare la restricción de los baños HB2 como una restricción inadmisible, así como una restricción a que se aplique en todo el estado, manifestó Loretta Lynch, Fiscal General. “Ahora bien, aunque la demanda actualmente es de carácter declarativo, quiero señalar que nos reservamos la opción de recortar los fondos federales para el Departamento de Seguridad Pública de Carolina del Norte y la Universidad de Carolina del Norte, según avance el caso”.

Por medio de una conferencia de prensa, la Fiscal General Loretta Lynch anunció la demanda y expresó que la ley aprobada en Carolina del Norte, crea “un discrimen patrocinado por el estado contra las personas transexuales”. Lynch expresó que la ley solo sirve para hacerle daño a personas inocentes que ya han sufrido demás. Asimismo, la funcionaria denunció que la ley viola la Ley de Derechos Civiles de 1964, que prohíbe cualquier tipo de discriminación, y que este caso tiene que ver, más allá del uso de los baños públicos, con “la dignidad y el respeto” hacia todos los seres humanos.

La acción del Departamento de Justicia busca evitar que se pueda aplicar la ley y se produjo horas después de que el gobernador McCrory interpusiera, a su vez, una demanda contra el Gobierno federal en la que asegura que la norma “no es discriminatoria”.

“Esta no es la primera vez que hemos visto respuestas discriminatorias a los momentos históricos y de progreso de nuestra nación. Lo vimos en las leyes de Jim Crow que siguieron a la proclamación de la emancipación. Lo vimos en la resistencia feroz y generalizada en Brown v. Board of Education. Y lo vimos en la proliferación de prohibiciones estatales a las uniones del mismo sexo, destinadas a ahogar esperanza de que los estadounidenses homosexuales y lesbianas algún día pudieran tener el derecho a casarse. Y ese derecho, por supuesto, es ahora reconocido como una garantía dentro de la Constitución. Y a raíz de ese triunfo histórico, hemos visto ley tras ley y estado tras estado amenazando a la comunidad LGBTT. Ahora, algunas de estas respuestas reflejan un temor reconociblemente humano a lo desconocido y un malestar por la incertidumbre del cambio. Pero esto no es el momento de actuar por miedo. Este es el tiempo para invocar nuestras virtudes nacionales de inclusión, de diversidad, de compasión y apertura mental. Y lo que no debemos hacer, lo que no debemos hacer, es rechazar a nuestros vecinos, nuestros familiares, nuestros colegas estadounidenses por algo que no pueden controlar, y negar lo que los hace humanos. Y es por eso que ninguno de nosotros puede detenerse e ignorar cuando un Estado entra en el negocio de legislar la identidad e insiste en que una persona pretenda ser algo o alguien que no es, o inventa un problema que no existe como un pretexto para la discriminación o acoso”, indicó Lynch.

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