Decisión del Tribunal Supremo de Puerto Rico

Supremo ordena a jueces de instancia a detallar jurisprudencia en que basan sus valoraciones de daños, sostiene método de 2012

Supremo ordena a jueces de instancia a detallar jurisprudencia en que basan sus valoraciones de daños, sostiene método de 2012Descarga el documento: Santiago Montañez v. Fresenius Medical Care et al.

I. Síntesis circunstancial
La Sra. Ruby Navarro Santiago fue víctima de una impericia médica mientras recibía su acostumbrado tratamiento de diálisis. La Sra. Navarro Santiago falleció siete meses luego y su viudo, hijos y nueras demandaron en una causa de acción de daños y perjuicios al centro de diálisis. Luego de una sentencia declarando ha lugar la causa de acción de los demandantes, la parte demandada acudió al Tribunal de Apelaciones alegando que las partidas concedidas al viudo no proceden en derecho por este no ser un heredero de la causante. Por otro lado, demandantes alegaron que las partidas obtenidas en daños son sustancialmente bajas en comparación con otros casos similares. Luego del Tribunal de Apelaciones haber excluido la partida de daños heredada a favor del viudo por el sufrimiento de la causante durante siete meses , la parte demandante acudió al Tribunal Supremo de Puerto Rico.

II. Controversias
(1) ¿Erró el Tribunal de Apelaciones en excluir al viudo supérstite de la partida de $35,000 por los daños que sufrió la señora Navarro Santiago al concluir dicho foro intermedio que éste no es un “heredero propiamente” en el caudal hereditario de su cónyuge?; (2) ¿Erró el Tribunal de Primera Instancia en no valorar los daños conforme a la jurisprudencia y otorgar cuantías monetarias relativamente bajas a la luz de los daños sufridos por los demandantes?

III. Decisión
El Hon. Luis F. Estrella Martínez emitió la opinión del Tribunal.

(1) Con relación a la primera controversia, sostuvo que el Art. 736 del Código Civil designa al viudo como uno de los llamados a suceder al causante a título de heredero forzoso. Reiteró que en virtud de este precepto estatutario, desde hace más de seis décadas, el Supremo pautó claramente que el cónyuge viudo es un heredero forzoso, siendo su legítima la cuota viudal usufructuaria. Por consiguiente, el Tribunal de Apelaciones erró al modificar el dictamen emitido por el foro primario a los efectos de excluir al señor Santiago Montañez de la partida concedida por concepto de daños heredados.

(2) Referente a la segunda controversia, el juez Estrella Martínez adujo que los expertos están divididos en el método de valoración adecuado para los daños en pleitos de responsabilidad civil extracontractual.

En el caso Herrera, Rivera v. S.L.G. Ramirez Vicéns, 179 DPR 774,784 (2010) el Tribunal Supremo seleccionó el método que recomendó el ex juez Antonio Amadeo Murga para actualizar al valor presente las compensaciones otorgadas en casos similares. Dicho método requería: (1) el cambio en el poder adquisitivo del dólar a través del tiempo para obtener el ajuste por inflación; (2) el valor adquisitivo del dólar se obtenía del índice de precios al consumidor que prepara el Departamento del Trabajo y Recursos Humanos;(3) Obtenido el ajuste por inflación, se realizaba un ajuste adicional por el crecimiento económico ocurrido entre el año del caso que se utiliza como referencia y el año en que se dictó sentencia en el caso que teníamos ante nuestra consideración.

Posteriormente, el Supremo adoptó el método de valoración sugerido el profesor José Julián Álvarez González en el caso Rodríguez et al. v. Hospital et al., 186 DPR 889 (2012), quien desfavorece que se haga un ajuste adicional por el crecimiento económico cuando se utiliza el nuevo índice de precios al consumidor. En dicho caso se estableció que si del proceso de actualización resultan cuantías que consideramos muy bajas, puede responder a que las partidas concedidas en el pasado también eran muy bajas, por lo que procedería aumentar la indemnización a concederse si las circunstancias particulares del caso lo justifican.

Es importante señalar, que en el presente caso el Tribunal Supremo emitió una instrucción y directriz a los Tribunales de Primera Instancia cuando estos realicen la labor de valorar los daños:

Los jueces de Primera Instancia deben detallar en sus dictámenes los casos que se utilicen como referencia o punto de partida para la estimación y valoración de daños y el cómputo realizado para establecer las cuantías que se concedan. El Hon. Estrella Martínez indicó que ese llamado a los jueces cobra importancia ante la necesidad imperante de instruir a las partes y a los miembros de la profesión jurídica en torno al método que se utiliza en ese difícil y angustioso proceso de estimar y valorar los daños. Además, habida cuenta de que esa tarea lleva consigo cierto grado de especulación, resulta forzoso explicar qué casos se utilizan como referencia y cómo se ajustan las cuantías concedidas en esos casos anteriores al caso que el tribunal tiene ante su consideración.

El Tribunal Supremo que las partidas concedidas por el Tribunal de Primera Instancia eran sustancialmente bajas y la modificó como surgen a continuación:

  1. Los $35,000.00 concedidos por el foro primario a los herederos de la señora Navarro Santiago por los sufrimientos y angustias mentales que ésta sufrió por siete meses se aumentaron a $200,000.00
  2. Los $40,000 al señor Santiago Montañez por los sufrimientos y angustias mentales que sufrió tras el incidente de impericia médico hospitalaria que causó la muerte de su cónyuge se aumentaron a $80,000.00.
  3. Los $15,000.00 que el Tribunal de Primera Instancia otorgó a Luis Joel Santiago Navarro y Luis Oscar Santiago Navarro, hijos de la señora Navarro Santiago por sus sufrimientos y angustias mentales aumentaron a $30,000.00.
  4. El Tribunal de Primera Instancia compensó a Rosalí Flores Rodríguez y Yarelis Vázquez, nueras de la señora Navarro Santiago, con las sumas de $15,000 y $10,000, respectivamente. Dichos montos aumentaron a $25,000.00 para cada una de las nueras.

La Hon. Anabelle Rodríguez Rodríguez hizo constar las siguientes expresiones:

Concurro con el dictamen de una mayoría de este Tribunal, puesto que estimo correcto resolver que el Tribunal de Apelaciones erró al excluir al Sr. Luis Oscar Santiago Montañez, como cónyuge supérstite, de todo acceso a la partida de daños por sufrimientos y angustias mentales concedida a la Sra. Ruby Navarro Santiago. Valga señalar que, dicho dictamen tiene la limitada función de corregir el referido error, puesto que todo lo relativo a la partición del caudal hereditario de la CC-2013-986 2 señora Navarro Santiago no es objeto de este litigio. Asimismo, estoy conteste con la conclusión a la que arriba este Tribunal con relación a que las cuantías concedidas a los demandantes por el Tribunal de Primera Instancia, y confirmadas por el foro apelativo intermedio, son ridículamente bajas. Ahora bien, me veo forzada a disentir puesto que una mayoría de este Tribunal emplea, nuevamente, el método de valoración de daños adoptado en Rodríguez et al. v. Hospital et al., 186 D.P.R. 889 (2012), el cual considero erróneo e injusto. En esa ocasión disentí del proceder mayoritario debido a que se adoptó una nueva fórmula de valoración de daños que militaba contra la uniformidad, el fluir de la economía y el sentido de justicia. Consecuentemente, opté por proponer como metodología aquella ilustrada por el Lcdo. Amadeo Murga en su obra El valor de los de los daños en la responsabilidad civil. Así pues, en concreto, expliqué los beneficios de utilizar el “Índice de Producto Bruto per Cápita de Puerto Rico”, como base para calcular el valor presente de las cuantías concedidas en dictámenes anteriores. Argumenté que dicho indicador se ajustaba con mayor precisión a la filosofía que subyace el proceso de estimación de daños ya que en éste se contempla tanto la inflación de la moneda como el crecimiento en el estándar de vida. En el caso de autos, al aplicar la fórmula según propuesta en mi Opinión Disidente en Rodríguez, partiríamos de unos importes más altos al ajustar las cuantías concedidas en casos similares previos al valor presente. Estimo que esto proporcionaría un marco de referencia adecuado para determinar las cuantías a ser concedidas debido a que éstas se ajustarían con mayor precisión al poder adquisitivo del dólar hoy en día. Sin duda alguna, tal proceder redundaría en un resultado beneficioso para los demandantes que solicitaron nuestra intervención. Reitero que el empleo de la metodología avalada por la mayoría de este Tribunal no propicia la certeza judicial a la que debemos aspirar al momento de enfrentarnos a este ejercicio de estimación de daños. Por tanto, disiento.

IV. Suplemento fáctico
La Sra. Ruby Navarro Santiago fue diagnosticada con insuficiencia renal en etapa terminal. La Sra. Navarro Santiago comenzó a recibir terapias de reemplazo renal mediante hemodiálisis en el centro de diálisis Fresenius Medical Care/Bio-Medical Applications of Caguas, Inc. (BMA Caguas) tres veces por semana.

El 5 de septiembre de 2007, durante el proceso acostumbrado de de extracción de la heparina, la enfermera sintió una obstrucción que impedía el flujo. Ante tal situación, ésta aplicó solución salina al catéter, pero continuó sintiendo resistencia para remover la heparina, por lo que le informó sobre la obstrucción a la enfermera líder Nilda Maldonado López (enfermera Maldonado).

Para ese entonces, existía un protocolo en BMA Caguas que disponía que en casos de oclusión en los catéteres se debía insertar un trombolítico y Activase en los lúmenes para destruir los coágulos y poder reanudar el proceso de hemodiálisis. El protocolo también establecía que el personal de enfermería primero debía comunicarse con uno de los médicos del centro de diálisis para que alguno de éstos autorizara el uso del fármaco Activase. Contrario al protocolo, la enfermera Maldonado no se comunicó con el doctor Ortiz Kidd, quien era el médico que estaba de guardia, para que autorizara el uso del Activase. En su lugar, ordenó que se le inyectaran 5000 unidades de heparina al catéter de la señora Navarro Santiago y que se le dejara el fármaco por 30 minutos. Posteriormente, la enfermera Pedraza continuó el proceso de diálisis que había quedado interrumpido por las oclusiones en el catéter de la señora Navarro Santiago.

Al poco tiempo de haber comenzado nuevamente la hemodiálisis, la máquina de dializar se detuvo sola por haber registrado una presión venosa elevada. Eso significaba que la señora Navarro Santiago confrontaba problemas para recibir el retorno de su sangre desde la máquina hacia su cuerpo. El problema en el retorno de sangre respondió a la obstrucción existente en el catéter y que no fue atendida correctamente al administrar la heparina. La enfermera Maldonado le instruyó a la enfermera Pedraza que puncionara una vena periferal para devolverle a la señora Navarro Santiago la sangre que quedó atrapada en la máquina de dializar y por esa misma vena continuar la terapia de hemodiálisis que quedó interrumpida. Como no pudieron puncionar la vena, llamaron a la enfermera Yolanda Delgado, quien era especialista en puncionar bebés. La enfermera Delgado puncionó la vena cefálica del brazo izquierdo. Posteriormente la Sra. Navarro Santiago sufrió una infiltración de sangre en su brazo izquierdo, por lo que el área de la punción comenzó a edematizarse. Una vez las enfermeras se percataron de la hinchazón en el área de la punción, apagaron la máquina de dializar y removieron el clavo insertado. Acto seguido, la señora Navarro Santiago comenzó a sangrar.

Luego de las enfermeras ejerce presión sobre el área para detener el sangrado, llamaron al Dr. Ortiz Kidd. La enfermera Maldonado le ocultó al doctor el edema del brazo izquierdo y solo le de la oclusión en el catéter de la señora Navarro Santiago. El aludido doctor ordenó que se le administrara el Activase por 30 minutos.

En síntesis, la infiltración se extendía desde el codo hacia el hombro del brazo izquierdo, la señora Navarro Santiago se defecó en dos ocasiones en el sillón donde estaba recibiendo el tratamiento y se quejaba de dolor severo en su brazo. El foro primario determinó que las enfermeras de BMA Caguas conocían que la condición de la señora Navarro Santiago era una de emergencia y sospechaban que ésta había sufrido un síndrome de compartimiento. BMA de Caguas no gestionó los servicios de una ambulancia para trasladar a la Sra. Navarro Santiago a una la sala de emergencias. Un paramédico que escuchó a la paciente gritando de dolor y vio al señor Santiago Montañez desesperado por la situación, le ofreció sus servicios. El foro primario también creyó la versión del señor Santiago Montañez, quien indicó que BMA Caguas se negó a firmar para que el paramédico pudiera ofrecer los servicios de ambulancia sin que ello representara un costo para la paciente. Ante la negativa del centro, el señor Santiago Montañez asumió el costo del servicio y solicitó que la señora Navarro Santiago fuera trasladada al Hospital HIMA San Pablo de Caguas (HIMA de Caguas).

La paciente llegó a HIMA de Caguas con hemorragia activa en su brazo izquierdo y deshidratación. El cirujano periferal Dr. Luis Aponte (doctor Aponte) atendió a la señora Navarro Santiago en la sala de emergencias y, posteriormente, le diagnosticó el síndrome de compartimiento.7 Para ese entonces, la paciente había perdido movimiento en la extremidad, estaba rígida y el dolor había aumentado. De esperar más tiempo, ésta se exponía a sufrir daño severo en los nervios del brazo, pues la sangre no fluía adecuadamente hacia esa extremidad. En consecuencia, el doctor Aponte tuvo que someter a la paciente a una cirugía de fasciotomía en su brazo izquierdo.

Al día siguiente, la señora Navarro Santiago también sufrió un episodio severo de hipoglucemia. Luego de estos incidentes, y por los próximos 40 días de su hospitalización, la señora Navarro Santiago sufrió una pulmonía y entró en un aparente estado de coma. Durante ese tiempo, contrajo varias infecciones y otras complicaciones que tuvieron que ser tratadas por médicos de distintas especialidades. Al cabo de dos meses, la señora Navarro Santiago fue dada de alta del hospital HIMA de Caguas, pero tuvo que ser admitida en varias ocasiones en los meses subsiguientes. Conforme a las determinaciones de hechos del foro primario, ésta regresó a su hogar sumamente delicada de salud, tenía instalada una traqueotomía que le ayudaba a respirar y permaneció encamada hasta su fallecimiento. El foro primario determinó que la llegada de la señora Navarro Santiago a su hogar ocasionó un cambio notable en su familia. Así, por ejemplo, su hijo Luis Joel Santiago Navarro y su nuera Rosalí Flores Rodríguez tuvieron que mudarse al hogar de la señora Navarro Santiago para atenderla mientras el señor Santiago Montañez trabajaba. Esto como resultado que la señora Navarro Santiago no podía valerse por sí misma. El Tribunal de Primera Instancia concluyó que “la disminución en sus funciones, con motivo del síndrome de compartimiento y la cirugía posterior, su encefalopatía anóxica, pulmonía y otras complicaciones, fueron huellas indelebles que perduraron hasta su fallecimiento” el día 24 de abril de 2008.

El Tribunal de Primera Instancia dictó una Sentencia en la cual declaró ha lugar la demanda instada por los peticionarios. En consecuencia, ordenó a BMA Caguas y a su aseguradora a compensar al señor Santiago Montañez por la suma de $40,000 por sus sufrimientos y angustias mentales; a cada uno de los hijos por la suma de $15,000 por sus sufrimientos y angustias mentales; a una de las nueras por la suma de $15,000 y a la otra nuera por la suma de $10,000. Asimismo, ordenó el pago de $35,00013 por los daños físicos y emocionales sufridos por la señora Navarro Santiago. Inconformes los demandantes, acudieron al Tribunal de Apelaciones.

Los demandantes alegaron que las partidas concedidas por concepto de daños eran unas muy bajas y que el Tribunal de Primera Instancia erró al determinar las cuantías sin ceñirse a los criterios establecidos en la jurisprudencia aplicable en torno a la valoración de los daños en nuestro ordenamiento. Por otro lado, los demandados adujeron que procedía confirmar o disminuir las cuantías concedidas por el foro primario. También argumentaron que se erró al incluir al señor Santiago Montañez por los daños que sufrió su cónyuge antes de morir porque el viudo no es propiamente un heredero de la causante, por lo que no tiene un derecho hereditario sobre la causa de acción que su cónyuge no ejerció en vida.

El Tribunal de Apelaciones emitió una Sentencia mediante la cual confirmó lo dictaminado por el foro primario con relación a las cuantías concedidas a los peticionarios. No obstante al excluyó señor Santiago Montañez de la partida por los daños heredados. Inconformes los demandantes, acudieron al Tribunal Supremo de Puerto Rico.

Reseña por Joel Pizá Batiz

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